La Ciencia y los Testigos de Jehová (Parte I)

Los Testigos de Jehová, así como otras iglesias cristianas fundamentalistas, sostienen que no hay contradicción entre la Ciencia Moderna y la Biblia. Por ejemplo, es bien conocido el conflicto que hubo entre Galileo y la Iglesia Católica. Galileo confirmó que la tierra se mueve alrededor del sol, mientras que para la Iglesia esto era una blasfemia porque contradecía  afirmaciones de la Biblia que sostienen que la tierra está fija y no se puede mover, y más bien el sol sí se mueve en relación a la tierra (Salmo 93:1; Salmo 104:5; 1 Crónicas 16:30; Eclesiastés 1:5; Josué 10:11-13). Sin embargo, los Testigos de Jehová dicen que la Iglesia adoptó la cosmovisión de Aristóteles para defender la inamovilidad de la tierra, y por eso se opuso a los escritos de Galileo. No obstante,  los Testigos de Jehová no admiten que la Biblia misma apoya la idea de una tierra que no se mueve. En la Biblia inclusive se afirma que la tierra está sostenida por columnas (1 Samuel 2:8; Salmo 75:3; Job 9:6). Pero, hay algo interesante que mencionan los Testigos de Jehová en este asunto:

En su defensa, Galileo manifestó su fe en que la Biblia es la Palabra inspirada de Dios. También sostuvo que las Escrituras se escribieron para personas comunes y que las referencias bíblicas al aparente movimiento del Sol no debían interpretarse de manera literal. Sus argumentos fueron en vano. Galileo fue condenado porque no aceptó una interpretación de las Escrituras basada en la filosofía griega. No fue sino hasta 1992 cuando la Iglesia Católica admitió oficialmente que cometió un error de juicio en el caso de Galileo. (La Atalaya, 1 de Abril de 2005, artículo: “¿Se contradicen realmente la ciencia y la Biblia?”)

En realidad, si la Biblia dice que la tierra no se puede mover (Salmo 104:5), y que el dios Yahvé detuvo al sol para favorecer a Josué en una batalla (Josué 10:11-13), no fue solo por las ideas de Aristóteles que la Iglesia se oponía a las ideas científicas progresistas de Galileo. Pero lo resaltante aqui es que los Testigos de Jehová están defendiendo el argumento de Galileo que dice que no hay que interpretar literalmente ciertos pasajes bíblicos. Por lo tanto, los Testigos de Jehová, concuerdan en que cuando la Biblia dice que la tierra no se puede mover, o que está sostenida por columnas, y que el sol se detuvo, se debe entender simbólicamente.

Por otro lado, sabemos que el capítulo 1 del libro de Génesis dice que el mundo y la vida en este se creó en 6 días, y en el séptimo Yahvé descansó. ¿Qué nos dicen sobre esto los Testigos de Jehová?, leamos:

         ¿Cuánto duraron los días creativos?

¿Qué puede decirse de los días creativos? ¿Duraron solo veinticuatro horas? Algunos aseguran que como Moisés —el escritor de Génesis— indicó posteriormente que el día que siguió a los seis días creativos sirvió de modelo para el sábado semanal, cada uno de esos días tiene que haber durado veinticuatro horas (Éxodo 20:11). ¿Respaldan las palabras utilizadas en el relato de Génesis esta conclusión?

En realidad, no. Lo cierto es que la palabra hebrea que se traduce “día” puede aludir a períodos de tiempo de duración diversa, no solo de veinticuatro horas. Por ejemplo, cuando Moisés resume la historia de la creación, se refiere a los seis días creativos como si fueran uno solo (Génesis 2:4). Por otra parte, en el primero de esos días, “Dios empezó a llamar a la luz Día, pero a la oscuridad llamó Noche” (Génesis 1:5). En este caso, el término “día” solo alude a parte de un período de veinticuatro horas. Queda claro que la afirmación de que cada día creativo duró veinticuatro horas es arbitraria, carece de base bíblica.

¿Cuál fue entonces la duración de esos días? La forma en que se redactaron los capítulos 1 y 2 de Génesis indica que se trata de períodos de tiempo muy extensos.

(Despertad, 9 Junio del 2006, artículo: ¿Se contradicen el relato de Génesis y la ciencia?)

En realidad, para quien escribió Éxodo 20:11, que dice :

Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y procedió a descansar en el séptimo día. Por eso Jehová bendijo el día del sábado y procedió a hacerlo sagrado.

no hay cómo negar que pensó que los días del capítulo 1 del Génesis se deban entender literalmente. Porque en tal caso, el lector israelita sería tentado a pensar que el séptimo día de descanso, que era obligado a observar, podría no durar 24 horas, algo que no podría ser la intención del escritor. Por lo tanto, el escritor del Éxodo 20:11, tuvo que haber creído que esos días duraban 24 horas. Igualmente con Éxodo 31:17, en lo que se refiere a guardar el sábado como sagrado, dice:

Entre yo y los hijos de Israel es una señal hasta tiempo indefinido, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día descansó y procedió a refrescarse

Entonces, esta comparación no tendría sentido si el escritor no creyera que los 6 días creativos fueron de 24 horas.

En el Talmud, un documento de los primeros siglos de la era cristiana,  en el que los judíos explicaban los primeros libros del Antiguo Testamento, dice :

 Dijeron nuestros Sabios: El hombre fue creado en la víspera del Shabat, y eso, para que no digan los tzadukim- el Bendito sea su nombre tuvo un socio en la creación; y por otra razón más: Por si se ufana el espíritu del hombre se le pueda decir el mosquito le antecedió en la creación del mundo.  (T. B. Sanhedrín 38a)

Esto sugiere que el entendimiento judaico de los días en Génesis 1 eran de días literales.

Ahora vamos leer Génesis 2:4

Esta es una historia de los cielos y la tierra en el tiempo en que fueron creados, en el día que Jehová Dios hizo tierra y cielo.

Los Testigos de Jehová y los demás fundamentalistas dicen que aqui está la prueba de que un día ha abarcado los 6 días anteriores, mostrando su sentido figurado. Pero no se dan cuenta, o no quieren admitir que a partir de este versículo comienza otra historia diferente de la creación, compuesta por otro autor. Desde Génesis 1:1 hasta 2:3, el autor que llama a Dios por el nombre Elohim, hace crear al hombre después de la vegetación y los animales, totalizando 6 días creativos. Pero a partir de Génesis 2:4, el autor que llama a Dios Yahvé, dice que el hombre es creado antes que las plantas y los animales. De esta manera, el día al que se refiere Génesis 2:4, no está relacionado a los días de la historia anterior.

Una gran contradicción lógica la vamos a encontrar al leer  que en el tercer día creativo surgió la vegetación (Génesis 1: 11-13), y en el cuarto día se crearon el sol, la luna y las estrellas (Génesis 1: 14-19). ¿Cómo pudo crecer la vegetación terrestre sin la luz del sol?.

Por otro lado, en el quinto día creativo, recién aparecen las criaturas que vuelan. Si el cuarto duró miles o millones de años, muchas plantas que dependen de los insectos voladores no podrían haber existido.

Sobre estas interrogantes, los Testigos de Jehová responden en parte:

Un análisis cuidadoso de la narración de Génesis revela que algunos acontecimientos, aunque se iniciaron en un “día” concreto, se prolongaron durante uno o más de los días siguientes. Por ejemplo, antes de que comenzara el primer “día” creativo, ya existía el Sol, pero algo —posiblemente nubes densas— impedía que su luz alcanzara la superficie de la Tierra (Job 38:9). En el transcurso del primer “día”, dicha barrera comenzó a disiparse, permitiendo el paso de luz difusa a través de la atmósfera.*

Durante el segundo “día”, la atmósfera siguió despejándose, y se formó una expansión entre las densas nubes y el océano. Al cuarto “día” se había despejado tanto que el Sol y la Luna aparecieron “en la expansión de los cielos” (Génesis 1:14-16). Dicho de otro modo, el Sol y la Luna ya se podían divisar desde la Tierra. Estos acontecimientos ocurrieron de forma progresiva.

(Despertad, 9 de Junio del 2006, artículo: ¿Se contradicen el relato de Génesis y la ciencia?)

Esta explicación se sale del contexto de la narración del Génesis. El relato no dice que el sol existió antes del primer día creativo, más bien dice:

16 Y Dios procedió a hacer las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para dominar el día y la lumbrera menor para dominar la noche, y también las estrellas. 17 Así las puso Dios en la expansión de los cielos para brillar sobre la tierra, 18 y para dominar de día y de noche y para hacer una división entre la luz y la oscuridad. Entonces vio Dios que [era] bueno. 19 Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día cuarto. (Génesis 1:16-19)

Es muy claro que dice que el sol y la luna se hicieron en el cuarto día, y también las estrellas, y lo que los Testigos de Jehová están tratando es de parchar este grave error lógico y científico escrito en el Génesis. Pero los Testigos de Jehová  dicen que Dios no creó el sol y la luna en el cuarto día, sino que los “hizo”, alo  que para ellos no significa lo mismo. Leamos cómo explican esta falacia:

Es también digno de mención que en Génesis 1:16 no se usa el verbo hebreo ba·ráʼ, que significa “crear”, sino que se emplea el verbo hebreo ʽa·sáh, cuyo significado es “hacer”. Como el Sol, la Luna y las estrellas están incluidos en “los cielos” mencionados en Génesis 1:1, estos astros se crearon mucho antes del Día Cuarto. En ese “día” Dios procedió a “hacer” que dichos cuerpos celestes llegaran a tener una nueva relación con respecto a la superficie terrestre y a la expansión que había sobre ella.(Perspicacia, volumen 1, Creación)

La distinción entre el verbo hebreo “bara” (crear) y “asah” (hacer) no tiene sentido en este contexto. Este argumento se destruye simplemente citando Génesis 1:25 donde vemos que el verbo “asah” (hizo) se muestra como sinónimo de “bara” (creó):

“Y Dios procedió a hacer (asah) la bestia salvaje de la tierra según su género…”

Por ejemplo, en la página 210 del “The HarperCollins Bible Dictionary”, de Paul J. Achtemeier, se reconoce que el relato bíblico afirma que en el cuarto día se creó el sol, la luna y las estrellas :

En el primer día Dios creó la luz y la oscuridad, noche y día; en el segundo, el firmamento separa las aguas terrestres y las celestiales; en el tercero, la tierra seca y la vegeración; en el cuarto, la luminarias celestiales, el sol (la luminaria mayor) para gobernar sobre el día y la luna (la luminaria inferior) para gobernar la noche;….

Contrario a lo que dicen los Testigos de Jehová, según el primer capítulo del Génesis, no existía el sol en el primer día creativo. Leamos qué paso en el primer día creativo:

3 Y Dios procedió a decir: “Llegue a haber luz”. Entonces llegó a haber luz. 4 Después de eso Dios vio que la luz era buena, y efectuó Dios una división entre la luz y la oscuridad. 5 Y Dios empezó a llamar a la luz Día, pero a la oscuridad llamó Noche. Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día primero. (Génesis 1:3-5)

Pero, ¿cómo pudo haber división de día y noche en este “primer día”, sin el sol?. Además, el relato dice que la creación del sol, la luna y las estrellas, en el cuarto día, fue también para hacer la división entre luz y oscuridad. Es decir, dos veces se hizo una división entre luz y oscuridad, tanto en el primer día como en el cuarto día. Para nuestros conocimientos científicos actuales, esto no tiene sentido. Por otro lado, como se ha mencionado, este capitulo 1 del Génesis dice los animales voladores se crearon en el quinto día, antes que los animales terrestres del día sexto. Esto contradice a los datos científicos actuales que nos revelan que la aparición de la fauna terrestre es anterior a la de las aves.

Entonces, para evitar caer en explicaciones forzadas que tratan de adaptar el capítulo 1 del Génesis a la ciencia moderna, hay que admitir el relato tal como es. Los días creativos, para el escritor fueron símplemente días de 24 horas. Esto fue escrito por un judío, tal vez 600 años antes de Cristo, que entendía el cosmos más o menos como sus contenporáneos. Ningún dios le dictó este relato, sino que él lo inventó para cumplir una determinada agenda teológica. La insistencia de escribir después de cada día creativo que Dios vió que era bueno, hace surgir la sospecha de que esto se escribió para contradecir otra visión de la creación.

En el año 589 a.C. Jerusalén fue atacada y devastada por el rey babilonio Nabucodonosor, y la mayoría de los judíos tuvo que pasar varias décadas cautivos en Babilonia. Por lo tanto, la creación de ese relato cumplió un propósito, tal como lo explica el teólogo católico Ariel Álvarez:

Ante esta situación que vivía el decaído pueblo judío durante el cautiverio babilónico, un grupo de sacerdotes, también cautivo, comienza a tomar conciencia de este abatimiento de la gente y reacciona. Era necesario volver a catequizar al pueblo. La religión babilónica que estaba deslumbrando a los hebreos era dualista, es decir, admitía dos dioses en el origen del mundo: uno bueno, encargado de engendrar todo lo bello y positivo que el hombre observaba en la creación; y otro malo, creador del mal y responsable de las imperfecciones y desgracias de este mundo y del hombre. Además, allí en la Mesopotamia pululaban las divinidades menores a las que se le rendían culto: el sol, la luna, las estrellas, el mar, la tierra. Israel en el exilio empezó también a perder progresivamente sus prácticas religiosas, especialmente la observancia del reposo del sábado, su característico recuerdo de la liberación de Yahvé de Egipto….Aquellos sacerdotes comprendieron que el viejo relato de la creación que tanto conocía la gente (= Gn 2) estaba superado. Había perdido fuerza. Era necesario escribir uno nuevo donde se pudiera presentar una vigorosa idea del Dios de Israel, poderoso, que destellara supremacía, excelso entre sus criaturas. Comienza así a gestarse Gn 1. or eso, lo primero que llama la atención en este nuevo relato es la minuciosa descripción de la creación de cada ser del universo (plantas, animales, aguas, tierra, astros del cielo) a fin de dejar en claro que ninguna de éstas eran dioses, sino simples criaturas, todas subordinadas al servicio del hombre (v. 17-18). Contra la idea de un dios bueno y otro malo en el cosmos, los sacerdotes repiten constantemente, de un modo casi obsesivo a medida que va apareciendo cada obra creada: “y vio Dios que era bueno”, o sea, no existe ningún dios malo creador en el universo. Y cuando crea al ser humano dice que era “muy bueno” (v. 3 l), para no dejar así ningún espacio dentro del hombre que fuera jurisdicción de una divinidad del mal. Finalmente, el Dios que trabaja seis días y descansa el séptimo sólo quería ser ejemplo para volver a proponer a los hebreos la observancia del sábado…..Cien años más tarde, alrededor del 400 a.C., un último redactor decidió componer en un libro toda la historia de Israel desde el principio, recopilando viejas tradiciones. Y se encontró con los dos relatos de la creación. Resolvió entonces conservarlos a los dos. Pero mostró su preferencia por Gn 1, el de los sacerdotes, más despojado de antropomorfismos, más respetuoso, y lo puso como pórtico de toda la Biblia. Pero no quiso suprimir el antiguo relato del yahvista, y lo colocó a continuación, no obstante las aparentes incoherencias, manifestando así que para él, Gn 1 y Gn 2 relataban en forma distinta la misma verdad revelada, tan rica, que no bastaba un relato para expresarla.

Ariel Alvarez Valdéz,”¿Qué sabemos de la Biblia?” Vol. 2 (1994), pp. 15-25.

Pero ¿cómo se entiende que hubo día y noche antes de la creación del sol?. De nuevo, hay que entender la mentalidad del escritor de aquella época. La visión del universo para los antguos judíos  era tal como se ve en la siguiente figura

universebible

Podemos ver que encima de la tierra hay una capa de agua que es la responsable de las lluvias. Cuando alguien se preguntaba  porqué en el día el cielo es azul, el creía que había luz sobre esta capa superior de agua, de la misma manera que el agua se ve azul cuando le ingresa luz. Cuando no hay luz en el agua, se ve oscura. Sobre este punto el profesor Richard Elliott Friedman comenta lo siguiente:

“Note que la luz del día aquí no se entiende que deriva del sol. El texto entiende que la luz que nos rodea en el día es una creación de Dios independiente, que ha tomado lugar en el primer día. El sol, la luna, y las estrellas se entienden aqui como fuentes de luz al igual que una lámpara o antorchas, solo que más intensas. El propósito de éstas es también marcar el tiempo: días, años, y acontecimientos…” ( Richard Elliott Friedman, Commentary on the Torah (San Francisco: Harper, 2001), 10-11.)

El profesor Moshe Weinfeld (1925-2009), en su comentario sobre Genesis (1:3), muestra la misma idea:

La luz no es dependiente de las luces creadas en el cuarto día, según el punto de vista de aquel período, la luz y la oscuridad son entidades independientes que existen en lugares ocultos del cielo dedicados a ellas (Job 39:19-20)

La base de este razonamiento se deduce del libro de Job, en una porción que dice:

12 ¿Has mandado tú a la mañana en tus días? ¿Has mostrado al alba su lugar, … 18 ¿Has considerado tú hasta las anchuras de la tierra? Declara si sabes todo esto. 19 ¿Por dónde va el camino a la habitación de la luz, Y dónde está el lugar de las tinieblas, 20 Para que las lleves a sus límites, Y entiendas las sendas de su casa? (Job 38:12,18-20)

Dios le pregunta aqui a Job dónde están localizadas la luz y la oscuridad, como si fueran dos sustancias, tal que cuando una se propaga en el cielo, la otra espera su turno en su lugar.

En el Génesis, donde el día existe antes de la creación del sol y las estrellas, el cielo tiene su propio resplandor independiente de estos astros. Esta idea viene de la antigua Mesopotamia. En un tabla de Nipur con escritura Sumeria ( del siglo 21 a.C.) encontramos lo siguente:

Cuando Anu, el señor, hizo el cielo brillar, hizo oscura la tierra…él mantuvo juntos al cielo y la tierra como uno,…el día no brilló; en la noche, el cielo se extendió. La tierra, generando vida vegetal no resplandeció por sí misma

EL texto describe cómo creó el mundo el dios sumerio Anu. Cuando Anu separó el cielo y la tierra, los cielos brillaron, pero la tierra no. Es decir, cuando la los cielos y la tierra estaban unidos, hubo siempre noche. Al separse el cielo de la tierra, Anu también separó la luz de la ocuridad. Algo que para nuestra concepción física actual carece de sentido, porque sabemos que la oscuridad no puede opacar la luz, ni tiene sentido hablar de que sean sustancias que se puedan separar o unir.

Relacionado a esto  Friedman comenta:

La gente ha cuestionado si los primeros tres días pudieron ser de 24 horas ya que el sol no se creó hasta el cuarto día. Pero la luz, el día y la noche, no se entendían como dependiendes de la existencia del sol, entonces no hay razón para pensar que la palabra “día” signifique algo diferente que en cualquier otra parte en la Torá. El motivo de algunas personas en suscitar esto es siempre reconciliar la historia bíblica de la creación con las evidencias actuales de la edad de la tierra. Pero es mejor reconocer que el relato bíblico no se ajusta a la evidencia a que forzar su significado natural para armonizarlo con nuestro conocimiento actual.

Todo indica que el autor del Génesis 1,  colocó la creación del sol como una antorcha mayor para simbolizar el día, y la luna y las estrellas para la noche.  Sin embargo, no todos los antiguos pensaban así. En el siglo antes de Cristo, el romano Lucrecio  notaba que la luz del día era causada por el sol.

En la página 339 del “The HarperCollins Bible Dictionary”, de Paul J. Achtemeier, se muestra una figura del mundo al como era comprendido por los hebreos, y la explicación de la figura dice:

firmamento

Los antiguos hebreos imaginaron el mundo como si fuera plano y redondo, cubierto por la gran cúpula del firmamento que era sostenida por montañas como sus pilares (Job 26:11; 37:18). Arriba del firmamento y bajo la tierra había agua, dividida por Dios en la creación (Génesis 1:6,7; Salmos 24:2; 148:4). Las aguas de arriba fueron juntadas con las aguas de la profundidad primordial durante el diluvio; se creyó que la lluvia caía por las ventanas del firmamento (Génesis 7:11; 8:2). El sol, la luna y las estrellas se movían a través o estaban fijas en el firmamento (Génesis 1:14-19; Salmo 19:4,6). Dentro de la tierra estaba el Seol, el mundo de los muertos (Números 16:30-33; Isaías 14:9,15).

Podemos ver que el sol y las estrellas son de tamaño inferior a la tierra y por eso es que en Mateo 24:29 se dice que “LAS ESTRELLAS CAERAN del cielo y las potencias de los cielos serán sacudidas”. El autor cree que las estrellas son como objetos inferiores al tamaño de la tierra, y por eso pueden caer en ella, no entendiendo, como ahora sabemos, que las estrellas son mucho más grandes que la tierra, por lo cual es absurdo pensar que puedan caer en ella. Un lector moderno le asignará a estas palabras un significado totalmente simbólico, pero después de saber cómo se creía que era el universo para los judíos, es comprensible que escribieran para que se entienda  literalmente.

Todo esto nos muestra que es absurdo en la actualidad seguir sosteniendo que el capítulo 1 del Génesis puede se compatible con lo que la ciencia ha descubierto, y más aún, seguir pensando que Dios le dictó a Moisés este relato.  En la parte de II de este artículo, veremos cómo la evolución humana es también incompatible con el relato del Génesis.