La Prostituta Babilonia : lo que no admiten los testigos de Jehová

El Apocalipsis (o revelación) de Juan es el últmo libro del canon del Nuevo Testamento. El mismo libro dice que su autor es Juan,  pero no dice cuál Juan es. Según la tradición se cree que se trata de uno  de los doce apóstoles, el hijo de Zebedeo, pero esto es discutible. Otros símplemente lo llaman “Juan el vidente”. El punto es que Los Testigos de  Jehová se distinguen de otras denominaciones cristianas, por sus peculiares interpretaciones del Apocalipsis de Juan y basan su vida en este libro. Por ejemplo, en la página 6 del Anuario del año 2008 que publican los testigos de Jehová, se menciona lo siguiente

En octubre y noviembre de 2006, los testigos de Jehová intensificaron su predicación por toda la Tierra distribuyendo el tratado Noticias del Reino núm. 37, titulado “¡Se acerca el fin de la religión falsa!”.

La siguiente foto es de la carátula del mencionado tratado.

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Esto significa que todos los testigos de Jehová se concentraron dos meses del año 2006 gastando el tiempo distribuyendo un tratado que le anuncia al mundo que pronto la religión falsa va tener su fin. Bueno, ya pasaron más de 8 años de este aviso y seguimos teniendo religiones falsas (incluyendo la de ellos). Pero ¿en qué se basaron los testigos de Jehová para dar este anuncio?. Mostraremos la página 3 del tratado para que lo puedan leer:

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Podemos notar que  los testigos de Jehová interpretan que la ramera mencionada en el capítulo 17 del Apocalipsis es el conjunto de todas las religiones falsas, que serán destruídas por las potencias políticas mundiales simbolizadas por 10 cuernos de una bestia salvaje. Esta interpretación que difunden, no es nueva. Pero ¿se puede deducir tal cosa de una lectura de ese capítulo del Apocalipsis?. Para analizarlo sería mejor primero entender porqué se escribió el Apocalipsis de Juan. Un comentario nos puede iluminar al respecto:

Los apocalipsis son escritos que en forma codificada hacen afirmaciones sobre el futuro con el fin de dar a una comunidad creyente ánimo y confianza en el presente. De esta forma, ellos son expresión literaria de la apocalíptica, una corriente espiritual que se perfila en el judaísmo a partir del siglo II a.C. Ese trasfondo lo constituye una situación política dificil, tal como la que ocasionaba entonces el poder de los seléucidas antes de la rebelión macabea. De ahí que el escrito más antiguo de la Biblia que contiene secciones apocalípticas, el libro de Daniel, provenga de esta época . Hay indicios de que el vidente Juan se haya valido de este libro también literariamente, sobre todo de la gran visión que Nabucodonosor tuvo sueños según Dn 2,31-45 y de la visión que de la Bestia tuvo Daniel según Dn 7. Hay un parentesco entre el discurso apocalíptico y la fábula, en la que personas o grupos de personas son presentados como animales. El discurso codificado también puede ser influenciado por la situación política prevaleciente en el tiempo de su composición………Los exegetas actuales casi unánimemente fechan la composición del Apocalipsis de Juan en la última fase del reino del emperador Domiciano (81-96), es decir aproximadamente en el año 95 d.C. En esta época se estaba imponiendo, sobre todo en el oriente del imperio, el culto al emperador y se exigía a los ciudadanos ofrecer un sacrificio ante la estatua del emperador para demostrar lealtad. (Apocalipsis: fin de una historia o utopía cristiana?…J. Armando Bravo)

Significa que cuando Juan habla de una bestia salvaje, se refiere a algún emperador perseguidor despiadado. Esto ya nos puede dar cierta pista para entender un poco a qué se refería Juan en el capítulo 13 por “la imagen de la bestia”:

14 Y extravía a los que moran en la tierra, a causa de las señales que se le concedió ejecutar a vista de la bestia salvaje, mientras dice a los que moran en la tierra que hagan una imagen a la bestia salvaje que tuvo el golpe de espada y sin embargo revivió. 15 Y se le concedió dar aliento a la imagen de la bestia salvaje, de modo que la imagen de la bestia salvaje tanto hablara como hiciera que se matara a todos los que no adoraran de manera alguna a la imagen de la bestia salvaje. (Revelación 13:14-15)

La “imagen de la bestia”  estaba relacionada a la imposición de adorar al emperador como un dios. Ahora leamos algunas  porciones relevantes del capítulo 17 del Apocalipsis,   que han sido citadas por el folleto de los testigos de Jehová  :

1 Y uno de los siete ángeles que tenían los siete tazones vino y habló conmigo, y dijo: “Ven, te mostraré el juicio sobre la gran ramera que se sienta sobre muchas aguas, 2 con quien los reyes de la tierra cometieron fornicación, entre tanto que los que habitan la tierra fueron emborrachados con el vino de su fornicación”. 3 Y me llevó en [el poder del] espíritu a un desierto. Y alcancé a ver a una mujer sentada sobre una bestia salvaje de color escarlata que estaba llena de nombres blasfemos y que tenía siete cabezas y diez cuernos. 4 Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y estaba adornada con oro y piedra preciosa y perlas, y tenía en la mano una copa de oro que estaba llena de cosas repugnantes y de las inmundicias de su fornicación. 5 Y sobre su frente estaba escrito un nombre, un misterio: “Babilonia la Grande, la madre de las rameras y de las cosas repugnantes de la tierra”. 6 Y vi que la mujer estaba borracha con la sangre de los santos y con la sangre de los testigos de Jesús. Pues, al alcanzar yo a verla, me admiré con gran admiración. (Revelación 17:1-6, Traducción del Nuevo Mundo)

Para entender los simbolismos de esta visión es necesario ubicarse en el contexto del cristianismo del siglo I, y no en el siglo XX o XXI. Porque el primer versículo del libro Apocalipsis dice que es “una revelación por Jesucristo, que Dios le dio, para mostrar a sus esclavos las cosas que tienen que suceder dentro de poco”. Y se entiende que cuando dice “dentro de poco” no puede ser 20 siglos después, sino que se refiere a acontecimientos que afectaban a los cristianos de finales del siglo I. El Apocalipsis parece haber sido escrito en esa época, según lo afirma el obispo Ireneo. Entonces es necesario entender la problemática cristiana de aquel tiempo para intentar descifrar éstas señales apocalípticas. Por ejemplo, algo que es muy claro en los versículos citados es que “la ramera” simboliza a alguien que persigue a los cristianos, porque dice que está borracha con la sangre de los testigos de Jesús. Ésta ramera se llama “Babilonia la Grande”. Pero no se refiere literalmente al imperio babilónico porque este ya había perdido poder político y económico mucho antes del siglo I, y por esta razón no perseguía a los seguidores de Jesús. No obstante, el antiguo imperio babilónico, cuya cuidad capital era Babilonia, destruyó Jerusalén en 587 a.C., que era considerada bíblicamente como la capital del pueblo de Dios (el pueblo judío), y se llevó muchos judíos cautivos a la ciudad de Babilonia. Entonces, el nombre “Babilonia la Grande” se debe estar refiriendo a una entidad que hizo lo que en el pasado había hecho el imperio babilónico. De hecho, el imperio romano, con su capital Roma, destruyó Jerusalén en el siglo I, en el año 70 d.C., también llevándose muchos judíos cautivos para convertirlos en esclavos. A esto se añade el hecho de que  algunos años  antes del año 70, el emperador Nerón había ordenado una sangrienta persecución contra los cristianos.  Por consiguiente, Roma hizo contra los Judíos, prácticamente lo mismo que Babilonia, y también se había convertido en enemiga de los cristianos. Evidencias extrabíblicas adicionales demuestran que para los primeros cristianos era común designar a la Roma pagana simbólicamente como “Babilonia”. Probablemente este apelativo se lo ganó después que Nerón comenzó a perseguirlos. Apoyan esta interpretación los Oráculos Sibilinos (5,159f), el Apocalipsis de Baruc (2,1), el libro Cuarto de Esdras (3,1). También tenemos evidencia de esto en “La Crónica”, (compuesta alrededor del 303 d.C) donde se advierte: “Se dice que la primera epístola de Pedro, en la cual hace mención a Marcos, fue compuesta en la misma Roma; y que él mismo indica esto, refiriéndose figurativamente a la ciudad como Babilonia”. El cristiano Tertuliano (155-240 d.C.), entendía que el Apocalipsis de Juan se refería a Roma cuando menciona a “Babilonia”:

sic et Babylon apud Iohannem nostrum Romae urbis figura est proinde et magnae et regno superbae et sanctorum debellatricis

“Así, de nuevo, Babilonia, en nuestro Juan, es una figura de la ciudad de Roma, siendo igual en grandeza y orgullo de su poder y triunfo contra los santos (respuesta a los Judíos, cap. 9)

Igualmente, el obispo Agustin (354-430 d.C.) (más conocido como San Agustin), creía que Roma era una segunda “Babilonia”:

Nació, pues, Abrahán en este reino en medio de caldeos en tiempo de Nino. Pero la historia griega nos es mucho más conocida que la de los asirios, y quienes trataron de investigar la raza del pueblo romano en sus primitivos orígenes fueron siguiendo la serie de los tiempos a través de los griegos hasta los latinos y luego hasta los romanos, que son también latinos. Por ello tendremos que citar, cuando sea preciso, a los reyes asirios, a fin de que aparezca cómo Babilonia, como un anticipo de Roma, va caminando con la ciudad de Dios peregrina en este mundo. Ahora bien, los hechos o alusiones que sea preciso insertar en esta obra para comparar las dos ciudades, la terrena y la celestial, será bueno tomarlos de los griegos y latinos, en los cuales aparece Roma como una segunda Babilonia. (La Ciudad de Dios, libro XVIII)

No obstante, para continuar el entendimiento de la visión  leamos cómo el ángel (según Juan) la interpreta :

7 De modo que el ángel me dijo: “¿Por qué te admiraste? Yo te diré el misterio de la mujer y de la bestia salvaje que la lleva y que tiene las siete cabezas y los diez cuernos: 8 La bestia salvaje que viste era, pero no es, y, no obstante, está para ascender del abismo, y ha de irse a la destrucción. Y cuando vean como la bestia salvaje era, pero no es, y, no obstante, estará presente, los que moran en la tierra se maravillarán con admiración, pero sus nombres no han estado escritos en el rollo de la vida desde la fundación del mundo. 9 ”Aquí es donde entra la inteligencia que tiene sabiduría: Las siete cabezas significan siete montañas, sobre las cuales se sienta la mujer.

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Hasta aquí podemos ver que todo indica que el ángel se refiere a la ciudad de Roma, porque se menciona que la mujer simbólica  se sienta sobre siete montañas.  Roma era conocida como la ciudad de  siete colinas. El poeta Virgilio del siglo I antes de Cristo lo afirma así:

así sin duda llegó a ser Roma la más hermosa de las ciudades, y, única en el mundo, se rodeó de siete colinas (Las Geórgicas, libro II)

Cícero, filósofo y retórico del siglo I antes de Cristo, en su carta a su amigo Ático (libro 6), llamó a Roma:

la ciudad de siete colinas (ex asteos heptalophou)

Varrón, un polígrafo, militar y funcionario romano también del siglo I antes de Cristo, dijo

Ubi nunc est Roma, Septimontium nominatum ab tot montibus quos postea urbs muris comprehendit

donde ahora está Roma, se llamaba “Sietemontes”, por ser la totalidad de montañas en las que  después la ciudad cercó con sus murallas.

(DE LINGVA LATINA, Liber V. VII)

Ovidio, poeta romano que murió en el año 18 d.C. escribió :

…sed quae de septem totum circumspicit orbem montibus, imperii Roma deumque locus.

…Pero Roma oberva el mundo desde sus siete montes, la sede del imperio y morada de los dioses….

(Tristia, liber. 1. Eleg. 4.)

Horacio, que murió 8 años antes del siglo I,  también menciona a las siete colinas:

    “…. quibus septem placuere colles…”

Los dioses que miran con favor las siete colinas…..(CARMEN SAECVLARE )

Por ejemplo, una moneda acuñada en tiempos de Vespaciano, probablemente del año 71 d.C., muestra en la cara principal a Vespaciano, y en la otra cara  a Roma como una mujer sentada sobre las siete colinas:

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Es por eso que tradicionalmente los cristianos identificaron a “la mujer sobre siete colinas” como Roma, tal como podemos leer en una obra cristiana del siglo III,  de Victorino de Petovio:

“Las siete cabezas son siete montañas, sobre las que se sienta la mujer. Esto es, la ciudad de Roma”  (Comentario sobre el Apocalipsis)

El porqué a esta mujer se le describe como una prostituta o ramera, nos lo explica un comentario bíblico  de eruditos católicos:

la gran ramera: Babilonia, antítesis de la mujer que personifica al pueblo de Dios (12,1ss), es caracterizada aquí, por primera vez, como una ramera. Pero la tradición de estigmatizar como rameras a las ciudades o los pueblos idólatras e impíos se había afirmado ya en el AT: por ejemplo, Tiro(Is 23,16s), Nínive(Nah 3,4s), Israel (Ez 16), Samaria y Jerusalén (Ez 23). Al término de la interpretación que hace Juan de su visión (v.18), el ángel indica cláramente que la ramera representa a Roma…….(Comentario Bíblico “San Jerónimo”. Tomo IV (Nuevo Testamento). Por R. E. Brown, J. A. Fitzmyer y R.E. Murphy)

Otra obra también nos explica el contraste entre “la ramera” y “la Iglesia”:

El cap.17 está rico en ironía vigorosa y hasta burlesca. En la época de la Pax Romana, cuando la
“Ciudad Eterna” parecía invencible y muchos pueblos adoraban a la dea Roma, el profeta pinta un
cuadro totalmente diferente. La Roma que se cree diosa no lo es, sino todo lo contrario ¡es la gran
Ramera, madre de todas las rameras! La iglesia, en cambio, es madre pura (12.1s) y la “desposada,
dispuesta como una esposa ataviada para su marido” (19.7; 21.2,9); pero Roma es más bien una
abominable, asquerosa prostituta. (EL APOCALIPSIS Y EL IMPERIO ROMANO. por Juan Stam)

Leamos ahora cómo  el ángel del Apocalipsis  continúa su interpretación:

10 Y hay siete reyes: cinco han caído, uno es, el otro todavía no ha llegado, pero cuando sí llegue tiene que permanecer un corto tiempo. 11 Y la bestia salvaje que era, pero no es, también ella misma es un octavo [rey], pero proviene de los siete, y se va a la destrucción. 12 ”Y los diez cuernos que viste significan diez reyes, que todavía no han recibido un reino, pero sí reciben autoridad como reyes por una hora con la bestia salvaje. 13 Estos tienen un solo pensamiento, y por eso dan su poder y autoridad a la bestia salvaje. 14 Estos combatirán contra el Cordero, pero, porque es Señor de señores y Rey de reyes, el Cordero los vencerá. También, los llamados y escogidos y fieles que con él están [lo harán]”. 15 Y me dice: “Las aguas que viste, donde está sentada la ramera, significan pueblos y muchedumbres y naciones y lenguas. 16 Y los diez cuernos que viste, y la bestia salvaje, estos odiarán a la ramera y harán que quede devastada y desnuda, y se comerán sus carnes y la quemarán por completo con fuego. 17 Porque Dios puso en sus corazones llevar a cabo Su pensamiento, aun llevar a cabo el solo pensamiento [de ellos] al dar ellos su reino a la bestia salvaje, hasta que se hayan realizado las palabras de Dios. 18 Y la mujer que viste significa la gran ciudad que tiene un reino sobre los reyes de la tierra”. (Revelación 17:7-18)

Note que al final de la interpretación se dice explícitamente que la mujer es una ciudad que tiene un reino sobre los reyes de la tierra. El ángel mismo ha dicho que la mujer es “la gran cuidad”, esto de por sí descarta la interpretación de que es el imperio mundial de la religión falsa como dicen los jehovistas de la Sociedad Watchtower. La única ciudad del siglo I que representaba a un reino que tenía reyes vasallos era Roma. Algunos quieren ver en esta ramera a Jerusalén, porque se prostituyó con Roma matando a Jesús, pero Jerusalén no representaba a un reino sobre los reyes de la tierra. Jerusalén era una ciudad sometida a Roma, y cuando sus representantes se rebelaron contra Roma, ésta fue destruída por Roma en el año 70 d.C. Entonces, Roma es la mujer que se sienta sobre siete montañas ( o colinas). De esto no hay duda, la ramera que tiene el nombre “Babilonia la Grande” es la ciudad de Roma. Pero ahora la pregunta es ¿ quién es la bestia mencionada en el capítulo 17?. En el  capítulo 13 del Apocalipsis  ya se había mencionado a una bestia que puede ser identificada por el número 666 ( o 616), que había recibido un golpe mortal:

Y vi una bestia salvaje que ascendía del mar, con diez cuernos y siete cabezas, y sobre sus cuernos diez diademas, pero sobre sus cabezas nombres blasfemos….. Y vi una de las cabezas de ella como muerta por degüello, pero su golpe de muerte fue sanado, y toda la tierra siguió a la bestia salvaje con admiración. …….El que tenga inteligencia, calcule el número de la bestia salvaje, porque es número de hombre; y su número es seiscientos sesenta y seis. (Revelación cap. 13)

   La obra católica  que hemos citado nos explica en detalle estos versículos del capítulo 17 que se refieren a la bestia:

la bestia: Como símbolo del Imperio romano en 13,1ss, la bestia recuperó su vitalidad después de recibir una herida mortal (13,3.12.14). Aquí la bestia representa a la encarnación del imperio en un hombre: Nerón (vv 11.16). era y ya no es, y va a subir: La bestia, al pretender honores divinos, se convierte en una caricatura de Dios (1,4) y de Cristo (1,18). Exige su propia parusía (2 Tes 2,8s), pero de hecho surgirá del abismo sólo para su condenación (19,20), cuando el Cordero vuelva del cielo en triunfo.

siete colinas: Obvia alusión a las siete colinas sobre las que se alza Roma.

siete reyes: Dado que la bestia representa al Imperio romano, las siete cabezas tienen que ser emperadores, llamados reyes en Oriente. El número siete es quizá simbólico y abarca todos los emperadores; pero muchos exégetas lo toman al pie de la letra a causa de los detalles que siguen.

cinco han caído: Según la interpretación más comúnmente aceptada, los cinco emperadores caídos son Augusto, Tiberio, Gayo (Calígula), Claudio y Nerón. Prescindiendo de los tres personajes secundarios del interregno -Galba, Otón y Vitelio-, el sexto emperador sería Vespaciano (años 69-79). Algunos intérpretes han sugerido que Juan tomó de una fuente (quizá Judía) un material redactado durante el reinado de Vespasiano. Pero la solución más natural es suponer que se trata de una retroproyección artificiosa, recurso frecuentemente empleado en la apocalíptica: según esta teoría, Juan habría escrito de hecho en tiempos de Domiciano (81-96).

poco tiempo: Tito, consumido por una enfermedad, reinó solamente del 79 al 81.

es el octavo: Este sería el sucesor de Tito, Domiciano, en quien, por así decirlo, se reencarnó Nerón.

diez cuernos: Cf. 13,1; Dn 7,7.24. La mejor de las numerosas interpretaciones propuestas identifica los diez cuernos con los sátrapas partos (16,12), los cuales, según una creencia popular, tuvieron que invadir y destruir Roma en tiempos de Nerón (v. 13). El número diez representa a la totalidad de los sátrapas.

una hora: …Este versículo parece ser un inciso que anuncia el combate de 19,19-21. La bestia y los reyes son instrumentos escogidos por Dios para castigar a Roma (v. 17), pero ellos se engríen y atacan al pueblo de Dios a la manera de las antiguas naciones llamadas por el Señor para castigar a Israel.

Señor de señores: Este título divino (Dt 10,17; Sal 136,3) se aplica aquí y en 19,16 a Cristo, como en 1 Tim 6,16.

las aguas: La multitud de pueblos a los que se extiende el dominio romano….Los reyes, instrumentos inconscientes de un decreto divino, ofrecen fuerzas unidas a la bestia (v. 13) para destruir a la ramera. Este pasaje, en que se describe el castigo de Roma, recoge varias metáforas tradicionales (Os 2,5; Is 49, 26; Ez 23,25-29; Miq 3,3).

(Comentario Bíblico “San Jerónimo”. Tomo IV (Nuevo Testamento). Por R. E. Brown, J. A. Fitzmyer y R.E. Murphy, página 579)

No es arbitrario interpretar que la bestia del capítulo 13 del Apocalipsis sea representada por el emperador Nerón. Apolonio de Tiana, filósofo contemporáneo de Nerón dijo lo siguiente sobre él:

“En mis viajes, que han abarcado más de lo que cualquier hombre haya podido, he visto muchas bestias salvajes en Arabia y la India; pero de esta bestia, que comúnmente se le llama Tirano, yo no sé ahora cuántas cabezas tiene, ni si está deformado de garras, y armado con horribles colmillos, ….y sobre  bestias salvajes, no se puede decir que se conozcan por haber comido a su propia madre, pero Nerón se tragó él mismo esta dieta”

Se sabe que Nerón ordenó asesinar a su madre, y a muchos más. Nerón fue el primer emperador romano en perseguir a los cristianos, y los torturó con una crueldad sin precedentes. Según el historiador Tácito, (que era un joven cuando Nerón reinó) Nerón culpó a los cristianos del incendio de Roma para eliminar el rumor de que él había sido el causante, aprovechando el hecho de que la mayoría detestaba las costumbres cristianas:

Por lo tanto, aboliendo los rumores, Nerón subyugó a los reos y los sometió a penas e investigaciones; por sus ofensas, el pueblo, que los odiaba, los llamaba “cristianos”, nombre que toman de un tal Cristo, que en época de Tiberio fue ajusticiado por Poncio Pilato; reprimida por el momento, la fatal superstición irrumpió de nuevo, no sólo en Judea, de donde proviene el mal, sino también en la metrópoli [Roma], donde todas las atrocidades y vergüenzas del mundo confluyen y se celebran. Por consiguiente, primero fueron arrestados los que confesaron que eran cristianos; después una vasta multitud en base a la información proporcionada por ellos, no tanto por el cargo de quemar la ciudad, sino por “odiar a la raza humana”. Su ejecución fue acompañada de escarnios, y así unos, cubiertos de pieles de animales, eran desgarrados por los dientes de los perros; otros, clavados en cruces eran quemados al caer el día a guisa de luminarias nocturnas. Para este espectáculo, Nerón había cedido sus propios jardines y celebró unos juegos en el circo, mezclado en atuendo de auriga entre la plebe o guiando él mismo su coche. De ahí que, aún castigando a culpables y merecedores de los últimos suplicios, se les tenía lástima, pues se tenía la impresión de que no se los eliminaba por motivo de pública utilidad, sino para satisfacer la crueldad de uno solo [la de Nerón]. (Tácito, Anales, XV.44)

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Está muy claro que Nerón era considerado una bestia. Al final del capítulo 13 del libro Apocalipsis el autor nos da clave para entender quién era esta bestia:

Aquí es donde entra la sabiduría: El que tenga inteligencia, calcule el número de la bestia salvaje, porque es número de hombre; y su número es seiscientos sesenta y seis. (Revelación 13:18)

Esto significa que el número 666 identificaría a un hombre (porque dice que es un número de hombre) cuya identidad tendría que ser conocida por los lectores a quienes estaba dirigida esta obra escrita. Es un número que resulta de un cálculo. Pero se sabe que hay otras versiones de este versículo que no muestran el número 666 sino 616. Por ejemplo, del papiro 4499 (datado a finales del siglo III o principios del siglo IV), tras aplicarle una técnica fotográfica conocida como “Multi-Spectral Imaging”, se consiguió identificar el Número de la Bestia como el 616 (χις) y no como el ya conocido 666 (χξς):

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(Arriba, dos fotos del Papiro P.Oxy. LXVI 4499, en donde la foto de la izquierda  ha resaltado en rojo el número  616, representado por las letras  griegas chi (600), iota (10), y stigma (6) .)
Noten que el número 616 resulta de restar 50 de 666. Ireneo (obispo del siglo II), que escribió aproximádamente 80 años después de publicarse el Apocalipsis, reporta la existencia de esta segunda versión conteniendo el número 616, pero se inclina por la que contiene el número 666:

El ídolo que Nabucodonosor erigió era de sesenta codos de alto y seis de ancho (Dan 3,1), y por negarse a adorarlo, Ananías, Azarías y Misael fueron arrojados al horno de fuego (Dan 3,20), prueba que sirvió como profecía de lo que sucederá al fin de los tiempos, cuando los justos sufrirán la prueba del fuego: pues dicho ídolo fue el preanuncio de la llegada de aquel que ordenará a todos los hombres sólo a él adorarlo. Así, pues, los seiscientos años de Noé, en cuyo tiempo cayó el diluvio por motivo de la apostasía, y el número de codos del ídolo por motivo del cual los justos fueron arrojados al horno de fuego, forman la cifra del nombre en el cual se recapitulan seis mil años de toda apostasía, injusticia, maldad, seudoprofecía y dolo, por los cuales descenderá también un diluvio de fuego. Si lo anterior es verdad, si este número se halla en todos los manuscritos antiguos y autorizados, si dan testimonio de él todos aquellos que vieron a Juan cara a cara, y si la razón nos enseña que la cifra del nombre de la bestia según la computación de los griegos debe tener las letras que se hallan en 666 (es decir igual número de centenas, decenas y unidades) -pues el número seis conservado en cada cifra parece recapitular toda la apostasía desde el principio, pasando por los tiempos intermedios hasta los últimos-, no sé cómo erraron algunos, con tal de seguir sus propias ideas, al cambiar el número intermedio del nombre; pues restaron cincuenta al número original, y pretendieron que fuese 10. Tal vez, imagino, fue error de amanuenses, porque, como en griego se ponen letras en lugar de números, fácilmente cambiaron la letra que significa 60, por la iota. Después otros pudieron hacer lo mismo, sin confrontar con el original. Otros simplemente asumieron ingenuamente el número 10. Incluso algunos, por ignorancia, se atrevieron a investigar los nombres que llevaban ese número falso. En mi opinión, Dios perdonará a todos los que por simplicidad y sin malicia hicieron esto; en cambio, a quienes, buscando una gloria vana, se decidieron por un nombre que lleva el número falso, y por su propia autoridad definieron el nombre de aquel que ha de venir, a éstos les irá mal, porque se sedujeron a sí mismos y a los fieles. El primer daño que han causado es alejarse de la verdad, juzgando como si fuese lo que no es; además, un castigo de la Escritura no despreciable recaerá sobre tales hombres. Se añadirá otro peligro no pequeño para quienes erróneamente presumen de conocer ese nombre: si creen que es un nombre, y el que vendrá tiene otro, él podrá seducirlos fácilmente, pues creerán que aún no se presenta aquél de quien deben precaverse. (Ireneo, Contra los Herejes, Libro V)

Ireneo creía que el futuro anticristo que perseguiría a los cristianos estaría representado por el número 666. Ireneo rechazó el número 616 porque afirma  que los mejores manuscritos contienen el número 666, y que el triple 6 tiene fundamento en el Antiguo Testamento. También podemos notar que Ireneo no piensa en que este nombre pertenece a alguien del pasado, sino a un futuro anticristo. No es muy confiable su afirmación de que ese número lo confirman quienes vieron a Juan cara a cara, ya que hubo más de un Juan al que se le puede atribuir la autoría del Apocalipsis. Por supuesto, no podemos saber cuál de los dos números es el original. Pero Ireneo sabía que el número resultaba de la suma del valor numérico de las letras de un nombre. En aquella época, no existían símbolos para los números, entonces, se le asignaba un valor numérico a cada letra, y de esta manera, se podía obtener un número que resultaba de la suma del valor númerico de las letras que componían un nombre . Leamos lo que dice al respecto Ireneo:

Más seguro y sin peligro es esperar que se cumpla la profecía, que ponerse a adivinar o a hipotizar cualquier nombre; pues se pueden encontrar muchos nombres que llevan dicha cifra, y siempre se pondrá la misma cuestión. Porque si muchos nombres contienen tal cifra, siempre puede preguntarse cuál es el que llevará el que ha de venir. No decimos esto por falta de nombres que tengan esa cifra, sino por temor a Dios y celo por la verdad. EUANTHAS, por ejemplo, tiene la cifra que buscamos, pero no podemos afirmar nada sobre él. Así también el nombre LATEINOS encierra el número 666, y es un número verosímil, porque esta palabra señala el último de los reinos, pues los latinos tienen ahora el poder; pero no nos gloriamos de identificarlo. También TEITAN, que en la primera sílaba contiene una doble vocal griega: E e I, es el nombre más probable entre los que hallamos. Porque ese nombre consta de seis letras, cada una de sus dos sílabas consta de tres letras, y es un nombre antiguo y extraordinario; pues ninguno de los actuales reyes lleva el nombre de Titán, ni se denomina así ninguno de los ídolos que los griegos y los bárbaros adoran. Y, sin embargo, muchos consideran divino ese nombre, pues también se llama Titán al sol; y en sí este nombre evoca un cierto sentido ostentoso de venganza y revancha, que parece simular las acciones del que ha de vengarse con malos tratos. Además es muy antiguo, digno y más propio de un rey que de un tirano. Pero, aunque el nombre de Titán sea tan probable, a tal punto que muchos se preguntan si no se llamará así el que ha de venir, sin embargo no correremos el riesgo de pronunciarnos acerca del nombre que habrá de llevar; pues sabemos que, si su nombre debiera ser claramente proclamado ya en el presente, lo habría dicho aquel que lo contempló en el Apocalipsis; además, esta visión ha tenido lugar casi en nuestro tiempo, hacia el final del imperio de Domiciano. (Ireneo, Contra los Herejes, Libro V)

Vemos que Ireneo inclusive se arriesga a adivinar el nombre, porque la suma del valor numérico del nombre Titán (en griego TEITAN) es 666. ¿Cómo llega TEITAN a sumar 666?. En Griego, T equivale a 300, E equivale a 5, I equivale a 10, A a 1 y N a 50. Entonces tenemos T+E+I+T+A+N = 300+5 +10 + 300 + 1 + 50 = 666. Esto se llama gematria, una manera muy común en aquella época  de encriptar un nombre al asignarle el valor numérico de la suma de lo que equivale cada letra que lo compone. Así, la gematría para la palabra  LATEINOS (que mencionó Ireneo), también suma 666, ya que L+A+T+E+I+N+O+S = 30+1+300+5+10+50+70+200= 666. La gematria era común en los tiempos del cristianismo primitivo. Por ejemplo, una inscripción en Pompeya dice en Griego “Yo la amo a ella cuyo número es phi-mu-epsilon”. Probablemente éstas griegas eran las iniciales del nombre de la amada del quien escribió esto, que suma 545. La inscripción entonces decía “Yo la amo a ella cuyo número es 545”. Por otro lado, el desconocimiento de Hebreo que muestra Ireneo, no le permite percibir que el nombre del emperador Nerón se ajusta muy bien al número 616 y también al 666. Por supuesto, si Ireneo hubiera considerado el nombre de Nerón en letras griegas, no habría obtenido 666 o 616, sino 1332, pero si consideramos su nombre expresado en caracteres hebreos, obtenemos lo presentado en la siguiente tabla:

GematriaNeron
En Hebreo no se escribían las vocales, solo las consonantes. Note en la tabla de arriba que “Nerón Kaisar” escrito en Hebreo es NVRN QSR y suma 666, y “Nero Kaisar” en Hebreo se escribe sin la letra Nun, tal como NVR QSR y suma 616. Entonces, el escritor del Apocalipsis, pensó en Nerón en caracteres hebreos, a pesar de que  escribió en Griego. No es improbable esto, porque es muy claro que el autor del Apocalipsis fue un cristiano judío (debido a los hebraismos que contiene la obra), y el público al que quiso dirigirse fue a los cristianos judíos de Asia Menor. Entonces, si 666 fuese el número original, el nombre envuelto era NVRN QSR(Nerón César), tal como lo pronunciaban los judíos. Pero si le quitamos la letra hebrea Nun (N), se lee símplemente Nero, tal como se pronuncia en Latin,  como podemos leer en una moneda de aquel tiempo que dice en Latin “NERO CAESAR AUGUSTUS”:

Nero_coin

Entonces, todo indica que quien escribió 616 quiso expresar el nombre en Hebreo pero con la pronunciación  en Latin. Sin embargo,  ambas versiones (la del 666 y la del 616) se refieren a Nerón. El número 616 también podría haber sido el original, si es que el número 666 fue incertado para que la pronunciación sea Nerón, a la manera judía. Por alguna razón, la versión conteniendo el 666 se difundió más.   Al parecer, la intención de escribir el nombre encriptado fue para evitar que alguna autoridad  romana  identificara fácilmente  a quien se refería el autor.

Después de la muerte de Nerón (año 68 d.C.) se propagó   el rumor de que  en realidad no había muerto, sino que había huido al Imperio Parto, al oriente del Éufrates, y que ahí preparaba una venganza contra quienes se habían aliado para matarle. A esa leyenda se le conoce como la leyenda de Nero Redivivus, o el Nerón Vuelto a la Vida.  Los partos fueron  rivales  temidos por los romanos. Su poderoso ejército podía ser un dolor de cabeza para  Roma. La idea de que  el despiadado Nerón se aliara con ellos era como una pesadilla  para cualquier romano. Los mismos partos se habían encargado de alimentar esa leyenda: Vologeso, rey de los partos, envió embajadores a Roma para pedir que se honrase la vida de Nerón. Varios años después de su muerte, muchos partos se hicieron pasar por Nerón, conservando la leyenda viva. Todo indica que basándose en esta leyenda, el autor del Apocalipsis se refiere a esta cuando dice que la bestia salvaje  “tuvo el golpe de espada y sin embargo revivió” (Revelación 13:14), y que “ era, pero no es, y, no obstante, está para ascender del abismo” (Revelación 17:8).   También, escritos   judíos como los Oráculos Sibilinos hablan del regreso terrorífico de  Nerón. Pero si es que el Apocalipsis se escribió  cuando  Domiciano era el emperador ( años 81-96), tal como afirma Ireneo,Juan el vidente  podría haber pensado en que él era el tal  “Nerón” que volvió a la vida.  Domiciano, después de Nerón, fue quien  generó  una gran persecución contra los cristianos, tal como lo declara el apologista cristiano Tertuliano a fines del siglo II:

Consulten sus historias. Verificarán que Nerón fue el primero que atacó con su poder imperial la secta Cristiana, haciendo esto principalmente en Roma…..Domiciano, igualmente, un hombre del tipo de Nerón en crueldad, intentó eregir su mano en  persecución contra nosotros, pero poseía algún sentimiento humano; después, puso fin a lo que había comenzado, restituyendo los derechos de quienes había proscrito (Tertuliano, Apologético, cap. 5)

Si es verdad que el Apocalipsis se escribió durante la persecución de Domiciano, entonces el autor se hizo pasar por alguien que había recibido una visión durante el reinado de Vespaciano (ya que dice que cinco reyes han caído y uno es), y habría predicho el resurgimiento de Nerón encarnado en Domiciano, “el octavo rey” (Revelación 17:11). Esto lo habría hecho con la finalidad de dar consuelo a los cristianos que estaban siendo perseguidos por Domiciano. Este tipo de falsificación profética (aunque bien intencionada) fue también hecha por el autor del libro de Daniel, quien haciéndose pasar por  un profeta del tiempo del rey Nabucodonosor (del siglo VI a.C.), escribió en el siglo II a.C. para dar consuelo a los judíos que estaban siendo sometidos a una gran persecución por su fe debido a la tiranía de Antíoco IV. Pero el vidente Juan se equivocó si es que pensó en Domiciano como el octavo rey, porque como hemos leído, Domiciano se retractó de su persecución contra los cristianos.

Todo lo expuesto hasta el momento nos muestra que los testigos de Jehová no tratan de entender  el Apocalipsis de Juan en su contexto histórico, porque algo que ya pasó y falló no atraería adeptos del siglo XX y XXI. Por eso se les ha ocurrido decir que “el octavo rey” es la ONU (la organización de las Naciones Unidas). Podemos ver una foto de la sede de las Naciones Unidas en la página 254 del libro “Apocalipsis, se acerca su magnífica culminación”, publicada por la Sociedad Watchtower (la sociedad de los testigos de Jehová), donde se identifica a la ONU con el octavo rey:

ONU

Podemos confirmar que esa es su interpretación  en la revista La Atalaya que ellos distribuyen :

Según se profetiza en Revelación 17:16-18, las Naciones Unidas atacarán a esas iglesias y al resto de las religiones falsas que forman “Babilonia la Grande”. Cuando empiece este ataque contra Babilonia la Grande, sabremos que ha comenzado la gran tribulación. (La Atalaya, 15/07/2013, edición de estudio en Lenguaje Sencillo, artículo: ¿Cuándo serán estas cosas?, párrafo 6)

Pero es muy infantil pensar que el autor del Apocalipsis se había imaginado a las Naciones Unidas (una entidad del siglo XX)  cuando mencionó al “octavo rey”.

Por otro lado, si Juan el vidente pensó en  Domiciano como  el octavo y último  rey de Roma, su predicción falló. De hecho, muchos emperadores más le siguieron a Domiciano, e incluso, hubieron varios  que persiguieron a los cristianos. Por ejemplo, entre los años 202-210,  el emperador Séptimo Severo hizo sufrir cruelmente a muchos cristianos. Durante su reinado, el sabio cristiano Clemente de Alejandría dijo  : “muchos mártires son quemados a diario, confinados o decapitados, ante nuestros ojos”. Otro gran perseguidor de cristianos fue Diocleciano entre los años 303 y 313, pero cuando Constantino asumió como emperador (en el año 313) decretó el Edicto de Milán, por el cual se estableció la libertad de culto en el Imperio. El edicto decretó lo siguiente:

Habiendo advertido hace ya mucho tiempo que no debe ser cohibida la libertad de religión, sino que ha de permitirse al arbitrio y libertad de cada cual se ejercite en las cosas divinas conforme al parecer de su alma, hemos sancionado que, tanto todos los demás, cuanto los cristianos, conserven la fe y observancia de su secta y religión… que a los cristianos y a todos los demás se conceda libre facultad de seguir la religión que a bien tengan; a fin de que quienquiera que fuere el numen divino y celestial pueda ser propicio a nosotros y a todos los que viven bajo nuestro imperio. Así, pues, hemos promulgado con saludable y rectísimo criterio esta nuestra voluntad, para que a ninguno se niegue en absoluto la licencia de seguir o elegir la observancia y religión cristiana. Antes bien sea lícito a cada uno dedicar su alma a aquella religión que estimare convenirle.

Fue entonces un emperador del  propio imperio romano quien les dio la libertad de culto a los cristianos, después de más de 2 siglos de persecuciones. Es verdad que el Imperio romano llegó a su fin, pero ¿era este el final de la ciudad de  Roma que predecía el Apocalipsis?. No, según el Apocalipsis, Roma debería haber sido destruída por fuego rápidamente en castigo por haber perseguido a los cristianos, y esto sería el primer paso para el fin de toda la maldad contra los cristianos:

16 Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego;17 porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios.18 Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.

(Apocalipsis cap. 17)

1 Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria.2 Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.3 Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites. 4 Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas;5 porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades.6 Dadle a ella como ella os ha dado, y pagadle doble según sus obras; en el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble. 7 Cuanto ella se ha glorificado y ha vivido en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no veré llanto;8 por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga.

(Apocalipsis cap. 18)

El hecho de que el emperador Constantino (más de 2 siglos después de Domiciano) le haya dado libertad al cristianismo deja sin efecto la profecía anterior. Roma no tendría porqué ser castigada por Dios. Peor aún,  el cristianismo trinitario se ganó el poder imperial y se convirtió en perseguidor de los cristianos que no creían exáctamento lo mismo que ellos. Los emperadores que siguieron a Constantino, con excepción de Juliano (el Apóstata), fueron cristianos, y el imperio romano solo cayó (según la tradición) en el año 476 (aproximadamente 380 años después de escribirse el Apocalipsis):

El saqueo de Roma

En el 410 las tropas de Alarico asaltaron Roma. Durante tres días terribles los bárbaros saquearon la ciudad, profanaron sus iglesias, asaltaron sus edificios y robaron sus tesoros.

La noticia, que alcanzó pronto todos los rincones del Imperio, sumió a la población en la tristeza y el pánico. Con el asalto a la antigua capital se perdía también cualquier esperanza de resucitar el Imperio, que ahora se revelaba abocado inevitablemente a su destrucción.

Los cristianos, que habían llegado a identificarse con el Imperio que tanto los había perseguido en el pasado, vieron en su caída una señal cierta del fin del mundo, y muchos comenzaron a vender sus posesiones y abandonar sus tareas.

San Agustín, obispo de Hipona, obligado a salir al paso de estos sombríos presagios, escribió entonces La Ciudad de Dios para explicar a los cristianos que, aunque la caída de Roma era sin duda un suceso desgraciado, sólo significaba la pérdida de la Ciudad de los Hombres. La Ciudad de Dios, identificada con su Iglesia, sobreviviría para mostrar, también a los bárbaros, las enseñanzas de Cristo.

Fin del Imperio Romano de Occidente

Finalmente, el año 475 llegó al trono Rómulo Augústulo. Su pomposo nombre hacía referencia a Rómulo, el fundador de Roma, y a Augusto, el fundador del Imperio. Y sin embargo, nada había en el joven emperador que recordara a estos grandes hombres. Rómulo Augústulo fue un personaje insignificante, que aparece mencionado en todos los libros de Historia gracias al dudoso honor de ser el último emperador del Imperio Romano de Occidente. En efecto, sólo un año después de su acceso al trono fue depuesto por el general bárbaro Odoacro, que declaró vacante el trono de los antiguos césares.

Así, casi sin hacer ruido, cayó el Imperio Romano de Occidente, devorado por los bárbaros. El de Oriente sobreviviría durante mil años más, hasta que los turcos, el año 1453, derrocaron al último emperador bizantino. Con él terminaba el bimilenario dominio de los descendientes de Rómulo. (fuente tomada de la página “Historia de Roma” )

The-Fall-02

Por consiguiente, Roma no fue totalmente destruída por fuego, y no tendría sentido decir que  fue castigada por Dios cuando cayó, ya que se volvió cristiana mucho antes de caer ante los bárbaros, que fueron después también cristianizados. Y suponiendo que fue éste un castigo divino, no fue tal como lo había predicho el Apocalipsis de Juan.  Además, la profecía decía que después de la caída de la ramera babilonia Dios comenzaría a reinar:

  1 Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: !!Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro;porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella. Otra vez dijeron: !!Aleluya! Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos…..6 Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: !!Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! (Apocalipsis 19:1-3, 6)

Y esto debería haber sucedido poco después de haber sido escrito el Apocalipsis:

Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca. (Apocalipsis 22:10)

Roma cayó en 476 d.C., casi 3 siglos después de que Juan el vidente dijo que sería “dento de poco”. Para salvar el fracaso de esta profecía, algunos afirman que Babilonia la Grande es la ciudad de Jerusalén, que sí fue destruída por completo, y fue incendiada por los romanos en el año 70 d.C. Esto les obliga a imponer la composición del libro antes del año 70, y particularmente en tiempos de Nerón.  Pero Jerusalén, no puede ser “Babilonia la Grande”, porque ya hemos visto que ésta se ajusta mucho mejor con la ciuda de Roma. Otra razón para descartar a Jerusalén es que  en el capítulo 18 del Apocalipsis se dice que “los mercaderes de la tierra se han enriquecido” de ella (Revelación 18:3), algo que más se ajusta a Roma. Jerusalén no se comparaba en poder económico con Roma.

Las fallidas predicciones han   motivado diferentes  reeinterpretaciones del libro, que dividieron y dividen  más al cristianismo.  Pero no debería extrañarnos que una predicción bíblica falle, ya que solo éstas han sido correctas cuando se han escrito después que sucedió el evento (vaticinium ex eventu). De esto tenemos diversos ejemplos en Isaías y Daniel. Y cuando algo se ha predicho, no se ha cumplido, y un buen ejemplo son las fracasadas predicciones  de Ezequiel.  Por supuesto, algunos cristianos quisieron mantener la leyenda de Nero Redivivus mucho tiempo después, pero Lactancio, un cristiano que vivió hasta comienzos del siglo IV, fue crítico de tales puntos de vista:

Y así el tirano [refieriéndose a Nerón]……de pronto desapareció, y ni hasta el lugar de entierro de tal nociva bestia salvaje fue encontrada alguna vez. Esto ha conducido a algunas personas de imaginación extravagante a suponer que, habiendo sido transportado a una región distante, él aún está reservado  vivo; y a él ellos aplican los versos Sibilinos que conciernen al “fugitivo, que mató a su propia madre, que vendrá de los más recónditos límites de la tierra”, como si el que fue el primer perseguidor debería ser también el último, y así demostrar la venida del futuro Anticristo ” (De Mortibus Persecutorum, II.7ff) 

Todo indica  que el Apocalipsis de Juan quiso ver en Domiciano a Nerón resucitado, que pronto sería destruído por un Cristo que nunca volvió. Tal como hemos visto, otros como Domiciano persiguieron a los cristianos, y el último gran perseguidor, que fue Docleciano, terminó su mandato, no por muerte violenta, sino que abdicó en 305 por voluntad propia  tras asegurar una tetrarquía. Por lo tanto, Roma nunca fue destruída para siempre, y el fin del imperio romano no fue por castigo divino para poner fin a una persecución cristiana. De hecho, antes  la Iglesia ya había sacado  provecho de los emperadores y después de  quienes conquistaron Roma, y los cristianizó.  Por supuesto, hay quienes  quieren pasar por alto estas fallas para mantener vigente este libro,  y   tratan de darle una aplicación más allá de la que expone la obra misma:

El libro del Apocalipsis denuncia clara y tajantemente las estructuras políticas, económicas, sociales y
religiosas del imperio romano. Las interpreta como inspiradas por Satanás y destinadas al juicio
divino. Su denuncia es específica, detallada y vehemente. El libro sólo puede entenderse bien cuando
se lee en este contexto…… En el Apocalipsis, lo religioso aparece inseparable de lo político y lo económico dentro del contexto englobante del imperialismo. El sistema entero se presenta como diabólico; el culto al emperador es el colmo de la sacralización del imperio y de sus intereses. Si la única preocupación fuera religiosa, y la única denuncia fuera contra la persecución de los fieles, Juan no tendría por qué señalar tan específicamente a las clases privilegiadas del imperio, sino sólo dividir la humanidad en perseguidores y perseguidos, o creyentes e incrédulos. Tampoco
hubiera dado una importancia tan estratégica y tan dramática a la larga descripción, detalladamente
comercial, de la ruina de Roma como capital mercantil (18.1-19.10). ….no se puede entender el libro de Apocalipsis excepto en el contexto del imperio romano, y que las figuras centrales (Bestia, profeta, ramera) se describen en términos de esa realidad histórica. Pero al terminar, tenemos que insistir de nuevo en que dicho imperio antiguo es sólo la instancia de primera referencia y de aplicación inmediata. Es cierto que en el Apocalipsis, Babilonia
significa Roma; pero hay que agregar: Roma no agota todo lo que significa Babilonia. Otros sistemas
vendrán a surgir del abismo, y otras rameras cabalgarán sobre otras Bestias, hasta el fin de la historia.
La iglesia está llamada hoy, como siempre, a discernir los espíritus y ser fiel a su Señor.
(EL APOCALIPSIS Y EL IMPERIO ROMANO, por Juan Stam)

Es verdad que Roma no agota todo lo que significa Babilonia para el delirio de los cristianos, porque entre ellos mismos han creado sus propias babilonias. Por ejemplo, Lutero dijo que la ramera era el papa de Roma. Lamentablemente, el Apocalipsis no predijo la gran división del cristianismo, y que éste se volvería también una bestia perseguidora como lo fue la Iglesia Católica y protestantismo fanático. Tampoco  que habrían sectas como los testigos de Jehová que con tantas falsas profecías opacan al “falso profeta” del Apocalipsis. El folleto “Se Acerca el Fin de la Religión Falsa” fue una falsa alarma y una mala interpretación más de esta secta manipuladora.

  1. juan david

    ustedes tambien son babilonia al pisotear el dia santo de YAHWEH el shabbat, que esta el la ley moral de YAHWEH la ley de los diez mandamientos es eterna, la ley clavada en en la cruz es la ley ceremonial escrita por moises en un libro y puesta A LADO DEL ARCA DEL PACTO, poreso la ley dominical es la marca de autoridad del papado Daniel 7 : 25 apocalipsis 14 :9 dice el que acepte la marca de la bestia tambien bebe de las copas de la ira (la marca del papado fue el concilio de Nicea en 325 d.C que cambio la solemnidad del dia santo de nuestro elohim YAHWEH por su dia pagano de adoracion al sol.)
    El hecho de que cristo murio y pago por el pecado no nos hace libres de transgredir la santa ley de YAHWEH, tampoco es por causa de la ey que se recibe salvacion si no que por el fruto de la salvacion que se observa los Diez mandamientos….

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  2. Lois

    Hola ellos son 8 millones de personas que estudian la biblia dia y noche tienen un orden como ninguna otra religion cumplen hasta lo mas mínimo de la biblia nadie valora nadie ve
    Los fariseos no creian en jesus.

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  3. Manuel Armendariz

    Lois:
    Los ocho millones que tu dices es muy insignificante, comparado con los 7 billones de habitantes de la tierra.
    Tan solo catolicos son mas de 1,200 000 000
    >8 000 000.
    Hasta la iglesia dventista tiene mucho mas fieles: 17 000 000.
    Pero la watch tower alardea ese ridiculo numero.
    Ustedes no saben matematicas.
    Galatas 5: 19 al 21.
    Ordena salir de la SECTA.
    Es mentira que ustedes obedecen la biblia.

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    • Mateo

      Claro dice la biblia en mateo que por el camino ancho que lleva ala destruccion va la mayoria es por eso tu cifra de tu religión sim enbargo el camino eatrecho som pocos jejeje también dice que satanas ha cegado la mente de las personas por eso te entiendo qie pienses asi

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  4. Manuel Armendariz

    Y” ya te la creiste”,de que tu y solamente los de tu secta, seran “salvos” y viviran para siempre. Ja, ja ja.
    Que EGOISTAS SON LOS TESTICULOS DE jeova.
    Tendran su castigo.
    Por IGNORANTES E ILUSOS.
    JA, JA, JA.
    Envidiosos, solo ellos quieren ser dueños del mundo.
    Y quieren dejar fuera a tanto ser humano digno de consideracion, respeto y compacion.
    ESTO NO ES BONDAD Y AMOR.
    ES SOLAMENTE ILUSION Y “EXTREMO EGOISMO”.
    Amor a jeova= IDOLATRIA.

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  5. Manuel Armendariz

    Satanas no existe como persona o espiritu.
    Sino en forma de IGNORANCIA.
    O sea satanas= a ignorancia.
    Satanas es equivalente a la ignorancia.
    Solo es eso y nada mas.
    Y los testigos de jeova son extremadamente IGNORANTES.

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  6. Manuel Armendariz

    No seas ESTUPIDO.
    Yo no tengo religion.
    No has leido bien mis comentarios para que entiendas.
    Yo soy ateo,ateo,ateo.
    Te digo no lees bien.
    Por eso los tj son tan IGNORANTES.
    Si huse cifras, es solo para ridiculizar esa tonta cifra de 8 000 000.
    ESTUPIDO.

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