Las falsas profecías de Ezequiel

Contexto Histórico previo a la Destrucción de Jerusalén

Para introducirnos en el contexto histórico nos situaremos en el reinado del rey Josías, un rey fiel a la ley de Moisés que gobernaba en Jerusalén. En aquella época, Asiria se veía amenazada por Babilonia, y pidió ayuda a Egipto, donde reinaba el Faraon Neco. El Faraon Neco decidió ir al encuentro del ejército Babilonio en Karkemish. Pero Josías decidió impedirle el paso al ejército de Neco para ayudar a Babilonia. Esto es lo que nos cuenta el Segundo Libro de Crónicas sobre el final de su reinado:

18. No se había celebrado Pascua como ésta en Israel desde los días de Samuel, profeta; y ningún rey de Israel celebró una Pascua como la que celebraron Josías, los sacerdotes y los levitas, todo Judá e Israel, que allí se hallaban presentes, y los habitantes de Jerusalén.

19. Esta Pascua se celebró el año dieciocho del reinado de Josías.

20. Después de todo lo que hizo para reparar el Templo, subió Neco, rey de Egipto, para combatir en Karkemish, junto al Eufrates; y Josías le salió al encuentro.

21. Neco le envió mensajeros para decirle: «¿Qué tengo yo que ver contigo, rey de Judá? No he venido hoy contra ti, sino contra la casa con la cual estoy en guerra; y Dios me ha mandado que me apresure. Deja de oponerte a Dios, que está conmigo, no sea que él te destruya.»

21. Neco le envió mensajeros para decirle: «¿Qué tengo yo que ver contigo, rey de Judá? No he venido hoy contra ti, sino contra la casa con la cual estoy en guerra; y Dios me ha mandado que me apresure. Deja de oponerte a Dios, que está conmigo, no sea que él te destruya.»

22. Pero Josías no se apartó de él, pues estaba decidido a darle batalla, sin escuchar las palabras de Neco, que venían de boca de Dios. Y avanzó para librar batalla en la llanura de Meguidó.

23. Los arqueros tiraron contra el rey Josías, y dijo el rey a sus siervos: «Llevadme fuera, pues estoy gravemente herido.»

24. Sus siervos le sacaron del carro, y pasándole a otro carro que tenía, le llevaron a Jerusalén, donde murió. Fue sepultado en los sepulcros de sus padres y todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías.

25. Jeremías compuso una elegía sobre Josías, y todos los cantores y cantoras hablan todavía hoy de Josías en sus elegías; lo cual se ha hecho costumbre en Israel. Están escritas entre las Lamentaciones.

26. El resto de los hechos de Josías, sus obras piadosas conforme a lo escrito en la Ley de Yahveh,

27. y sus obras primeras y postreras, están escritas en el libro de los reyes de Israel y de Judá.

(2 de Crónicas 35:18-27)

Josías estaba en su año 18 de reinado cuando Neco lo asesinó en Megidó, cuando Neco se dirigía hacia Karkemish, que está en la orilla occidental del Eufrates. En una crónica babilónica se dejó registrado este hecho:

“Año 17 de Nabopolasar[rey de Babilonia], Ashur-uballit II rey de Asiria y una gran armada de Egipto [que iba en su ayuda] cruzó el río Eufrates y marchó para conquistar Harrán [antigua ciudad de Asiria ahora en poder de Babilonia]. Su armada se introdujo, pero la guarnición que el rey de Akkad [Nabopolasar] había dejado, los repelió, entonces él acampó contra Harrán. Él continuó atacando contra el pueblo. Sin embargo, nada resultó exitoso y ellos retornaron [a Karkemish].” (tablilla BM 21901)

Esta crónica fecha la muerte de Josías en el año 609 a.C. Al mismo tiempo, un contingente de la armada egipcia avanzó hacia Jerusalén y capturó Jehoacaz, que reinó tres meses en Judá, porque Neco lo envió a Egipto como prisionero encadenado. Jehoiaquim, hijo de Josías, fue puesto por Neco como rey en Jerusalén. De esta manera, Jehoiaquim resultó ser un títere del rey de Egipto, que también había controlado Siria y Palestina. Después, en el año 605 a.C., el ejército del Faraon Neco luchó contra el ejército de Babilonia comandado por Nabucodonosor en la batalla de Karkemish, para detener las ambiciones de conquista de los babilonios. No obstante, los egipcios perdieron la batalla y tuvieron que regresar a Egipto. Esto está relatado en Jeremías:

Acerca de Egipto: contra el ejército del faraón Neco, rey de Egipto, que estaba cerca del río Éufrates, en Karkemish, a quien destruyó Nabucodonosor, rey de Babilonia, en el año cuarto de Jehoiaquim hijo de Josías, rey de Judá: (Jeremías 46:2)

Dos tablillas cuneiformes relatan también los hechos:

“En el año 20 [del reinado de Nabopolassar, 606 a.C.] . . . la armada de Egipto, que estaba en Karkemish, cruzó el Eufrates, y marchó contra la armada del rey de Akkad [Nabopolasar rey de Babilonia], que estaba acampado en Quramutu. Ellos hicieron retroceder a la armada de Akkad y huyó.” (tablilla BM 22047)

“En el año 21 [del reinado de Nabopolasar, 605 a.C.] . . . su hijo mayor, Nabucodonosor, el príncipe heredero de la corona, reunió a la armada babilonia y comandó sus tropas, entonces marchó hacia Karkemish, que está en la orilla del Eufrates, para ir contra la armada egipcia establecida en Karkemish. Ellos combatieron y el ejército egipcio se retiró ante él….” (tablilla BM 21946)

Sin embargo, Nabucodonosor tuvo que regresar a Babilonia al enterarse de la muerte de su padre el rey Nabopolosar, para asumir el trono de Babilonia. De esta manera sabemos que el primer año del reinado de Nabucodonosor es en 605 a.C., que es también el cuarto año del reinado de Jehoiaquim:

“Palabra que fue dirigida a Jeremías tocante a todo el pueblo de Judá el año cuarto de Jehoiaquim, hijo de Josías, rey de Judá, – o sea el año primero de Nabucodonosor, rey de Babilonia….. Por eso, así dice Yahveh Sebaot: Puesto que no habéis oído mis palabras, he aquí que yo mando a buscar a todos los linajes del norte (- oráculo de Yahveh – y a mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia), y los traeré contra esta tierra y contra sus moradores (y contra todas estas gentes de alrededor); los maldeciré y los pondré por pasmo, rechifla y ruinas eternas, y haré desaparecer de ellos voz de gozo y voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia, el ruido de la muela y la luz de la candela. Será reducida toda esta tierra a pura desolación, y servirán estas gentes al rey de Babilonia setenta años. (Luego, en cumpliéndose los setenta años, visitaré al rey de Babilonia y a dicha gente por su delito – oráculo de Yahveh – y a la tierra de los caldeos trocándola en ruinas eternas). ” (Jeremías 25:1,8-12)

Al año siguiente en 604 a.C., Nabucodonosor saqueó la ciudad filistea de Asquelon por negarse a pagarle tributo. Todo indica que en este año, Jehoiaquim se sometió al rey Nabucodonosor. Poco antes de esto, el rey Jehoiaquim destruyó un rollo de profecías de Jeremías que anunciaba su caída. En respuesta, Jeremías reforzó su profecía de castigo contra el reinado de Jehoiaquim pronunciado por Yahveh:

Y a Jehoiaquim, rey de Judá, le dices: Así dice Yahveh: Tú has quemado aquel rollo, diciendo: “¿Por qué has escrito en él: Vendrá sin falta el rey de Babilonia y destruirá esta tierra y se llevará cautivos de ella a hombres y bestias?” (Jeremías 36:29)

Según, la versión Hebrea del libro de Jeremías, esto habría sucedido en el noveno mes del quinto año (año 604 a.C.) del reinado de Jehoiaquim (Jeremías 36:9). Pero la Septuaginta dice que esto ocurrió en el octavo año de su reinado, que sería el año 601 a.C. Pero la versión Hebrea tiende a ser más coherente con la reconstrucción de los hechos.

Tres años después, en 601 a.C., en el cuarto año del reinado de Nabucodonosor, Nabucodonosor sufrió un retroceso al fracasar su intento de invadir Egipto en el mes de kislev. De esta debilidad temporal se habría aprovechado Jehoiaquim para rebelarse contra Nabucodonosor y dejar de pagarle tributo. Leamos lo que dice el segundo libro de los Reyes:

“En sus días[del reinado de Jehoiaquim], Nabucodonosor, rey de Babilonia, hizo una expedición y Jehoiaquim le quedó sometido durante tres años. Luego [Jehoiaquim] volvió a rebelarse contra él.” (2 Reyes 24:1,2)

Pero Nabucodonosor se recuperó lo suficiente para sitiar la ciudad de Jerusalén en 598 a.C. Al parecer, Nabucodonosor usó ejércitos de otras naciones a su servicio para atacar Jerusalén, resultando en la muerte del rey Jehoiaquim. El segundo libro de los Reyes interpreta esto como un Juicio de Yahveh:

“… Yahveh envió contra él bandas de caldeos, bandas de arameos, bandas de moabitas y bandas de ammonitas; los envió contra Judá para destruirlo según la palabra que Yahveh había dicho por boca de sus siervos los profetas. Tan sólo por orden de Yahveh ocurrió esto en Judá, para apartarlo de su presencia por los pecados de Manasés, por todo lo que había hecho, y también por la sangre inocente que había derramado llenando a Jerusalén de sangre inocente. Yahveh no quiso perdonar.” (2 Reyes 24:2-4)

A Jehoiaquim le sucedió en el trono Joaquín o también llamado Jeconías, pero solo duró tres meses y 10 días en el poder, porque en Marzo del año 597 a.C. Nabucodonosor saqueó Jerusalén y deportó a miles de notables a Babilonia (10 000 según 2 Reyes 24:14), incluyendo al propio rey y al profeta Ezequiel. Las pérdidas materiales fueron enormes, y el pueblo judío quedó dividido entre los deportados y los que permanecieron en Judá:

” Jeconías, rey de Judá, se rindió al rey de Babilonia, él, su madre, sus servidores, sus jefes y eunucos; los apresó el rey de Babilonia en el año octavo de su reinado. Se llevó de allí todos los tesoros de la Casa de Yahveh y los tesoros de la casa del rey, rompió todos los objetos de oro que había hecho Salomón, rey de Israel, para el santuario de Yahveh, según la palabra de Yahveh. Deportó a todo Jerusalén, todos los jefes y notables, 10.000 deportados; a todos los herreros y cerrajeros; no dejó más que a la gente pobre del país. Deportó a Babilonia a Jeconías, a la madre del rey y a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los notables del país; los hizo partir al destierro, de Jerusalén a Babilonia. Todos los hombres de valor, en núnero de 7.000, los herreros y cerrajeros, un millar, todos los hombres aptos para la guerra, el rey de Babilonia los llevó deportados a Babilonia.” (2 Reyes 24:12-16)

Parece que Ezequiel y otros muchos siguieron reconociendo a Joaquín como rey, a pesar del cautiverio. En el año 562 a. C., Joaquín fue liberado por el sucesor de Nabucodonosor II, Evil-Merodak. Se han encontrado tablas de escritura cuneiforme cerca de la puerta de la diosa Istar en Babilonia, que mencionan al rey Joaquín y sus 5 hijos, como receptores de raciones de alimentos. Esta es una prueba de que Jeconías fue deportado a Babilonia. Estas tablas datan del año 592 a.C. Así, Joaquín o Jeconías reinó como sucesor de Jehoiaquim por tres meses y diez días en Jerusalén, desde Diciembre del 598 a.C. hasta Marzo del 597 a.C, cuando Nabucodonosor impuso a Sedequías como rey de Judá en Jerusalén. Sedequías fue obviamente un títere de Nabucodonosor, hasta que se rebeló contra él. Así en 588 a.C. Nabucodonosor de nuevo sitió inténsamente Jerusalén hasta lograr incendiarla a mediados del año 586 a.C.

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Profecías de Ezequiel

Según la Enciclopedia Wikipedia:

Ezequiel fue un sacerdote y profeta hebreo, ejerciendo su ministerio entre 595 y 570 a.E.C., durante el cautiverio judío en Babilonia.1 El nombre Ezequiel (del hebreo יְחֶזְקֵאל, Ijezkél) significa “Dios es mi fortaleza”.2 Sus profecías se encuentran en el Libro de Ezequiel,3 siendo su mensaje fue de reverencia para con la santidad de Dios e incluyó reflexiones sobre la futura reconstrucción del Templo de Jerusalén, enfatizando asimismo la responsabilidad moral de cada individuo.

A diferencia de otros profetas, Ezequiel tuvo importantes revelaciones en forma de visiones simbólicas que le fueron transmitidas por Yahvéh. Ezequiel provee descripciones detalladas de sus visiones. En su primera visión, Ezequiel percibió el tetramorfos, es decir, los cuatro seres vivientes tirando de un carro celestial.

Sus profecías advirtieron de la destrucción inminente de Jerusalén, condenaron las prácticas idólatras y envisionaron la restauración de Israel.

Ezequiel vivió en la misma época que el profeta Jeremías, tornánose profeta durante el exilio babilónico.6 Estaba casado (Ezequiel 24, 18), era hijo de Buzí, de linaje sacerdotal, fue llevado cautivo a Babilonia junto con el rey Joaquim de Judá (597 a.E.C.) y permaneció en una ciudad de Mesopotamia llamada Tel-Abib, cerca de Nipur en Caldea, a orillas del río Cobar.7 Cinco años después, a los treinta de edad (cf. 1, 1), Yahvé lo llamó al cargo de profeta, que él ejerció entre los desterrados durante 22 años, hasta el año 570 a.E.C.

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Profecía contra la ciudad de Tiro:

Esta profecía, tal como Ezequiel menciona, se la dio Yahveh en el año undécimo (Ezequiel 26:1). ¿Cuál es la referencia para ese año?. Veamos la última fecha mencionada por Ezequiel antes de esta profecía :

1 El día diez del mes décimo del año noveno, el Señor me dirigió la palabra: 2 «Hijo de hombre, anota la fecha de hoy, de este mismo día, porque el rey de Babilonia se ha puesto en marcha contra Jerusalén. (Ezequiel 24:1-2)

El año noveno que menciona Ezequiel debe ser el año 588 a.C. cuando Nabucodonosor marcha contra Jerusalén. Este año es especial, porque antes, Sedequías no había obedecido los avisos “divinos” de Jeremías de no rebelarse contra Nabucodonosor. En vez de esto, Sedequías se alió al Faraon Hofra (Apries, según los griegos) que ya gobernaba desde el 589 a.C. Esto encolerizó a Nabucodonosor, y alistó su ejército para atacar Jerusalén. Para evitar esto, el Faraon Hofra envió un ejército en el año 588 a.C. para detener al ejército de Nabucodonosor, pero no tuvo éxito y fue repelido. Así, después de sitiar 18 meses la ciudad de Jerusalén, ésta fue destruída por completo por los babilonios en el año 586 a.C., que fue el año 19 del reinado de Nabucodonosor:

8 En el mes quinto, a los siete días del mes, en el año diecinueve de Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, siervo del rey de Babilonia. 9 Incendió la casa de Jehová, la casa del rey y todas las casas de Jerusalén; también prendió fuego a todas las casas de los príncipes. 10 Todo el ejército de los caldeos que acompañaba al capitán de la guardia derribó los muros que rodeaban a Jerusalén. 11 Entonces Nabuzaradán, capitán de la guardia, se llevó cautivos a los del pueblo que habían quedado en la ciudad, a los que se habían pasado al rey de Babilonia y a los que habían quedado de la gente común. 12 Nabuzaradán, capitán de la guardia, dejó algunos de los pobres de la tierra para que labraran las viñas y la tierra. (2 Reyes 25:8-12)

Que también es el año undécimo del reinado de Sedequías (597 a.C. + 11 = 586 a.C.):

1 Aconteció en el noveno año de su reinado, el día diez del mes décimo, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó con todo su ejército contra Jerusalén, la sitió y levantó torres alrededor de ella. 2 La ciudad estuvo sitiada hasta el año undécimo del rey Sedequías. 3 A los nueve días del cuarto mes arreció el hambre en la ciudad y, cuando el pueblo de la tierra no tenía ya nada que comer, 4 abrieron una brecha en el muro de la ciudad. Aunque los caldeos la tenían rodeada, todos los hombres de guerra huyeron durante la noche por el camino de la puerta que estaba entre los dos muros, junto a los huertos del rey. El rey se fue por el camino del Arabá, 5 pero el ejército de los caldeos lo siguió y lo apresó en las llanuras de Jericó, tras haber dispersado todo su ejército. 6 Preso, pues, el rey, lo llevaron a Ribla ante el rey de Babilonia, y dictaron sentencia contra él. 7 Degollaron a los hijos de Sedequías en presencia suya y a él le sacaron los ojos, lo ataron con cadenas y lo llevaron a Babilonia. (2 Reyes 25:1-7)

Es en este año que Ezequiel habría recibido de Yahveh una profecía contra la ciudad de Tiro, la cual se había burlado de Judá por la destrucción de Jerusalén. Ahora leamos aténtamente los detalles de la profecía:

1. El año undécimo, el día primero del mes, la palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:

2. Hijo de hombre, porque Tiro ha dicho contra Jerusalén: «¡Ja, ja! ahí está rota, la puerta de los pueblos; se vuelve hacia mí, su riqueza está en ruinas»,

3. por eso, así dice el Señor Yahveh: Aquí estoy contra ti, Tiro. Voy a hacer subir contra ti a naciones numerosas, como el mar hace subir sus olas.

4. Derruirán las murallas de Tiro y abatirán sus torres. Yo barreré de ella hasta el polvo y la dejaré como roca pelada.

5. Quedará, en medio del mar, como un secadero de redes. Porque he hablado yo, oráculo del Señor Yahveh. Tiro será presa propicia para las naciones.

6. Y sus hijas que están tierra adentro serán muertas a espada. Y se sabrá que yo soy Yahveh.

7. Pues así dice el Señor Yahveh: He aquí que yo traigo contra Tiro, por el norte, a Nabucodonosor, rey de Babilonia, rey de reyes, con caballos, carros y jinetes y gran número de tropas.

8. A tus hijas que están tierra adentro las matará a espada. Hará contra ti trincheras, levantará contra ti un terraplén, alzará contra ti un testudo,

9. lanzará los golpes de su ariete contra tus murallas, demolerá tus torres con sus máquinas.

10. Sus caballos son tan numerosos que su polvo te cubrirá. Al estrépito de su caballería, de sus carros y carretas, trepidarán tus murallas cuando entre él por tus puertas, como se entra en una ciudad, brecha abierta.

11. Con los cascos de sus caballos hollará todas tus calles, a tu pueblo pasará a cuchillo, y tus grandiosas estelas se desplomarán en tierra.

12. Se llevarán como botín tus riquezas, saquearán tus mercancías, destruirán tus murallas, demolerán tus casas suntuosas. Tus piedras, tus vigas y tus escombros los echarán al fondo de las aguas.

13. Yo haré cesar la armonía de tus canciones, y no se volverá a oír el son de tus cítaras.

14. Te convertiré en roca pelada, quedarás como secadero de redes; no volverás a ser reconstruida, porque yo, Yahveh, he hablado, oráculo del Señor Yahveh.

15. Así dice el Señor Yahveh a Tiro: Al estruendo de tu caída, cuando giman las víctimas, cuando hierva la carnicería en medio de ti, ¿no temblarán las islas?

16. Bajarán de sus tronos todos los príncipes del mar, se quitarán sus mantos, dejarán sus vestidos recamados. Se vestirán de pavores, se sentarán en tierra, sin tregua temblarán y quedarán pasmados por ti.

17. Entonarán por ti una elegía y te dirán: ¡Ah! ahí estás destruida, desaparecida de los mares, la ciudad famosa, que fue poderosa en el mar, con tus habitantes, los que infundían el terror en todo el continente.

18. Ahora tiemblan las islas en el día de tu caída, las islas del mar están aterradas de tu fin.

19. Porque así dice el Señor Yahveh: Cuando yo te convierta en una ciudad en ruinas como las ciudades despobladas, cuando yo empuje sobre ti el océano, y te cubran las muchas aguas,

20. entonces te precipitaré con los que bajan a la fosa, con el pueblo de antaño; te haré habitar en los infiernos, como las ruinas de antaño, con los que bajan a la fosa, para que no vuelvas a ser restablecida en la tierra de los vivos.

21. Haré de ti un objeto de espanto, y no existirás más. Se te buscará y no se te encontrará jamás, oráculo del Señor Yahveh.

(Ezequiel capítulo 26, Biblia de Jerusalén)

Primero debemos entender que el territorio de Tiro estaba dividido en una ciudad principal localizada en una isla bien fortificada con murallas y un puerto, y “sus hijas que están tierra adentro”, sus poblaciones costeras. Debemos tomar en cuenta que Tiro, era esencialmente la ciudad que estaba en la isla, donde se acumulaba la mayor parte de su poderío y riqueza.

Entonces, la profecía declara que por el norte Yahveh conduciría al rey Nabucodonosor, quien aniquilaría a las poblaciones costeras de Tiro. También dice que él destruiría las murallas de la ciudad, que necesariamente se refiere a las murallas de la isla, y después saquearía sus tesoros. Los escombros de la ciudad serían echados al mar, y la ciudad no sería jamás reconstruída. ¿Sucedió esto tal como lo predijo Ezequiel?. Leamos lo que dice el libro bíblico de Hechos:

Y Herodes estaba enojado contra los de Tiro y de Sidón; pero ellos vinieron de acuerdo ante él, y sobornado Blasto, que era camarero mayor del rey, pedían paz, porque su territorio era abastecido por el del rey. (Hechos 12:20)

Vemos que Herodes, que vivió en el siglo I de nuestra era, se enojó contra los de Tiro. Esto significa que Tiro aún existía muchos siglos después de Nabucodonosor, sin embargo, Ezequiel nos dijo que después del ataque de Nabucodonosor esta ciudad no sería reestablecida nunca más. Por otro lado, después de 15 años que Ezequiel pronunció su profecía contra Tiro, él mismo admite que Nabucodonosor no pudo llevar nada de la ciudad:

17 Aconteció en el año veintisiete en el mes primero, el día primero del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 18 Hijo de hombre, Nabucodonosor rey de Babilonia hizo a su ejército prestar un arduo servicio contra Tiro. Toda cabeza ha quedado calva, y toda espalda desollada; y ni para él ni para su ejército hubo paga de Tiro, por el servicio que prestó contra ella. (Reina Valera, Ezequiel 29:17-18)

Si Nabucodonosor no pudo llevarse las riquezas de la isla de Tiro, significa que no pudo penetrar en sus murallas (Ezequiel 26:12) para saquearla y destruirla. Si nos basamos en lo que nos cuenta Flavio Josefo, que a su vez se basó en Menandro de Éfeso, podemos saber los fenicios lo siguiente:

Nabocodonosor cercó la ciudad de Tiro por trece años en los días de Itobal [III], su rey, después de él reinó Baal[II] diez años,……porque en el séptimo año del reinado de Nabucodonosor, él comenzó a sitiar Tiro…..(Flavio Josefo, Contra Apión, libro I, cap. 21)

Josefo presenta aquí una cronología diferente a la actual. Según Josefo, el asedio contra Tiro se inicio en el Séptimo año del reinado de Nabucodonosor, que sería aproximadamente en 597 a.C. cuando fue la primera vez que Nabucodonosor saqueó Jerusalén. No obstante, todo indica que la fecha más probable para la profecía de Ezequiel contra Tiro habría sido en 586 a.C., es decir, 19 años después del comienzo del reinado de Nabucodonosor. Independientemente de este discrepancia en la cronología, Nabucodonosor no pudo entrar a la isla tal como predijo Ezequiel, y solo pudo dominar la población costera de Tiro, osea, a “sus hijas que están tierra adentro”. De hecho, Alejandro Magno fue quien, más de 200 años después de Nabucodonosor, tuvo éxito en conquistar la isla de Tiro, pero no fue desolada tal como lo describe Ezequiel, ya que inclusive llegó a ser un gran centro de comercio mundial durante el Imperio Romano, y continúa existiendo hasta ahora, por lo que no está hundida bajo el agua. Por consiguiente, la profecía de Ezequiel falló, porque Nabucodonosor no saqueó la isla de Tiro, porque ni siquiera pudo entrar.

Profecía contra Egipto

Esta es otra profecía que no se cumplió. Leamos lo que dice:

En el año décimo, en el mes décimo, a los doce días del mes, vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

2 Hijo de hombre, pon tu rostro contra Faraón rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto.

3 Habla, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, Faraón rey de Egipto, el gran dragón que yace en medio de sus ríos, el cual dijo: Mío es el Nilo, pues yo lo hice.

4 Yo, pues, pondré garfios en tus quijadas, y pegaré los peces de tus ríos a tus escamas, y te sacaré de en medio de tus ríos, y todos los peces de tus ríos saldrán pegados a tus escamas.

5 Y te dejaré en el desierto a ti y a todos los peces de tus ríos; sobre la faz del campo caerás; no serás recogido, ni serás juntado; a las fieras de la tierra y a las aves del cielo te he dado por comida.

6 Y sabrán todos los moradores de Egipto que yo soy Jehová, por cuanto fueron báculo de caña a la casa de Israel.

7 Cuando te tomaron con la mano, te quebraste, y les rompiste todo el hombro; y cuando se apoyaron en ti, te quebraste, y les rompiste sus lomos enteramente.

8 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que yo traigo contra ti espada, y cortaré de ti hombres y bestias.

9 Y la tierra de Egipto será asolada y desierta, y sabrán que yo soy Jehová; por cuanto dijo: El Nilo es mío, y yo lo hice.

10 Por tanto, he aquí yo estoy contra ti, y contra tus ríos; y pondré la tierra de Egipto en desolación, en la soledad del desierto, desde Migdol hasta Sevene, hasta el límite de Etiopía.

11 No pasará por ella pie de hombre, ni pie de animal pasará por ella, ni será habitada, por cuarenta años.

12 Y pondré a la tierra de Egipto en soledad entre las tierras asoladas, y sus ciudades entre las ciudades destruidas estarán desoladas por cuarenta años; y esparciré a Egipto entre las naciones, y lo dispersaré por las tierras.

13 Porque así ha dicho Jehová el Señor: Al fin de cuarenta años recogeré a Egipto de entre los pueblos entre los cuales fueren esparcidos;

14 y volveré a traer los cautivos de Egipto, y los llevaré a la tierra de Patros, a la tierra de su origen; y allí serán un reino despreciable.

15 En comparación con los otros reinos será humilde; nunca más se alzará sobre las naciones; porque yo los disminuiré, para que no vuelvan a tener dominio sobre las naciones.

16 Y no será ya más para la casa de Israel apoyo de confianza, que les haga recordar el pecado de mirar en pos de ellos; y sabrán que yo soy Jehová el Señor.

17 Aconteció en el año veintisiete en el mes primero, el día primero del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

18 Hijo de hombre, Nabucodonosor rey de Babilonia hizo a su ejército prestar un arduo servicio contra Tiro. Toda cabeza ha quedado calva, y toda espalda desollada; y ni para él ni para su ejército hubo paga de Tiro, por el servicio que prestó contra ella.

19 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor; He aquí que yo doy a Nabucodonosor, rey de Babilonia, la tierra de Egipto; y él tomará sus riquezas, y recogerá sus despojos, y arrebatará botín, y habrá paga para su ejército.

20 Por su trabajo con que sirvió contra ella le he dado la tierra de Egipto; porque trabajaron para mí, dice Jehová el Señor.

21 En aquel tiempo haré retoñar el poder de la casa de Israel. Y abriré tu boca en medio de ellos, y sabrán que yo soy Jehová.

(Ezequiel capítulo 29)

Podemos ver que en el año 10 del cautiverio de Ezequiel (597 a.C. +10 = 587 a.C.), él profetizó que Egipto sería desolado por 40 años de manera que no pisaría ese territorio ni hombre ni animal. Todos los habitantes de Egipto serían dispersados por todas las naciones, y regresarían al término de los 40 años. Ya que la población de Egipto se estima que era de más de 6 millones de habitantes, tendríamos un éxodo sin precedentes hasta ahora nunca visto. ¿Cómo se cumpliría esta profecía?. En el año 27, es decir, 17 años después de la primera declaración contra Egipto (587 a.C. + 17 = 570 a.C.) Ezequiel nos dice que sería Nabucodonosor quien despojaría a Egipto de sus riquezas y de todos sus habitantes. Debemos tomar en cuenta que dos faraones lucharon contra Nabucodonosor desde que Ezequiel estuvo exiliado en Babilonia. El primero es llamado en la Biblia como Hofra, y por los griegos como Apries; gobernó entre los años 589 a.C. y 570 a.C. El segundo fue Amosis II, que reinó desde 570 a.C. hasta el 526 a.C.

Sobre Hofra, la Biblia menciona que aunque perdió la batalla contra Nabucodonosor, pudo regresar a Egipto:

5 Y cuando el ejército de Faraón había salido de Egipto, y llegó noticia de ello a oídos de los caldeos que tenían sitiada a Jerusalén, se retiraron de Jerusalén.

6 Entonces vino palabra de Jehová al profeta Jeremías, diciendo:

7 Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Diréis así al rey de Judá, que os envió a mí para que me consultaseis: He aquí que el ejército de Faraón que había salido en vuestro socorro, se volvió a su tierra en Egipto.

8 Y volverán los caldeos y atacarán esta ciudad, y la tomarán y la pondrán a fuego.

(Jeremías 37:5-8)

Por lo tanto, esto muestra que Egipto no fue desolado por Nabucodonosor después de la batalla contra Hofra. Después Hofra regresó a Egipto, y Amosis II tomó el poder (en 570 a.C.), y Hofra tuvo que huir a un país extranjero. Sin embargo, en 567 a.C., Hofra consiguió el apoyo de Babilonia y marchó hacia Egipto para destronar a Amosis II, pero fue asesinado en la batalla, y así Amosis se consolidó como soberano de Egipto. No obstante, una tablilla babilónica (BM33041) que está en el Museo Británico, relata una batalla contra los egipcios en el año 37 de su reinado (568 a.C.). La tablilla está dañada, por lo que mostramos puntos suspensivos para denotar las partes dañadas:

En el año 37 Nabucodonosor rey de Babilonia…..fue hacia Egipto para guerrear. Amosis rey de Egipto convocó a su ejército…..desde la ciudad de Put, griegos, desde distritos distantes en medio del oceáno…..numerosos que estuvieron en la tierra de Egipto….portadores de armas, caballos…..a su ayuda él se marchó….

No se puede saber con exactitud el resultado de esta batalla que sucedió en 568 a.C., pero por los registros de años posteriores, se sabe que Amosis nunca fue sometido por Nabucodonosor, ya que este último murió 6 años después en 562 a.C., mientras que Amosis II vivió muchos años más hasta 526 a.C. Por consiguiente, no se cumplió la profecía de Ezequiel que menciona que la tierra de Egipto sería dada a Nabucodonosor (Ezequiel 29:20), porque si así hubiera sido, Amosis no hubiera continuado su reinado. Por ejemplo, se tiene un papiro que muestra un contrato del año 35 del reinado de Amosis, y es más, se tienen 30 documentos egipcios desde el quinto año al cuadragésimo cuarto año de Amosis (525 a.C). Esto muestra que la tierra de Egipto nunca fue conquistada por Babilonia, ya que esta cayó en 539 a.C. ante los persas.

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Contrato de aparcería de la época de Amosis II (año 35 de su reinado). Louvre.

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Estela de data del año 23 del reinado de Amosis II

¿Cómo explica la Enciclopedia de los testigos de Jehová este problema?

En Ezequiel 29:1-16 se predice que la desolación de Egipto duraría cuarenta años, lo que quizás haya sucedido después que Nabucodonosor conquistó este país. Los comentaristas que dicen que el reinado de Amasis II (Amosis II), sucesor de Hofrá, fue muy próspero durante más de cuarenta años, se basan sobre todo en el testimonio de Heródoto, quien visitó Egipto más de cien años después. No obstante, The Encyclopædia Britannica (1959, vol. 8, pág. 62) dice acerca de la historia de Heródoto sobre este período (el “período saíta”): “Sus declaraciones demuestran no ser del todo confiables cuando se examinan a la luz de las escasas pruebas autóctonas”. La obra Commentary, de F. C. Cook, hace notar que Heródoto ni siquiera menciona el ataque de Nabucodonosor contra Egipto, y después dice: “Es notorio que aunque Heródoto registró fielmente todo lo que oyó y vio en Egipto, dependía de los sacerdotes egipcios para su información acerca de la historia del pasado, cuyos relatos adoptó con credulidad ciega […]. Todo el relato [de Heródoto] sobre Apries [Hofrá] y Amasis está tan lleno de incoherencias y leyendas que podemos rehusar aceptarlo como historia auténtica. No extraña en absoluto que los sacerdotes tratasen de disimular la deshonra nacional del sometimiento a un yugo extranjero” (nota B., pág. 132). Por lo tanto, aunque la historia seglar no aporta pruebas claras del cumplimiento de la profecía, podemos confiar en la exactitud del registro bíblico. (Perspicacia, volumen 1, Egipto, páginas 766-778)

Esto indica que los Testigos de Jehová no admiten que la profecía de los 40 años de desolación no se cumplió. Ellos argumentan que el historiador Heródoto pudo haber sido engañado por los historiadores egipcios. Sin embargo, lo que los Testigos de Jehová no toman en cuenta, es que existen 30 documentos egipcios que datan del reinado de Amosis II, que muestran que Egipto no pudo haber sido desolado por 40 años. Es más, la población de Egipto era de más de 6 millones de habitantes. Si un rey babilónico hubiera deportado a toda la población egipcia de tal manera que ningún hombre o animal pisaría su territorio, este hecho habría sido uno de los logros más impresionantes de aquella época. No sería lógico que las naciones que habrían recibido a estos inmigrantes egipcios, no hubieran registrado tan impresionante suceso. No existe ningún registro histórico que pruebe que Egipto dejó de ser habitado durante 40 años. La verdad es que la profecía de Ezequiel contra Egipto nunca se cumplió. La Enciclopedia Judaica presenta una explicación a este fracaso:

Ezequiel había profetizado positivamente la captura y destrucción de Tiro por Nabucodonosor, pero después de trece años de trabajo infructuoso este último tuvo que levantar el sitio y arreglar los términos de la paz con la ciudad. Acto seguido, en el pasaje antes mencionado, Ezequiel promete Egipto a Nabucodonosor como una indemnización. Aquí, entonces, tenemos un oráculo no cumplido, de los cuales el profeta mismo está destinado a ver. Sin embargo, él no se atreve a cambiarlo o borrarlo. Por cierto, se puede afirmar que la transmisión de los oráculos de los profetas, que estaban condenados a ver su incumplimiento, es la prueba más fuerte de que ellos consideraban estos como mensajes de los que no eran personalmente responsables, y que, en consecuencia, no se atrevieron a cambiar; los consideraban como la palabra de Dios, y la responsabilidad por el incumplimiento correspondía a Dios, no a ellos. En vista de estos hechos hay que suponer que, aunque Ezequiel terminó su libro en 572 a.C., se valió de los escritos anteriores, que los mantuvo prácticamente sin cambios. (Jewish Encyclopedia, Ezekiel, book of)

Al parecer Ezequiel sí habría creído  que su mensaje venía de Yahvé, y por eso no eliminó las profecías que fracasaron. Entonces, o  Yahvé lo engañó o Ezequiel imaginó que Yahvé le dictaba profecías.

 

 

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  1. mabel

    Y así en varios versículos y palabras de la biblia han cambiado, no tienen temor de Dios. Y ahora se atreven a decir que lo que esta escrito en Ezequiel es falso. Y que me pueden decir de las falsas profecias de Carlos Ruzzel. Todo el que predique o enseñe otra evangelio que no sea el de Cristo sea Anatema!!

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    • octopusalien

      Mabel: al parecer te has confundido. Los Testigos de Jehová no dicen que las profecías de Ezequiel sean falsas, al contrario, las defienden. Sin embargo, este artículo que he publicado sí afirma que hay profecías de Ezequiel que no se cumplieron, que en términos prácticos significa que fueron falsas predicciones. También quiero aclarar que ésta página crítica a la Biblia y a la secta de los Testigos de Jehová.

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  2. Maritza

    Muy interesante. Tengo una pregunta: Qué pasó con Ezequiel? porque hay una ordenanza en la bibia que es muy clara: “si la profecía no se cumple es que Yahvé no ha hablado por boca de ese profeta”… y hasta donde recuerdo la pena por ser “falso profeta” era la muerte. Quizá los judios no cumplían con lo que ordenaba Dios? o quizá no eran TAN pegados a su palabra como nos dicen porque de ser así deberían haber matado a Ezequiel. O quizás Yahvé nunca dijo que ajusticiaran a los falsos profetas?. Qué lío!!!

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    • octopusalien

      Buena pregunta, En realidad, al parecer, tal como lo dice la Enciclopedia Judaica, Ezequiel no se creía falso profeta, sino que creía que todo lo que escribió venía de Yahvé, y fue por eso que guardó estos escritos independientemente de que se cumplieran o no. El no se sentía responsable, ya que sentía que fue Yahvé el responsable de lo que él escribió.
      Y sobre la ley que dice que los falsos profetas serán castigados por Yahvé, en realidad hay que tomar en cuenta que la forma final de la Ley que se le atribuye mitológicamente a Moisés, alcanzó su forma final aproximadamente 450 años antes de Cristo, 200 años después de Ezequiel. Además, hay muchas contradicciones en el Antiguo Testamento como para esperar que exista coherencia.

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  3. Maritza

    Gracias por la respuesta. Estoy de acuerdo contigo. En realidad después de haber leído a Finkelstein y Silverman en “la biblia desenterrada” las cosas ya me quedan claras. Mi pregunta iba dirigida a las personas que ( de buena fé ) creen que todas las profecías se cumplen o se han cumplido y que, en el caso de Ezequiel no se cumplieron. Según ellos cuál sería la respuesta?. Me encanta tú página. Manténte siempre en el marco del respeto porque así es fácil leer al que no esta de acuerdo con nosotros (aunque en mi caso yo sí estoy de acuerdo contigo ). Muchos saludos.

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