Trasplantes de Órganos es Canibalismo

Los que gobiernan la organización de los Testigos de Jehová le hacen creer a sus seguidores que sus directrices provienen de Jehová. Es por eso que los testigos de Jehová obedecen fielmente las enseñanzas de sus gobernantes de Nueva York, repitiendo sus interpretaciones. Esto podemos comprobarlo en el caso de los trasplantes de órganos. Por más de 10 años, los testigos de Jehová consideraron que el  Dios Jehová veía con repudio esta práctica médica.  Por ejemplo, en la edición en Español de la revista La Atalaya del 15 de Abril de 1968, en la sección de “Preguntas de los Lectores”, la cúpula jehovista afirmó que desde el punto de vista de Jehová trasplantar un órgano es igual que canibalismo. Esto lo podemos comprobar leyendo la página 254 del volumen de La Atalaya de 1968:

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Desde aquella directriz publicada en 1968, los Testigos de Jehová creían que Jehová les prohibía  todo tipo de trasplante, al igual que tenían prohibido las transfusiones de sangre.  Por ejemplo, en La Atalaya del 15 de Mayo de 1970, se publicó en el artículo “Apreciando la Protección de Jehová”, una carta de un adolescente testigo de Jehová que tenía un grave problema en uno de sus riñones. Leamos parte del artículo:

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Podemos ver que el adolescente no sólo perdió un riñón por rechazar una transfusión de sangre, sino que tampoco quiso donar el riñón que podía haber ayudado a otra persona necesitada. Tal como hemos leído, el motivo por el que no quiso donar su riñón fue debido a que  sus líderes religiosos de la secta jehovista le enseñaron de que un trasplante de órgano está prohibido por Jehová, porque Él considera esta práctica médica al igual que comer la carne humana.

No sabemos cuántos testigos de Jehová habrán muerto por rechazar un trasplante de órganos, pero podemos especular que muchos testigos de Jehová probablemente notaron lo absurdo de igualar un trasplante de un órgano humano a comer carne humana. La Biblia nada dice al respecto. Y es así que en el año 1980 (12 años después) la cúpula gobernante de la secta jehovista se vió obligada a dejar de condenar los trasplantes, tal como podemos leer en la sección de “Preguntas de los Lectores” de La Atalaya del 15 de Setiembre de 1980:

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Note que la cúpula jehovista  evita asumir cualquier responsabilidad por su grave error cuando dice “algunos cristianos  pudieran pensar que ….es canibalismo“. Y después dice “hoy, otros cristianos sinceros pudieran opinar que la Biblia no descarta definitivamente los trasplantes“. Tampoco tuvieron el valor de decir : “dijimos que Dios lo prohibió, pero nos equivocamos”. Es decir, el lector que no había leído el artículo de 1968 le podría parecer  que la cúpula jehovista está asumiendo el papel de árbitro entre dos corrientes de pensamiento. Sin embargo, sabemos que fue ésta misma revista “La Atalaya”, liderada por la cúpula de la Sociedad Watchtower, la que  se le ocurrió imponerle a todos los testigos de Jehová la estúpida idea de que Dios consideraba  un pecado grave donar o trasplantarse un órgano.  Y claro, no está mal que se hayan retractado de su estupidez, lo malo es que no quisieron admitir públicamente que el error lo causaron ellos (los líderes de la secta), y peor aún, no pidieron disculpas por haber confundido a tantos fieles.

Podemos destacar uno de los argumentos expuestos para eliminar esta prohibición. La cúpula gobernante escribe que se pudiera alegar que el trasplante no es lo mismo que canibalismo, puesto que al donante no se le ha matado. Y esto es muy razonable, pero muy bien podría servir también  para eleminar la prohibición contra las transfusiones de sangre, ya que al donante de sangre, tampoco  se le ha matado, y por lo tanto él sigue con su “alma” (Génesis 9:4) después de donar sangre.  Pero por supuesto, a estas alturas, a   70 años que se inició la prohibición de las transfusiones de sangre, la Sociedad Watchtower no  puede dar marcha atrás como lo hizo con los trasplantes de órganos, ya que las demandas legales que tendría que enfrentar por parte de tantos testigos de Jehová cuyos familiares han muerto por rechazar transfusiones, la dejarían en una  quiebra total. Por eso, a la cúpula gobernante del jehovismo, no le queda otra opción que seguir imponiendo la idea de que una transfusión de sangre es lo mismo que comer sangre.

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