Las Falsedades del Evangelio según Mateo

matthew

Genealogía de Jesús

En el Evangelio según Mateo es donde más se puede evidenciar la necesidad de los escritores cristianos del primer siglo de ajustar la vida de Jesús a algunos pasajes del Antiguo Testamento, sin importar la carencia de historicidad de los mismos. En otras palabras, quien escribió este Evangelio, quiso escribir todo, menos historia real. Todo indica que al público a quien se dirigió era Judío. Para empezar, el autor (supuestamente Mateo), comienza su Evangelio mostrando una lista de los ancestros de Jesús. Lo primero que nos quiere enseñar es que Jesús es descendiente del rey David, que era un requisito para ser el Mesías esperado:

1 Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.

2 Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos.

3 Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares a Esrom, y Esrom a Aram.

4 Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón.

5 Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí.

6 Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías.

7 Salomón engendró a Roboam, Roboam a Abías, y Abías a Asa.

8 Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzías.

9 Uzías engendró a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías.

10 Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón, y Amón a Josías.

11 Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia.

12 Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel.

13 Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor.

14 Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud.

15 Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob;

16 y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.

17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce.

(Mateo 1:1-17)

Así las generaciones desde Abraham hasta Cristo serían 14+14+14 = 42. Pero esta perfecta división de catorce en catorce ha sido astútamente elaborada por Mateo para cumplir su objetivo. Debemos recordar que en Hebreo y en Griego, cada letra tenía un valor numérico, ya que no habían sido inventados símbolos especiales para nombrar a los dígitos. Esto nos ayuda a ver que el nombre en Hebreo para David está compuesto por tres consonantes D-V-D, y sólo consideramos éstas porque las vocales no se escribían en Hebreo. La letra D era igual a 4 y la V igual a 6. Entonces tenemos la siguiente suma para el nombre de David, a saber, 4+6+4 = 14. Esto se llama gematria, algo muy común en el siglo I. Ahora ya entendemos porqué el capricho de Mateo de querer forzar 3 etapas de 14 generaciones. Mateo ha querido hacerles creer a sus lectores, conocedores de gematria, que Jesús era descendiente de David, y que inclusive, el número de sus ancestros era un múltiplo de 14, que es lo que suma el nombre hebreo de David. Pero éste número de ancestros es falso, porque Mateo ha omitido algunos ancestros para cumplir su propósito. El autor ha omitido a Joacim, que es hijo de Josías y padre de Jeconías (1 Crónicas 3:15-16). Mateo dice que Joram engendró a Uzías, y éste a Jotam (ver versículos 8 y 9). Sin embargo, Jotam es hijo de Azarías, quien fue hijo de Amazías, quien fue hijo de Joas, quien fue hijo de Ocozías, quien fue hijo de Joram (1 Crónicas 3:11-12). Por lo tanto, Mateo omitió 3 nombres entre Joram y Jotam, porque cuando Mateo menciona a Uzías entre ellos, no se sabe si se refirió por confusión a Ocozías o a Azarías. También, desde la deportación a Babilonia hasta Cristo no se mencionan 14 generaciones, sino 13. Entonces, Mateo omitió 4 nombres en la lista y además, contó uno más en el último grupo que comienza desde la deportación a Babilonia. Pero todo este esfuerzo del autor para intentar probarnos de que Jesús era de la descendencia de David pierde sentido cuando después nos dice que José no es su padre biológico (lea Mateo 1:18-20). Esto es solo el comienzo de los trucos de Mateo.

Emanuel

Mal uso de Isaías 7:14

Acaz, fue un rey que reinó en Judá en el siglo VIII a.C. entre los años 734-715 a.C. En el capítulo 7 del libro atribuído a Isaías se relata que Acaz fue amenazado por dos reyes, el  rey de Siria y el de Israel del norte, cuyas capitales eran Damasco y Samaria, respectivamente. Entonces, este capítulo cuenta que Isaías fue enviado por Jehová Dios para decirle a Acaz que no se preocupara porque éstos dos reyes y sus tierras serían desoladas en poco tiempo. Leamos:

7 Acaz, hijo de Jotán y nieto de Uzías, reinaba en Judá. En ese tiempo Rezín, rey de Siria, y Pecaj hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén para atacarla, pero no pudieron conquistarla.

2 En el palacio de David se recibió la noticia de que Siria se había aliado con Efraín, y se estremeció el corazón de Acaz y el de su pueblo, como se estremecen por el viento los árboles del bosque.

3 El Señor le dijo a Isaías: «Ve con tu hijo Sear Yasub a encontrarte con Acaz donde termina el canal del estanque superior, en el camino que conduce al Campo del Lavandero. 4 Dile que tenga cuidado y no pierda la calma; que no tema ante el enojo ardiente de Rezín el sirio, ni ante el hijo de Remalías; que no se descorazone a causa de esos dos tizones humeantes. 5 Dile también que Efraín, junto con el hijo de Remalías y el sirio, han tramado hacerle mal, pues piensan 6 subir contra Judá, provocar el pánico, conquistarla y poner allí como rey al hijo de Tabel. 7 Pero dile además que yo, el Señor omnipotente, digo:

»“Eso no se cumplirá ni sucederá.
8 La cabeza de Siria es Damasco,
y la cabeza de Damasco es Rezín;
pero dentro de sesenta y cinco años
Efraín será destrozado hasta dejar de ser pueblo.
9 La cabeza de Efraín es Samaria,
y la cabeza de Samaria es el hijo de Remalías;
si ustedes no creen en mí,
no permanecerán firmes.” »

10 El Señor se dirigió a Acaz de nuevo:

11 —Pide que el Señor tu Dios te dé una señal, ya sea en lo más profundo de la tierra o en lo más alto del cielo.

12 Pero Acaz respondió:

—No pondré a prueba al Señor, ni le pediré nada.

13 Entonces Isaías dijo: «¡Escuchen ahora ustedes, los de la dinastía de David! ¿No les basta con agotar la paciencia de los hombres, que hacen lo mismo con mi Dios? 14 Por eso, el Señor mismo les dará una señal: La joven concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel. 15 Cuando sepa elegir lo bueno y rechazar lo malo, comerá cuajada con miel. 16 Porque antes de que el niño sepa elegir lo bueno y rechazar lo malo, la tierra de los dos reyes que tú temes quedará abandonada.

(Isaías 7:1-16; NVI)

Note que la profecía señalaba que la desolación de Damasco y Samaria sucedería antes de que el niño Emmanuel llegara a la madurez. Por lo tanto, el cumplimiento de la profecía tendría que haberse dado necesariamente en el siglo VIII a.C. mientras Acaz estuviera vivo para ver la “señal” de ésta profecía. Sin embargo, el autor del Evangelio de Mateo, 8 siglos después, utilizó Isaías 7:14 para sustentar la creencia de que María concibió al niño Jesús siendo virgen. Leamos:

18 El nacimiento de Jesús, el Cristo, fue así: Su madre, María, estaba comprometida para casarse con José, pero antes de unirse a él, resultó que estaba encinta por obra del Espíritu Santo. 19 Como José, su esposo, era un hombre justo y no quería exponerla a vergüenza pública, resolvió divorciarse de ella en secreto.

20 Pero cuando él estaba considerando hacerlo, se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María por esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. 21 Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.»

22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: 23 «La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel» (que significa «Dios con nosotros»).

24 Cuando José se despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado y recibió a María por esposa. 25 Pero no tuvo relaciones conyugales con ella hasta que dio a luz un hijo, a quien le puso por nombre Jesús.

(Mateo 1:18-24; NVI)

Mateo citó Isaías 7:14 de la traducción al griego del Antiguo Testamento Hebreo, La Septuaginta. Este nombre le fue dado debido a la leyenda que cuenta que 70 judíos sabios se encargaron de traducir al griego las Escrituras Hebreas en el siglo III a.C., por pedido del rey egipcio Tolomeo II (Filadelfo).  La Septuaginta en este pasaje ha traducido la palabra hebrea “almah”, que significa mujer joven, por la palabra griega “parthenos” que se usaba frecuentemente para “virgen”. Una mujer joven no es necesariamente virgen, por lo cual, la Septuaginta es arbitraria en este punto. Además, la profecía ya tenía que haberse cumplido en el siglo VIII a.C. y si en aquel entonces Emmanuel nació de una virgen, Jesús entonces no habría sido  ni el único ni el primero en nacer de una virgen. Lo cierto es que la Septuaginta hizo una mala traducción aquí y el autor del Evangelio de Mateo aplicó ésta profecía de Isaías fuera de su contexto aprovechándose de ésta errada traducción. Los Judíos notaron este falso razonamiento en Mateo y se lo mostraban a los cristianos. Justino Martir, cristiano de la primera mitad del siglo II, en un debate con un judío, reporta lo siguiente:

“….ustedes contradicen la frase: “he aquí que la virgen concebirá”, y dicen que debería decir “he aquí que la mujer joven concebirá…..” (Diálogo con Trifón, capítulo 71)

Los judíos entendían que fue Ezequías, hijo de Acaz,  el niño Emmanuel profetizado en Isaías 7:14.

Para corregir la Septuaginta, Teodosio y Àquila hicieron sus propias traducciones al griego de las Escrituras Hebreas del Antiguo Testamento. Pero algunos cristianos apologistas intentaron argumentar a favor de la inspiración de la Septuaginta. Uno de ellos fue el obispo Ireneo en la segunda mitad del siglo II. En el libro III de su obra “Contra los Herejes”, Ireneo argumentó a favor de la Septuaginta con las siguientes palabras:

21,1. Dios, pues, se ha hecho hombre, el Señor nos ha salvado (Is 63,9) y nos ha dado él mismo el signo de la Virgen. Luego no es verdadera la interpretación de algunos que se atreven a traducir así la Escritura: <<He aquí que una joven concebirá en su seno y dará a luz un hijo>> (Is 7,14), según han traducido Teodosio de Efeso y Aquila del Ponto, ambos prosélitos judíos; a éstos siguen los ebionitas, quienes afirman que fue engendrado de José, disolviendo la Economía en cuanto está de su parte y frustrando el testimonio que Dios nos ofreció por los profetas.

Esta profecía tuvo lugar antes de la transmigración a Babilonia, es decir, antes de que los medos y persas gobernaran. Y los mismos judíos lo tradujeron al griego mucho tiempo antes de la venida de nuestro Señor, a fin de que los judíos no hagan recaer sobre nosotros alguna sospecha de que así lo hemos traducido para acomodarlo a nuestro modo de pensar. Ellos, si hubieran imaginado que también nosotros habríamos hecho uso de esos textos de la Escritura, no habrían dudado de quemarlos, pues revelan que todas las demás naciones participan de la vida, y muestran cómo la gracia de Dios ha desheredado a los que se glorían de ser la casa de Jacob  y el pueblo de Israel.

21,2. Pues antes de que los Romanos estableciesen el imperio, cuando aún los macedonios dominaban sobre Asia, Ptolomeo, hijo de Layo, quiso enriquecer la biblioteca que él mismo había erigido en Alejandría, con los escritos de todos los hombres más destacados. Pidió también a judíos de Jerusalén sus Escrituras, pero traducidas al griego. Ellos entonces (pues en esa época eran súbditos de Macedonia) enviaron a Ptolomeo a los 70 más profundos conocedores de las Escrituras, prácticos en ambas lenguas, para que se pusiesen a su servicio. El, queriendo controlarlos, pues temía que se pusieran de acuerdo en esconder, al momento de traducir, la verdad de las Escrituras,  los separó unos de otros y mandó a cada uno de ellos que tradujera la Escritura. Esto hizo con cada uno de los libros.

Cuando se reunieron con Ptolomeo para comparar sus traducciones, Dios fue glorificado porque se probó que las Escrituras eran de verdad divinas, pues, habiendo recitado cada uno de ellos desde el principio hasta el fin con las mismas palabras y los mismos nombres, todos los presentes cayeron en la cuenta de que las Escrituras habían sido traducidas con inspiración divina.

Y nadie se admire de que Dios haya realizado tal prodigio en ellos, pues durante la cautividad a la que Nabucodonosor los arrastró se perdieron las Escrituras. Después de 70 años los judíos regresaron a su tierra, [949] y durante el imperio del rey Artajerjes de Persia, Dios inspiró a Esdras, sacerdote de la tribu de Leví, para que, recordando todas las palabras de los antiguos profetas, restituyese al pueblo la Ley que por medio de Moisés le había dado.

21,3. Fue, pues, muy grande la fidelidad con la cual la gracia de Dios hizo que fuesen traducidas las Escrituras, a partir de las cuales Dios preparó y modeló de antemano nuestra fe en su Hijo, y fueron conservadas incorruptas en Egipto, donde se había desarrollado la casa de Jacob cuando huyó del hambre que asoló la tierra de Canaán, y donde también se protegió el Señor cuando huyó de la persecución de Herodes. Y dicha traducción se hizo antes de que nuestro Señor descendiera y de que los cristianos aparecieran (pues nuestro Señor nació alrededor del año 41 del gobierno de Augusto, y muy anterior había sido Ptolomeo, bajo cuyo reinado se habían traducido las Escrituras). No tienen, pues, vergüenza esos atrevidos que ahora pretenden hacer otras traducciones cuando usamos las mismas Escrituras para argüirles y probarles la fe en la venida del Hijo de Dios.

En consecuencia, la única fe no falseada y verdadera es la nuestra, pues halla toda su clara exposición en las Escrituras que fueron traducidas de la manera que hemos descrito, y que la Iglesia predica sin alterar nada. En efecto, los Apóstoles, siendo más antiguos que cualquiera de ellos, están de acuerdo con esta versión, y a su vez esta versión está de acuerdo con la Tradición apostólica. Pues Pedro, Juan, Mateo, Pablo y los demás, así como sus discípulos, predicaron con los textos contenidos en la traducción de los antiguos.

Podemos ver que Ireneo se basa en mitos para defender la inspiración de la Septuaginta. Sin embargo, Ireneo, no solo muestra desconocimiento de la lengua Hebrea, sino que desconoce que Mateo se contradice en el uso de la Septuaginta. Por ejemplo, leamos cómo Mateo justifica el regreso del niño Jesús de Egipto:

14 Así que se levantó cuando todavía era de noche, tomó al niño y a su madre, y partió para Egipto, 15 donde permaneció hasta la muerte de Herodes. De este modo se cumplió lo que el Señor había dicho por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo.» (Mateo 2:14-15)

Aquí “Mateo” utilizó el texto Hebreo de Oseas 11:1 que dice :

Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. (Oseas 11:1)

Pero la Septuaginta no lo dice así:

Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a sus hijos (ta tekna autou). (Oseas 11:1)

Se refiere cláramente a la huída de Egipto de los israelitas, los hijos de Israel, y no de Jesús. Sobre esto el sacerdote Raymond Brown comenta lo siguiente:

Está totalmente claro que Mateo no ha tomado su cita de los LXX, sino que prefiere una traducción griega más ceñida a la letra del texto hebreo. …..Y los cristianos que manejaban la versión de los LXX no habrían visto ninguna referencia a Jesús en el “convoqué a sus hijos para que salieran de Egipto”. De hecho, el contexto del pasaje de Oseas, tanto en hebreo como en griego, en nada favorecería la aplicación a Jesús, porque el profeta habla del niño (o niños) a quien Dios llamó para que saliera de Egipto. Por tanto, las probabilidades están a favor de que fue Mateo quien originalmente aplicó Oseas 11,1 a Jesús. (Raymond E. Brown. El nacimiento del Mesías, paǵina 224)

 La verdad es que Mateo usó la Septuaginta cuando le convenía, y cuando no le convenía usó el texto Hebreo. Pero igual puede verse que ambas versiones de Oseas  no se refieren a Jesús.

Los Testigos de Jehová creen que inicialmente la profecía sobre Emmanuel se cumplió en el hijo de Isaías:

3 Isaías dijo: “¡Miren! La doncella misma realmente quedará encinta, y va a dar a luz un hijo, y ciertamente le pondrá por nombre Emmanuel”. Y añadió: “Antes que el muchacho sepa rechazar lo malo y escoger lo bueno, el suelo de aquellos dos reyes que te hacen sentir pavor morboso [los de Israel y Siria] será dejado enteramente” (Is. 7:14, 16). La primera parte de esta profecía suele aplicarse al nacimiento del Mesías, y eso es apropiado (Mat. 1:23). Sin embargo, puesto que los “dos reyes” ya no suponían una amenaza para Judá en el siglo primero de nuestra era, la profecía sobre Emmanuel debió tener un cumplimiento inicial en tiempos de Isaías.

4 Poco después de que el profeta hiciera ese notable anuncio, su esposa quedó encinta y le dio un hijo llamado Maher-salal-has-baz. Es posible que ese niño fuera el “Emmanuel” al que se refirió Isaías.* En tiempos bíblicos, puede que al bebé se le diera un nombre al nacer —tal vez para conmemorar algún suceso— pero que sus padres y familiares lo llamaran por otro nombre (2 Sam. 12:24, 25). Paralelamente, nada indica que a Jesús lo llamaran alguna vez Emmanuel (lea Isaías 7:14; 8:3, 4).

* La palabra hebrea que se traduce “doncella” en Isaías 7:14 puede referirse tanto a una mujer casada como a una virgen. Por consiguiente, la misma palabra podría aplicarse tanto a la esposa de Isaías como a la virgen judía María.

(La Atalaya, 15 de Noviembre de 2013, “¿Quiénes son hoy los siete pastores y ocho adalides?”, párrafos 3 y 4, y nota del párrafo 4)

Convenientemente los testigos de Jehová asumen que la profecía hay que dividirla en dos, la primera parte se cumple para Jesús en el siglo I, y la otra el Emmanuel del siglo VIII a.C. Pero este argumento no tiene solidez, y muestra, sin quererlo, que ésta profecía tiene sentido solo si fuera aplicada en el siglo en que vivió Isaías y Acaz, de manera que Emmanuel no llegue a la madurez antes que Samaria y Damasco sean desoladas. Fue en el siglo VIII a.C. que Asiria destruyó éstas ciudades.  Note también que los testigos de Jehová  afirman que su razonamiento es “apropiado”, y se cita Mateo 1:23 para justificarlo. Es como decir: esto tiene un doble cumplimiento solo porque Mateo lo dice.

Lo cierto es que quien compuso el Evangelio de Mateo, lo hizo con el objetivo difundir la idea de  que  en cada pasaje de la vida de Jesús hubo un cumplimiento profético basado en el Antiguo Testamento. Para cumplir este objetivo, el autor deshonestamente inventó hechos.

El Genocidio de Herodes

Mateo aparentemente inventó el infanticidio de Herodes, porque no tiene ningún apoyo histórico. El historiador judío Flavio Josefo, que también se dedicó a Herodes, omite esta masacre que habría sido un hecho escandaloso inclusive en aquella época de barbarie :

16 Cuando Herodes se dio cuenta de que los sabios se habían burlado de él, se enfureció y mandó matar a todos los niños menores de dos años en Belén y en sus alrededores, de acuerdo con el tiempo que había averiguado de los sabios. 17 Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías:

18 «Se oye un grito en Ramá,
llanto y gran lamentación;
es Raquel, que llora por sus hijos
y no quiere ser consolada;
¡sus hijos ya no existen!»

(Mateo 2:16-18)

La intención de Mateo fue crear un paralelo con la infancia de Moisés, quien de niño se salvó de la matanza de infantes decretada por el faraón. Mateo cita de Jeremías la siguiente porción:

“Esto es lo que ha dicho Jehová: ‘En Ramá se está oyendo una voz, lamentación y llanto amargo; Raquel que llora a sus hijos. Ha rehusado ser consolada acerca de sus hijos, porque ya no son’.” (Jeremías 31:15)

Sin embargo, leyendo los dos versículos que siguen, podemos ver que Jeremías se refiere al cautiverio en Babilonia, sufrido por los Judíos al ser destruída Jerusalén por los babilonios:

16 Esto es lo que ha dicho Jehová: “‘Detén tu voz del llanto, y tus ojos de lágrimas, porque existe un galardón para tu actividad —es la expresión de Jehová—, y ellos ciertamente volverán de la tierra del enemigo’.

17 ”‘Y existe una esperanza para tu futuro —es la expresión de Jehová—, y los hijos ciertamente volverán a su propio territorio’”.

(Jeremías 31:16-17)

El Siervo Escogido

Veamos ahora cómo Mateo descontextualiza y adultera una referencia al libro de Isaías:

10 Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo?

11 El les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo,[g] no le eche mano, y la levante?

12 Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo.

13 Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra.

14 Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle.
El siervo escogido

15 Sabiendo esto Jesús, se apartó de allí; y le siguió mucha gente, y sanaba a todos,

16 y les encargaba rigurosamente que no le descubriesen;

17 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo:

18 He aquí mi siervo, a quien he escogido;
Mi Amado, en quien se agrada mi alma;
Pondré mi Espíritu sobre él,
Y a los gentiles anunciará juicio.

19 No contenderá, ni voceará,
Ni nadie oirá en las calles su voz.

20 La caña cascada no quebrará,
Y el pábilo que humea no apagará,
Hasta que saque a victoria el juicio.

21 Y en su nombre esperarán los gentiles.

(Mateo 12:10-21)

Este pasaje se encuentra en Marcos 3:1-12, y como ya se ha descubierto, Mateo utilizó el Evangelio de Marcos como su fuente principal. Sin embargo, Mateo, quiso identificar a Jesús con “el siervo” mencionado en Isaías, y por eso añadió a su estilo los primeros versículos del capítulo 42 de Isaías que dicen:

1 He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.

2 No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles.

3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.

4 No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.

(Isaías 42:1-4)

Note que la frase “y en su nombre esperaran los gentiles” no aparece. Entonces, Mateo adulteró este pasaje de Isaías. Y en cuanto a si “el siervo escogido” se refiere a Jesús, podemos decir que es una aplicación que está fuera de contexto. Porque en el capítulo 41 del libro de Isaías se identifica a este “siervo”:

8 Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo.

9 Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché.
(Isaías 41:8-9)

Entonces, el siervo escogido es un apelativo para la nación de Israel, y nada tiene que ver con Jesús. Además, en el mismo capítulo 41 de Isaías al “siervo” se le reprende por estar ciego, debido a no escuchar la ley de Jehová:

18 Sordos, oíd, y vosotros, ciegos, mirad para ver.

19 ¿Quién es ciego, sino mi siervo? ¿Quién es sordo, como mi mensajero que envié? ¿Quién es ciego como mi escogido, y ciego como el siervo de Jehová,

20 que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye?

21 Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla.

22 Mas este es pueblo saqueado y pisoteado, todos ellos atrapados en cavernas y escondidos en cárceles; son puestos para despojo, y no hay quien libre; despojados, y no hay quien diga: Restituid.

23 ¿Quién de vosotros oirá esto? ¿Quién atenderá y escuchará respecto al porvenir?

24 ¿Quién dio a Jacob en botín, y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue Jehová, contra quien pecamos? No quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley.

25 Por tanto, derramó sobre él el ardor de su ira, y fuerza de guerra; le puso fuego por todas partes, pero no entendió; y le consumió, mas no hizo caso.

(Isaías 42:18-25)

Una vez más notamos que el libro de Isaías se refiere a la nación de Israel como el siervo, que en estos versículos se le hace notar el castigo que sufrió por haber desobedecido la ley. Los cristianos, y especialmente el autor de Mateo, usaron deshonestamente estos pasajes de Isaías para propagar la falsa idea de que “el siervo escogido” se refería proféticamente a Jesús. Pero si alguien insiste en que este “siervo” se refiere a Jesús, entonces, tendrá que aceptar también que se profetizó que  era ciego y sordo ante las advertencias de Dios. Esta incoherencia la pasan por alto muchos  cristianos. No obstante, el erudito cristiano del siglo III, Orígenes de Alejandría, admitió que los judíos explicaban que tal “siervo” se refería a la nación judía:

“Ahora yo recuerdo que en una ocasión, cuando sostenía una disputa con ciertos judíos, que eran reconocidos como sabios, yo cité estas profecías, a lo que mis oponentes judíos respondieron diciendo que estas predicciones [de Isaías] se refieren a todo el pueblo considerado como un solo individuo, como estando en estado de dispersión y sufrimiento, para que muchos prosélitos pudieran ser ganados, debido a la dispersión de los judíos en medio de numerosas naciones paganas” (Orígenes, Contra Celso, libro I, cap. 55)

La Muerte de Judas

Otro ejemplo de fraude lo tenemos en el relato de Mateo sobre la muerte de Judas. Éste dice que se ahorcó :

1 Muy de mañana, todos los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo tomaron la decisión de condenar a muerte a Jesús. 2 Lo ataron, se lo llevaron y se lo entregaron a Pilato, el gobernador.

3 Cuando Judas, el que lo había traicionado, vio que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos.

4 —He pecado —les dijo— porque he entregado sangre inocente.

—¿Y eso a nosotros qué nos importa? —respondieron—. ¡Allá tú!

5 Entonces Judas arrojó el dinero en el santuario y salió de allí. Luego fue y se ahorcó.

6 Los jefes de los sacerdotes recogieron las monedas y dijeron: «La ley no permite echar esto al tesoro, porque es precio de sangre.» 7 Así que resolvieron comprar con ese dinero un terreno conocido como Campo del Alfarero, para sepultar allí a los extranjeros. 8 Por eso se le ha llamado Campo de Sangre hasta el día de hoy. 9 Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: «Tomaron las treinta monedas de plata, el precio que el pueblo de Israel le había fijado, 10 y con ellas compraron el campo del alfarero, como me ordenó el Señor.»

(Mateo 27:1-9)

arbolahorcado

Noten que el relato es diferente al del libro de Hechos:

15 Por aquellos días Pedro se puso de pie en medio de los creyentes, que eran un grupo como de ciento veinte personas, 16 y les dijo: «Hermanos, tenía que cumplirse la Escritura que, por boca de David, había predicho el Espíritu Santo en cuanto a Judas, el que sirvió de guía a los que arrestaron a Jesús. 17 Judas se contaba entre los nuestros y participaba en nuestro ministerio. 18 (Con el dinero que obtuvo por su crimen, Judas compró un terreno; allí cayó de cabeza, se reventó, y se le salieron las vísceras. 19 Todos en Jerusalén se enteraron de ello, así que aquel terreno fue llamado Acéldama, que en su propio idioma quiere decir “Campo de Sangre”.) (Hechos 1:15-19)

El relato de Hechos dice que fue Judas quien compró con el dinero de la traición un terreno llamado “Campo de Sangre” y murió ahí como consecuencia de una caída de cabeza, mientras que en Mateo se dice que fueron los sacerdotes quienes compraron este terreno con el dinero que Judas arrojó al templo. Luego Judas se ahorcó. Si Judas se ahorcó, entonces no podría haber caído de cabeza. Ambos relatos son contradictorios, inclusive en la razón por la que al terreno se le llamó “Campo de Sangre”. Pero el motivo por el cual  Mateo cuenta que Judas se ahorcó es porque quiso establecer un paralelo entre el rey David y Ahitofel. Mateo quería que Jesús fuera visto por sus lectores como el Mesías davídico que tanto querían los Judíos. En el Evagelio de Mateo se puede encontrar más de un paralelo  entre David y Jesús.  Por ejemplo, Ahitofel fue un consejero en quien David confiaba, hasta que lo traicionó uniéndose a la rebelión de su hijo Absalón. Después de fracasar la rebelión, Ahitofel se ahorcó (2 Samuel 17:23). Los Testigos de Jehová saben esto y lo mencionan en su enciclopedia:

En dos casos de suicidio mencionados en la Biblia se empleó el ahorcamiento. Ahitofel, el consejero traidor de David, se estranguló (“se ahorcó”, LXX). (2Sa 17:23.) La acción de Ahitofel prefiguró la de uno de los apóstoles de Jesús que se volvió traidor, Judas Iscariote (Sl 41:9; Jn 13:18), quien también se ahorcó. (Mt 27:5.) Al parecer, la soga, o quizás la rama del árbol en la que se ahorcó Judas, se rompió, “y cayendo de cabeza, reventó ruidosamente por en medio, y todos sus intestinos quedaron derramados”. (Hch 1:18.) (Perspicacia, volumen 1, Colgar, pág. 506)

Podemos ver cómo tratan de armonizar los relatos contradictorios, sin querer admitir que fueron escritos siguiendo objetivos diferentes y no para relatar un hecho histórico. Mateo, que escribió para un público Judío, cuenta un suicidio queriendo mostrar que fue prefigurado por las Escrituras Hebreas, y parecido casi  en todo a David:

Mateo, pues, contó la muerte de Judas teniendo como base el relato de Ajitófel. Por lo tanto, no pretendió ofrecer una información histórica sobre el fin del apóstol. Habría tenido muy poca importancia para sus lectores. Prefirió recrear, con Jesús y Judas, la historia de David y Ajitófel, y dejar un mensaje mucho más profundo: Jesús vivió las mismas cosas que David, porque era el nuevo David, el Mesías salvador que estaba esperando el pueblo de Israel. Por eso, debemos creer en él. (Ariel Álvarez Valdés, ¿Qué sabemos de la Biblia? Nuevo Testamento, Editorial San Pablo, Buenos Aires, 2007)

Por otro lado,  Lucas (el autor de Hechos) cuenta un accidente para un publico no judío. Un accidente que donde Judas cae de cabeza para cumplir la condena proclamada por el libro de la Sabiduría:

17. Ven la muerte del sabio, mas no comprenden los planes del Señor sobre él ni por qué le ha puesto en seguridad; 18. lo ven y lo desprecian, pero el Señor se reirá de ellos. 19. Después serán cadáveres despreciables, objeto de ultraje entre los muertos para siempre. Porque el Señor los quebrará lanzándolos de cabeza, sin habla, los sacudirá de sus cimientos; quedarán totalmentes asolados, sumidos en el dolor, y su recuerdo se perderá.

(Sabiduría 4:17-19)

Sobre este punto, el biblista Ariel Álvarez Valdés también comenta:

la versión de la muerte de Judas dada por Hechos, no era sino una historia transmitida por los primeros cristianos, elaborada sobre la base de una cita del libro de la Sabiduría, y completada con la creencia popular de un terreno llamado Campo de Sangre. Con ella querían resaltar cómo los proyectos de Dios se cumplirán siempre, por encima del proyecto de los malos. (¿Qué sabemos de la Biblia? Nuevo Testamento, Editorial San Pablo, Buenos Aires, 2007)

Existe otro pasaje donde puede verse la intención de Mateo de contar una historia que se encaje con paralelos del Antiguo Testamento: “La parábola del banquete”.

La parábola del banquete

Los estudiosos de la crítica textual han comprobado que los autores de los Evangelios de Mateo y Lucas han utilizado al Evangelio de Marcos y a otra fuente que llaman “fuente Q”. Esa fuente Q puede ser un texto que contenía parábolas de Jesús que no estaban en Marcos. La parábola del banquete de bodas podría ser una de ellas. Léamosla en Lucas:

16 [Jesús] le dijo: “Cierto hombre daba una gran cena, e invitó a muchos. 17 Y a la hora de la cena envió a su esclavo a decir a los invitados: ‘Vengan, porque las cosas ya están listas’. 18 Pero todos a una comenzaron a rogar que se les excusara. El primero le dijo: ‘Compré un campo y tengo que salir a verlo; te pido: Excúsame’. 19 Y otro dijo: ‘Compré cinco yuntas de bueyes y voy a examinarlas; te pido: Excúsame’. 20 Uno más dijo: ‘Acabo de casarme con una esposa, y por eso no puedo ir’. 21 De modo que el esclavo vino al amo y le informó estas cosas. Entonces el amo de casa se airó, y dijo a su esclavo: ‘Sal pronto a los caminos anchos y a las callejuelas de la ciudad, y trae acá a los pobres y a los lisiados y a los ciegos y a los cojos’. 22 Andando el tiempo, el esclavo dijo: ‘Amo, se ha hecho lo que ordenaste, y todavía hay lugar’. 23 Y el amo dijo al esclavo: ‘Sal a los caminos y a los lugares cercados, y oblígalos a entrar, para que se llene mi casa. 24 Porque les digo a ustedes: Ninguno de aquellos varones que fueron invitados gustará mi cena’”.

Lucas (14:16-24)

Ésta parábola ha sido reelaborada por el autor del Evangelio de Mateo. Léamosla:

1 Tomando de nuevo la palabra, Jesús volvió a hablarles con ilustraciones, diciendo: 2 “El reino de los cielos ha llegado a ser semejante a un hombre, un rey, que hizo un banquete de bodas para su hijo. 3 Y envió sus esclavos a llamar a los invitados al banquete de bodas, pero ellos no quisieron venir. 4 De nuevo envió otros esclavos, diciendo: ‘Digan a los invitados: “¡Miren! He preparado mi comida, mis toros y animales cebados están degollados, y todas las cosas están listas. Vengan al banquete de bodas”’. 5 Pero ellos, sin que les importara, se fueron, uno a su propio campo, otro a su negocio comercial; 6 pero los demás, echando mano a los esclavos de él, los trataron insolentemente y los mataron. 7 ”Entonces el rey se airó, y envió sus ejércitos, y destruyó a aquellos asesinos y quemó su ciudad. 8 Luego dijo a sus esclavos: ‘El banquete de bodas por cierto está listo, pero los invitados no eran dignos. 9 Por eso, vayan a los caminos que salen de la ciudad, e inviten al banquete de bodas a cualquiera que hallen’. 10 Por consiguiente, aquellos esclavos salieron a los caminos y reunieron a cuantos hallaron, tanto a inicuos como a buenos; y la sala para las ceremonias de bodas quedó llena de los que se reclinaban a la mesa. 11 ”Cuando el rey entró para inspeccionar a los convidados, alcanzó a ver allí a un hombre no vestido con traje de boda. 12 De modo que le dijo: ‘Amigo, ¿cómo entraste aquí sin tener puesto traje de boda?’. Él enmudeció. 13 Entonces el rey dijo a sus sirvientes: ‘Átenlo de manos y pies y échenlo a la oscuridad de afuera. Allí es donde será [su] llanto y el crujir de [sus] dientes’. 14 ”Porque hay muchos invitados, pero pocos escogidos”

(Mateo 22:1-14)

Note las diferencias con la parábola contada por Lucas. Mateo especifica que el banquete fue organizado por un rey para festejar la boda de su  hijo, mientras que Lucas solo dice que un hombre organizó un banquete. La invitación transmitida por los esclavos del rey fue rechazada por todos los que inicialmente fueron invitados, pero la diferencia esencial comienza cuando Mateo dice que un grupo de invitados mataron a los eclavos emisarios. En consecuencia el rey “se airó, y envió sus ejércitos, y destruyó a aquellos asesinos y quemó su ciudad”. Ésta es una clara alusión a la destrucción de Jerusalén por los romanos en el año 70 d.C. (más de 30 años después de la muerte de Jesús). Aquí Mateo quiso mostrar a sus lectores que Jesús predijo la destrucción de Jerusalén y que ésta fue un castigo de Dios porque los Judíos rechazaron a sus discípulos. Aquí bien podría haberse pensado en la muerte de Esteban y de Santiago. Por supuesto, esto no lo predijo Jesús, y el autor del Evangelio de Mateo reconfiguró la parábola para explicar teológicamente la destrucción de la ciudad por parte de los romanos. Esto nos sirve para fechar la composición de este Evangelio después del año 70 d.C.

Lucas dice que el hombre que organizó el banquete, ante la negativa de los convidados, optó por invitar “a los pobres y a los lisiados y a los ciegos y a los cojos”, mientras que Mateo dice se invitó “tanto a inicuos como a buenos”, queriendo explicar porqué en la Iglesia se permiten a los buenos y malos. Por eso, Mateo también añade la escena del invitado que no tenía traje de boda para advertir a los cristianos que si ellos no se comportan de acuerdo a su fe, serán expulsados del banquete (que significa las bendiciones el reino de Dios).

La versión de Lucas parece ser más próxima a la parábola original creada por Jesús, cuya finalidad era mostrar cómo debía practicarse la hospitalidad en beneficio de los más necesitados:

….“Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos. Quizás alguna vez ellos también te inviten a ti en cambio, y esto llegue a ser tu pago correspondiente. 13 Pero cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; 14 y serás feliz, porque ellos no tienen con qué pagártelo. Pues se te pagará en la resurrección de los justos”. (Lucas 14:12-14)

Vemos pues que Mateo cambió el objetivo original de la parábola que nada tenía que ver con la destrucción de Jerusalén y los malos cristianos “sin traje de boda”.

¿Vino Mezclado con Mirra o Vinagre Mezclado con Hiel?

En el Evangelio de Marcos se cuenta que a Jesús le quisieron dar vino mezclado con mirra mientras estaba sufriendo su condena:

Le ofrecieron vino mezclado con mirra, pero no lo tomó. (Marcos 15:23)

Pero Mateo cambia un poco esto y dice:

le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; pero después de haberlo probado, no quiso beberlo. (Mateo 27:34; RVR60)

¿Por qué en vez de vino con mirra, Mateo dice que fue vinagre con hiel? Porque Mateo quiere que este pasaje se asemeje a lo dicho en el Salmo 69, un Salmo atribuído a David:

Me pusieron además hiel por comida, Y en mi sed me dieron a beber vinagre. (Salmo 69:21; Septuaginta)

Esto cláramente muestra que Mateo, en vez de preocuparse por la historicidad de la vida de Jesús,  estuvo más preocupado en  ajustarla a los pasajes del Antiguo Testamento. Por esto, el filósofo pagano del siglo III,  Porfirio, dijo sobre los evangelistas:

Los evangelistas son inventores, no historiadores de los acontecimientos realizados en torno a Jesús. Cada uno de ellos escribió no en armonía, sino en desacuerdo, especialmente en lo que se refiere al relato de la pasión.(Contra los Cristianos, 2, 12-15)

  1. Saulo

    Hey, escribes mucho y pierdes el tiempo, si tanto es falso en Mateo, por qué está en la Biblia jehovica? No es ridículo? Ustedes validan el libro y después dicen que es mentira, te casas y dices que el matrimonio es una farsa…., quedas mal, es válido no creer pero sé coherente, por cierto tienes hijas? Son señoritas? Conste que digo que si son señoras chiquitas, o que entiendes?, las señoritas testigos de jehova acostumbran tener sexo antes de casarse? Es lo normal? No se casan señoritas entonces? Cuidado con jugar con las palabras…se te puede volver en contra.

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