¿Qué le espera a un “mundano(a)” que se casa con un(a) Testigo de Jehová?

El Antiguo Testamento, que es un libro editado por una élite sacerdotal judía después del exilio del pueblo en Babilonia, prohibe a los israelitas casarse con extranjeros. Así, ni hombre ni mujer israelita podía casarse con alguien que no sea miembro del pacto de Yahvé con Moisés. Por eso, según el libro de Deuteronomio, Yahvé le dijo a su pueblo (antes de asaltar e invadir la tierra prometida que aún no les pertenecía), lo siguiente:

1 ”Cuando Jehová tu Dios por fin te introduzca en la tierra a la cual vas para tomar posesión de ella, entonces tendrá que quitar de delante de ti naciones populosas: los hititas y los guirgaseos y los amorreos y los cananeos y los perizitas y los heveos y los jebuseos, siete naciones más populosas y más fuertes que tú. 2 Y Jehová tu Dios ciertamente las abandonará en tus manos, y tendrás que derrotarlas. Sin falta debes darlas por entero a la destrucción. No debes celebrar ningún pacto con ellas ni mostrarles ningún favor. 3 Y no debes formar ninguna alianza matrimonial con ellas. No debes dar tu hija al hijo de él, ni debes tomar su hija para tu hijo. 4 Porque él apartará a tu hijo de seguirme, y ellos ciertamente servirán a otros dioses; y la cólera de Jehová realmente se encenderá contra ustedes, y él ciertamente te aniquilará de prisa. 5 ”Por otra parte, esto es lo que deben hacer con ellos: Deben demoler sus altares, y deben derribar sus columnas sagradas, y deben cortar sus postes sagrados, y deben quemar con fuego sus imágenes esculpidas. 6 Porque tú eres un pueblo santo a Jehová tu Dios. Es a ti a quien Jehová tu Dios ha escogido para que llegues a ser su pueblo, una propiedad especial, de entre todos los pueblos que están sobre la superficie del suelo. (Deuteronomio 7:1-6)

Sabemos que este relato no es histórico, pero fue astútamente escrito por sacerdotes del periódo postexílico para unificar a la nación,  y que obedezcan solo las leyes redactadas por estos sacerdotes que las hicieron pasar como si vinieran de Yahvé desde la época de Moisés. La intención era construir una nación teocrática sujeta a un monoteísmo jehovista que debía impregnarse en los judíos que volvieran a Jerusalén del cautiverio en que habían estado en Babilonia. El sacerdote Esdras fue el principal mentor de estas leyes, a las que les revistió de autoridad divina. Esdras condujo a un gran número de exiliados, de vuelta a Jerusalén, donde descubrió que los judíos se habían casado con mujeres que no eran judías. Entonces, el libro de Esdras cuenta lo siguiente:

 “Mientras oraba Esdras y hacía confesión, llorando y postrándose delante de la casa de Dios, se juntó a él una muy grande multitud de Israel, hombres, mujeres y niños; y lloraba el pueblo amargamente. 2 Entonces respondió Secanías hijo de Jehiel, de los hijos de Elam, y dijo a Esdras: Nosotros hemos pecado contra nuestro Dios, pues tomamos mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra; mas a pesar de esto, aún hay esperanza para Israel. 3 Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios, que despediremos a todas las mujeres y los nacidos de ellas, según el consejo de mi señor y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios; y hágase conforme a la ley.” (Esdras 10:1-3)

De esta manera Esdras, en el nombre del dios  Yahvé, ordenó que los varones dejen a sus esposas extranjeras.

EsdrasI

El libro de Esdras, después de dar una lista de los que estaban en esta situación y que tenían que abandonar a sus esposas, dice:

Todos estos habían tomado mujeres extranjeras; y había mujeres de ellos que habían dado a luz hijos. (Esdras 10:44)

Ezra

Por lo tanto, a Esdras no le importó que estas familias sean separadas, ni que los hijos se separen de sus padres.  Qué excelente lección de responsabilidad paterna y marital nos deja este pasaje bíblico !.  Esdras promovió un sentimiento nacionalista y racista que marcó el pensamiento del judaismo en las generaciones posteriores. Inculcó en los judíos que casarse con alguien de otra raza era considerado un  pecado grave para Yahvé.

Esta historia es una de las predilectas del cuerpo gobernante de los Testigos de Jehová, y la utilizan para prohibir a cualquier miembro de la secta  casarse con alguien “mundano”, palabra con la que denominan a los que no son parte de la organización. Porque, según el cuerpo gobernante, si un miembro de la organización se casa con un mundano, y el mundano no se convierte a esta religión, él no sobrevivirá a la guerra de Armagedón que Jehová o Yahvé iniciará para destruir a los que no son miembros de la secta. Leamos esto en el párrafo 15, del artículo “Jehová odia la traición”, de La Atalaya del 1 de Mayo del 2002:

 Hoy, algunos pudieran razonar así: “La persona que me gusta es muy buena. Es probable que él (o ella) acepte con el tiempo la adoración verdadera”. Esa forma de pensar confirma esta advertencia inspirada: “El corazón es más traicionero que cualquier otra cosa, y es desesperado” (Jeremías 17:9). El concepto que Dios tiene de los matrimonios con no creyentes se expresa en Malaquías 2:12: “Jehová cortará de la existencia a cada uno que lo hace”. Por ello, se insta a los cristianos a casarse “solo en el Señor” (1 Corintios 7:39). Dentro del sistema cristiano, no se ‘corta’ al creyente por casarse con un incrédulo. Aun así, ¿qué le ocurrirá a este último cuando Dios traiga, dentro de poco, el fin de este sistema malvado, si no ha empezado a adorar a Jehová? (Salmo 37:37, 38.)

Note que el mundano es considerado “no creyente”, a pesar de que tal vez pueda ser incluso miembro de otra religión cristiana. No obstante,  para el cuerpo gobernante de los Testigos de Jehová, “casarse en el Señor” (1 Corintios 7:39) significa   el matrimonio solo entre miembros de la organización Watchtower bajo la cual están organizados los Testigos de Jehová. A pesar de esto, la revista jehovista dice implícitamente que, aunque la organización no corta al mundano o mundana que se case con el miembro de la secta, si éste no se convierte al Jehová Watchtoweriano, será descuartizado y desintegrado  por Jehová en el día del juicio.

Finalmente, observemos que la revista La Atalaya, citó convenientemente dos versículos del   Salmo 37:

37 Vigila al exento de culpa y mantén a la vista al recto, porque el futuro de [ese] hombre será pacífico. 38 Pero los transgresores mismos ciertamente serán aniquilados juntos; el futuro de los inicuos verdaderamente será cortado. (Salmo 37: 37-38)

Como pueden ver, de esto se apoyan los Testigos de Jehová para creer que todo el que no acepta su doctrina, es un inícuo,  y será aniquilado  en el juicio final sobre la Tierra:

“Solo los testigos de Jehová —el resto ungido y la “gran muchedumbre”— como organización unida bajo la protección del Organizador Supremo tienen la esperanza bíblica de sobrevivir al fin inminente de este sistema dominado por Satanás el Diablo y encaminado a la destrucción. (Revelación 7:9-17;Corintios 4:4.) (La Atalaya, 1 de Setiembre de 1989, página 19)”

 

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