La cosa repugnante que causa desolación

Los Testigos de Jehová tienen una manera muy infantil de defender sus argumentos. Leamos uno de ellos:

Pero algunos críticos de la Biblia, como J. R. Dummelow, van todavía más lejos: aseguran que las profecías del libro de Daniel “son, en realidad, relatos históricos que el autor quiso hacer pasar por predicciones”. De nuevo, quienes hacen esta afirmación olvidan las palabras del propio Jesús. En una profecía sobre “la cosa repugnante que causa desolación”, mencionó que ya se había hablado de ella “por medio de Daniel el profeta” (Mateo 24:15). ¿Citaría Jesús del libro de Daniel si este fuese una falsificación? Nadie que afirme ser cristiano creería algo semejante. (artículo:”La Biblia sí tiene origen divino”, La Atalaya 1 de Marzo de 2010)

En otro artículo esta página web ya expuso las evidencias que muestran que el libro de Daniel no fue escrito por un Daniel que vivió el siglo VI antes de Cristo y que profetizó sucesos que  se realizarían en el siglo II a.C., sino más bien, un falso Daniel que escribió en el siglo II a.C. mientas los hechos estaban aconteciendo. Por ejemplo, la Enciclopedia Británica lo afirma:

El libro de Daniel presenta una colección de historias populares sobre Daniel, un judío fiel, y el registro de las visiones atribuídas a él, en el contexto del exílio en Babilonia del siglo VI a.C.  Sin embargo, el libro fue escrito en un tiempo posterior de crisis nacional-cuando los judíos estuvieron sufriendo una severa persecución bajo Antíoco IV Epifanes (reinó en 175-164/163 a.C.) (Encyclopædia Britannica)

Por otro lado, decir que Jesús no citaría un libro fraudulento, no aporta ninguna prueba. Lo más probable es que como todo judío del siglo I, Jesús no tenía ninguna duda sobre el libro de Daniel. Pero en relación a la “cosa repugnante que causa desolación”( o como en la mayoría de las biblias se denomina: “la abominación desoladora”) es mejor leer dos porciones del libro de Daniel, a fin de empezar a entender a qué se refiere:

30 Y ciertamente vendrán contra él [rey del norte] las naves de Kitim, y tendrá que sentirse desalentado. Y realmente volverá y arrojará denunciaciones contra el pacto santo y actuará eficazmente; y tendrá que volver, y dará consideración a los que dejan el pacto santo. 31 Y habrá brazos que se levantarán, procedentes de él; y realmente profanarán el santuario, la plaza fuerte, y removerán el sacrificio continuo. Y ciertamente pondrán en el lugar la abominación desoladora (BDELYGMA EFANISMENWN) que está causando desolación. 32 Y a los que actúan inicuamente contra el pacto, los conducirá a apostasía mediante palabras melosas. Pero en lo que respecta al pueblo que conoce a su Dios, ellos prevalecerán y actuarán eficazmente. (Daniel 11:30-32, Reina Valera)

El concertará con muchos una firme alianza una semana; y en media semana hará cesar el sacrificio y la oblación, y en el ala del Templo estará la abominación de la desolación (BDELYGMA TWN ERHMWSEWN), hasta que la ruina decretada se derrame sobre el desolador. (Daniel 9:27, Biblia de Jerusalén)

El contexto de estas supuestas profecías de Daniel se refieren a una dramática persecución religiosa que causó el rey Antíoco IV de la dinastía seleucida contra el pueblo judío. Sobre qué se entendía por “la abominación desoladora”, el libro de Macabeos (escrito por un autor judío anónimo alrededor del año 100 a.C.) nos dice:

El día quince del mes de Quisleu, en el año ciento cuarenta y cinco [167 a.C.], el rey [Antíoco] hizo erigir sobre el altar de los holocaustos la Abominación de la desolación (BDELYGMA ERHMWSEWS). También construyeron altares en todos las ciudades de Judá. (1 de Macabeos 1:54)

Por lo tanto, la abominación de la desolación es algo que el rey Antíoco IV ordenó colocar en el altar del templo de Jerusalén, que resultaba abominable para ellos. Probablemente fue la estatua de un dios pagano al que los judíos estarían obligados a adorar, ya que la intención de Antíoco era que los judíos “olvidasen la Ley [de Moisés] y cambiasen todas sus costumbres. El que no obrara conforme a la orden del rey, moriría” (1 de Macabeos 1:50). Esto sucedió en el año 167 antes de Cristo, como hemos leído que dice el libro de Macabeos. Pero ¿qué es lo que los cristianos hicieron con esta “pseudoprofecía” ya cumplida?, leamos una porción del capítulo 24 de Mateo:

15 Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora (BDELYGMA THS ERHMWSEWS) de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda),

16 entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.

17 El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa;

18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.

19 Mas !!ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!

20 Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo;

21 porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.

22 Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
(Mateo 24:15-22)

Note que el autor del Evangelio dice que Jesús dijo que cuando vean la abominación desoladora en el lugar santo, los que estén  en Judea, huyan a los montes. Entonces, no hay duda de que el lugar santo es el templo de Jerusalén que está en Judea, que para los judíos era lo más santo que tenían. Pero cuando los Romanos invadieron Jerusalén y destruyeron el templo en el año 70 d.C. los cristianos quisieron reutilizar esta “profecía” de Daniel que ya se había cumplido, y la pusieron en boca de Jesús como si él la hubiera aplicado la destrucción de Jerusalén y su templo del año 70 d.C. Entonces, ya sea por ignorancia, o por darle un segundo cumplimiento conveniente, los Evangelios de Mateo y Marcos (Marcos 11:31) llamaron a los ejércitos romanos invasores del templo como “la abominación desoladora”. Pero los Testigos de Jehová le dan una tercera aplicación también  para su conveniencia. Leamos lo que nos dice su revista La Atalaya:

Entonces, ¿qué suceso marcará el comienzo de la gran tribulación? Jesús predijo: “Cuando alcancen a ver la cosa repugnante que causa desolación, como se habló de ella por medio de Daniel el profeta, de pie en un lugar santo (use discernimiento el lector), entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas” (Mat. 24:15, 16). Estas palabras se cumplieron por primera vez en el año 66: el ejército romano (“la cosa repugnante”) estuvo “de pie en un lugar santo” cuando atacó Jerusalén y su templo (considerado santo por los judíos). En el segundo cumplimiento, la Organización de las Naciones Unidas (“la cosa repugnante” de la actualidad) estará “de pie en un lugar santo” cuando ataque a la cristiandad (santa para los supuestos cristianos) y al resto de Babilonia la Grande. Este suceso, descrito en Revelación 17:16-18, dará comienzo a la gran tribulación. (Atalaya del 15 de Julio del 2013, artículo : “¿Cuándo serán estas cosas?”, párrafo 6).

Vemos pues, que para los Testigos de Jehová, la ONU es la abominación desoladora o la cosa repugnante. Por supuesto, este disparate está totalmente fuera de contexto. Desde hace mucho que  la Sociedad Watchtower predica que la Organización de las Naciones Unidas es este ídolo abominable y repugnante mencionado en el libro de Daniel y en los Evangelios de Mateo y Marcos. Por ejemplo, en un libro antiguo publicado por los testigos de Jehová en 1973, titulado “Las Naciones Tendrán que Saber que Yo Soy Jehová”, en la página 258, ellos acusan a las otras iglesias cristianas de cometer adulterio con la ONU:

ONU1

Sin embargo, contradictóriamente, por un tiempo (durante la década de los 90), la ONU no fue tan abominable o repugnante para la Sociedad Watchtower, ya que estuvo asociada a ella como una ONG religiosa. Debido a esto,  las publicaciones de la Watchtower de ese período reflejan ese compromiso (o adulterio espiritual, según sus términos) de hacer cierta propaganda a las actividades de la ONU.  La revista Despertad del 22 de Julio del 2001 refleja esto:

despertad-2001-julio-22-p5-onu

lo cual muestra el grado de incoherencia del jehovismo de la Watchtower. Por eso, los miembros de esta secta no deberían tomar muy en  serio sus predicciones e interpretaciones.

 

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