La intolerancia de Jehová en la agenda sacerdotal

El dios Jehová o Yahvé se muestra muy intolerante en algunos pasajes bíblicos. Analizemos un par de éstos, que  son aprovechados convenientemente  por la secta testigos de Jehová para dominar a su masa creyente.

Hubo un tiempo en que los filisteos, enemigos de Israel, lograron capturar el Arca del la Alianza, pero Jehová los llenó de maldiciones. Por causa de esto los filisteos se arrepintieron y quisieron devolverla:

11 Convocaron y reunieron a todos los príncipes de los filisteos y les dijeron: «Enviad el Arca del Dios de Israel, y regrese a su lugar, para que no nos mate a nosotros ni a nuestro pueblo», pues había un terror mortal en toda la ciudad, porque la mano de Dios los había castigado duramente. 12 Los que no morían estaban llenos de tumores, y el clamor de la ciudad subía al cielo. (1 Samuel 5:11-12)

Por eso, los filisteos preguntaron a sus sacerdotes y adivinos cómo podrían curarse de estas plagas, entonces ellos recomendaron devolver el Arca a los israelitas, y además entregar a los israelitas un pago en compensación:

Conforme al número de los príncipes de los filisteos, cinco tumores de oro y cinco ratones de oro, porque una misma plaga os ha afligido a todos vosotros y a vuestros príncipes. 5 Haréis, pues, figuras de vuestros tumores y de los ratones que destruyen la tierra, y daréis gloria al Dios de Israel; quizá aligere su mano sobre vosotros, sobre vuestros dioses y sobre vuestra tierra. (1 Samuel 6:4)

El Arca y el pago adicional sería devuelta en un carro llevado por vacas:

Tomaron dos vacas que criaban, las uncieron al carro y encerraron en el establo sus becerros. 11 Luego pusieron el Arca de Jehová, la caja con los ratones de oro y las figuras de sus tumores sobre el carro. 12 Las vacas se encaminaron por el camino de Bet-semes, y seguían recto, andando y bramando, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda del camino. Los príncipes de los filisteos fueron tras ellas hasta el límite de Bet-semes. 13 Los de Bet-semes estaban segando el trigo en el valle. Al levantar los ojos, divisaron el Arca y se regocijaron de verla. 14 El carro llegó al campo de Josué de Bet-semes y se paró allí, donde había una gran piedra. Ellos cortaron la madera del carro y ofrecieron las vacas en holocausto a Jehová. 15 Los levitas bajaron el Arca de Jehová y la caja que estaba junto a ella, en la cual se encontraban las joyas de oro, y las pusieron sobre aquella gran piedra. Los hombres de Bet-semes sacrificaron holocaustos y dedicaron sacrificios a Jehová en aquel día. 16 Cuando vieron esto los cinco príncipes de los filisteos, regresaron a Ecrón el mismo día. 17 Éstos fueron los tumores de oro que pagaron los filisteos en reparación a Jehová: por Asdod uno, por Gaza uno, por Ascalón uno, por Gat uno, por Ecrón uno. 18 Y los ratones de oro fueron conforme al número de todas las ciudades de los filisteos pertenecientes a los cinco príncipes, así las ciudades fortificadas como las aldeas sin muro. La gran piedra sobre la cual pusieron el Arca de Jehová está en el campo de Josué de Bet-semes hasta hoy. 19 Entonces Dios hizo morir a los hombres de Bet-semes, porque habían mirado dentro del Arca de Jehová. Hizo morir a cincuenta mil setenta hombres del pueblo. Y lloró el pueblo, porque Jehová lo había herido con una mortandad tan grande. 20 Los de Bet-semes dijeron: «¿Quién podrá estar delante de Jehová, el Dios santo? ¿A quién la enviaremos nosotros?» 21 Entonces enviaron mensajeros a los habitantes de Quiriat-jearim, diciendo: «Los filisteos han devuelto el Arca de Jehová; descended, pues, y lleváosla.» (1 Samuel 6:10-21)

Aqui vemos que la motivación de los hombres de Bet-semes era buena hacia el dios Jehová porque le hicieron ofrendas por la alegría de ver el Arca de la Alianza. Sin embargo, Jehová mató a más de 50000 de ellos solo por haber mirado su Arca sagrada. Una historia parecida la podemos leer en el capítulo 6 del segundo libro de Samuel:

David volvió a reunir a todos los escogidos de Israel, treinta mil hombres. 2 Se levantó David y partió de Baala de Judá con todo el pueblo que lo acompañaba para trasladar de allí el Arca de Dios, sobre la cual era invocado el nombre de Jehová de los ejércitos, que tiene su trono entre los querubines. 3 Pusieron el Arca de Dios sobre un carro nuevo, y se la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en la colina. Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo. 4 Mientras se llevaban de la casa de Abinadab, que estaba en la colina, el Arca de Dios, Ahío iba delante del Arca. 5 David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera de haya, con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos. 6 Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió su mano hacia el Arca de Dios y la sostuvo, pues los bueyes tropezaban. 7 Entonces el furor de Jehová se encendió contra Uza: allí mismo lo hirió Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al Arca de Dios. 8 David se entristeció por haber herido Jehová a Uza, y fue llamado aquel lugar Pérez-uza, hasta el día de hoy. (2 Samuel 6:1-8)

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Vemos aqui otra vez al colérico dios Jehová matando ahora a Uza por haber tocado el Arca, a pesar de que Uza tuvo la buena intención de querer evitar que el Arca se caiga. ¿Por qué tanta intolerancia de parte de Jehová? Leamos cómo los líderes de los testigos de Jehová justifican esta condena desproporcionada:

20 Recordemos que Uzah no desconocía los mandamientos de Dios. El Arca estaba relacionada con la presencia de Jehová. La Ley estipulaba que no debían tocarla personas no autorizadas y advertía explícitamente que los infractores serían castigados con la muerte (Números 4:18-20; 7:89). Por lo tanto, el traslado de este cofre sagrado no era una tarea que se pudiera tomar a la ligera. Aunque Uzah no era sacerdote, al parecer era levita, por lo que debía conocer bien la Ley. Además, unos años atrás el Arca se había llevado a la casa de su padre para guardarla en lugar seguro (1 Samuel 6:20–7:1). Había permanecido allí unos setenta años, hasta que David decidió trasladarla. De modo que Uzah seguramente había estado al tanto de las leyes relativas al Arca desde que era pequeño. 21 Como ya se mencionó, Jehová puede leer los corazones. Dado que su Palabra califica de “acto irreverente” lo que hizo Uzah, es posible que Jehová viera alguna motivación egoísta que no se revela expresamente en el relato. ¿Era tal vez un hombre insolente, propenso a tomarse demasiadas atribuciones? (Proverbios 11:2.) ¿Pudiera ser que se creyera muy importante al llevar delante de todos el Arca que su familia había guardado en la intimidad? (Proverbios 8:13.) ¿Tenía tan poca fe que pensó que la mano de Jehová era muy corta para sujetar el cofre sagrado que simbolizaba Su presencia? Sea como fuere, podemos estar convencidos de que Jehová hizo lo que era justo. Probablemente vio algo en el corazón de Uzah que lo llevó a ejecutar Su sentencia con rapidez (Proverbios 21:2). (La Atalaya, 1 de Febrero del 2005, “Jehová siempre hace lo que es justo”, párrafos 20 y 21)

Esta explicación es cláramente forzada y recurre a mucha especulación para justificar lo injustificable. Al parecer Uza no era tan malo porque David se apenó de su muerte y hasta el lugar donde fue asesinado por Jehová fue llamado Pérez-uza. Pero los líderes de los testigos de Jehová encuentran en estos pasajes bíblicos excelentes ejemplos para eliminar cualquier vestigio de iniciativa o pensamiento individual en sus súbditos. Cualquiera que no obedezca las normas de la “organización de Jehová” será castigado por Dios aunque se tengan buenas intenciones para quebrarlas:

Cuando Uzah agarró el Arca también se demostró que las buenas intenciones no cambian los requisitos de Dios.

(La Atalaya del 15 de Mayo del 2005, “Puntos sobresalientes del libro de Segundo de Samuel”)

Por ejemplo, los testigos de Jehová tienen prohibido donar sangre. Sabemos que donar sangre puede salvar vidas. No obstante, los testigos de Jehová son instruídos para borrar en su cerebro esta buena intención:

Médicos, enfermeros y muchas otras personas que ven las transfusiones como un medio para salvar vidas le piden a la gente que done sangre. Sin embargo, nosotros sabemos que Jehová, el Creador, es el único que tiene el derecho de decidir cómo usar la sangre, y para él, “cualquier clase de sangre” es sagrada. (La Atalaya, Edición de Estudio, Noviembre de 2014, “Por qué tenemos que ser santos”)

Pero ¿qué sucede si usted es testigo de Jehová y recobra la razón y quiere donar sangre para salvar una vida?. Desde 1961 los testigos de Jehová son sometidos al ostracismo si desobedecen esta norma de no donar sangre ni recibir transfusiones sin mostrar arrepentimiento:

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(Extracto de la página 415 del volumen de 1961 de La Atalaya  1 de Julio, “Preguntas de los lectores”)

El ejemplo de Uza es perfecto para que los testigos de Jehová tengan temor a desobedecer a sus líderes, ya que serán vistos como “presuntuosos” si lo hacen:

.…También está el caso de Uzah, quien presuntuosamente alargó la mano al arca del pacto y la agarró para que no se cayera. Murió en el acto (2 Samuel 6:3-8). Es de vital importancia evitar la presuntuosidad. (La Atalaya, 15 de Mayo del 2002, “La integridad guía a los rectos” )

Pero la Biblia no dice que Uza fue presuntuoso, dice símplemente que murió  por tocar el Arca queriendo evitar que se caiga. Sin embargo, el cuerpo gobernante de los testigos de Jehová quiere ir más allá del texto para justificar lo absurdo y disculpar a su dios tribal de estos actos irracionales. En realidad, pasajes bíblicos como este no son  históricos; fueron producto de la imaginación de un grupo de escribas judíos con el objetivo teológico y político de crear temor a su dios preferido Jehová,  y de persuadir al pueblo a que sólo los ” divinamente autorizados” podían mirar y tocar el Arca. Así, siempre una clase sacerdotal de élite estaría por encima del pueblo, y sólo ésta tendría acceso a “ver” y “tocar” las cosas sagradas de Dios. Este absurdo concepto elitista es reconfigurado por los líderes de los testigos de Jehová para crear en los miembros de la secta un sentimiento de repudio a cualquiera que quiebre sus normas sea cual fuere el motivo. De esta manera, solo los “elegidos” o “ungidos” serán quienes tendrán autorización para modificar alguna norma establecida, ya que solo ellos están en comunión con Jehová, quien no tolera desobediencia. De esta manera la norma y la regla se imponen a la expontaneidad de querer hacer el bien. ¿Por qué? para perpetuar la autoridad de un grupo de poder.

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