Jesús no dijo eso

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La tradición de la Iglesia dice que los únicos evangelios que relatan la verdad de la vida de Jesús son cuatro, se remonta desde el obispo Ireneo del siglo II, quien dijo:

 Los Evangelios no pueden ser ni menos ni más de cuatro; porque son cuatro las regiones del mundo en que habitamos, y cuatro los principales vientos de la tierra, y la Iglesia ha sido diseminada sobre toda la tierra; y columna y fundamento de la Iglesia (1 Tim 3,15) son el Evangelio y el Espíritu de vida; por ello cuatro son las columnas en las cuales se funda lo incorruptible y dan vida a los hombres. Porque, como el artista de todas las cosas es el Verbo, que se sienta sobre los querubines (Sal 80[79],2) y contiene en sí todas las cosas (Sab 1,7), nos ha dado a nosotros un Evangelio en cuatro formas, compenetrado de un solo Espíritu. Como [886] dice David, rogándole que venga: «Muéstrate tú, que te sientas sobre los querubines» (Sal 80[79],2). Los querubines, en efecto, se han manifestado bajo cuatro aspectos que son imágenes de la actividad del Hijo de Dios (Ap 4,7): «El primer ser viviente, dice [el escritor sagrado], se asemeja a un león», para caracterizar su actividad como dominador y rey; «el segundo es semejante a un becerro», para indicar su orientación sacerdotal y sacrificial; «el tercero tiene cara de hombre» para describir su manifestación al venir en su ser humano; «el cuarto es semejante a un águila en vuelo», signo del Espíritu que hace sobrevolar su gracia sobre la Iglesia. (Contra los Herejes libro III, cap. 11)

Las razones por las que Ireneo dice que los evangelios deben ser  cuatro son en realidad subjetivas, basadas en una visión arcaica de geología. Pero parece que él, o sus contemporáneos, son  quienes originan esta tradición de aceptar solo cuatro.  Por ejemplo, Orígenes de Alejandría, cristiano del siglo III, nos confirma  esta tradición:

“Como yo aprendí en la tradición acerca de los cuatro Evangelios, que son también los únicos incontestados en la Iglesia de Dios que está bajo el cielo, primero fue escrito aquel que es según Mateo, primeramente publicano, luego apóstol de Jesucristo. Él lo editó para los creyentes venidos del judaísmo y lo compuso en lengua hebrea. El segundo (Evangelio) es aquel según Marcos, quien lo hizo como Pedro se lo había indicado… Y el tercero por Lucas, el Evangelio elogiado por Pablo y compuesto para gentiles conversos. El último de todos el de Juan.” (Orígenes, Comentario sobre el Evangelio de Mateo, citado en: Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, VI, 25, 4-6).

Los testigos de Jehová, aunque llaman apóstatas a los cristianos del siglo II, los necesitan sustentar que hay solo 4 cuatro evangelios:

A finales del mismo siglo, el teólogo Ireneo afirmó que debía de haber cuatro Evangelios, pues eran “cuatro las regiones del mundo” y “cuatro los vientos principales”. Claro está, su comparación es discutible, pero demuestra que ya en aquel tiempo existían únicamente cuatro Evangelios canónicos. (La Atalaya, 1 de Marzo del 2010,  artículo: “Por qué confiar en los cuatro Evangelios”)

Pero, a pesar de esta tradición ya establecida en el siglo II, ¿será verdad que Mateo fue el primer Evangelio  que fue escrito? ¿Será verdad que estos cuatro evangelios nos hablan la verdad de la vida de Jesús? Analizemos algunos puntos para testar la validez de esta tradición.

Las graves contradicciones de los relatos de la resurrección

Los contradictorios relatos de la resurrección de Jesús prueban que no es verdad, como dijo Ireneo,  que el Verbo de Dios “nos ha dado a nosotros un Evangelio en cuatro formas, compenetrado de un solo Espíritu”.

Leamos cómo lo cuenta Mateo:

1 Pasado el día de reposo [sábado], al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María vinieron a ver el sepulcro. 2 Y he aquí, se produjo un gran terremoto, porque un ángel del Señor descendiendo del cielo, y acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella. 3 Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve; 4 y de miedo a él los guardias temblaron y se quedaron como muertos. 5 Y hablando el ángel, dijo a las mujeres: Vosotras, no temáis; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. 6 No está aquí, porque ha resucitado, tal como dijo. Venid, ved el lugar donde yacía. 7 E id pronto, y decid a sus discípulos que El ha resucitado de entre los muertos; y he aquí, El va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. 8 Y ellas, alejándose a toda prisa del sepulcro con temor y gran gozo, corrieron a dar las noticias a sus discípulos. 9 Y he aquí que Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies y le adoraron. 10 Entonces Jesús les dijo: No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán. (Mateo 28:1-10)

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Ahora veamos cómo lo cuenta Juan:

1 Y el primer día de la semana María Magdalena fue temprano al sepulcro, cuando todavía estaba oscuro, y vio que ya la piedra había sido quitada del sepulcro. 2 Entonces corrió y fue a Simón Pedro y al otro discípulo a quien Jesús amaba, y les dijo: Se han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto. 3 Salieron, pues, Pedro y el otro discípulo, e iban hacia el sepulcro. 4 Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro; 5 e inclinándose para mirar adentro, vio las envolturas de lino puestas allí, pero no entró. 6 Entonces llegó también Simón Pedro tras él, entró al sepulcro, y vio las envolturas de lino puestas allí, 7 y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con las envolturas de lino, sino enrollado en un lugar aparte. 8 Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó. 9 Porque todavía no habían entendido la Escritura, que Jesús debía resucitar de entre los muertos. 10 Los discípulos entonces se fueron de nuevo a sus casas. 11 Pero María estaba fuera, llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó y miró dentro del sepulcro; 12 y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. 13 Y ellos le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Ella les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. 14 Al decir esto, se volvió y vio a Jesús que estaba allí, pero no sabía que era Jesús. 15 Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú le has llevado, dime dónde le has puesto, y yo me lo llevaré. 16 Jesús le dijo: ¡María! Ella, volviéndose, le dijo en hebreo: ¡Raboní! (que quiere decir, Maestro). 17 Jesús le dijo: Suéltame porque todavía no he subido al Padre; pero ve a mis hermanos, y diles: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” 18 Fue María Magdalena y anunció a los discípulos: ¡He visto al Señor!, y que El le había dicho estas cosas. (Juan 20:11-18)

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Los dos relatos no pueden armonizarse. Mateo dice que los ángeles les dijeron a María Magdalena y a la otra María que Jesús había resucitado y que les avisen a los discípulos porque se encontrarían con Jesús en Galilea, y después el mismo Jesús les confirma esto cuando estaban en camino a avisarles a los discípulos. En cambio, el Evangelio según Juan dice que cuando María Magdalena vio la tumba vacía,  fue a decirle a Pedro y a otro discípulo que no sabía dónde estaba el cuerpo de Jesús, porque se lo habían llevado, sin entender que había resucitado, contrario a lo que sucede según Mateo. Después, según Juan,  en una segunda visita de María Magdalena a la tumba, es el mismo Jesús, en la apariencia de un hortelano, quien recién le hace entender a ella que había resucitado. Esto prueba que Juan y Mateo divergen grávemente en relatar el episodio de la resurrección. Pero en algo sí concuerdan, aunque condradictoriamente, y es en que María Magdalena fue la primera en ver a Jesús resucitado. Misteriosamente, el apóstol Pablo lo ignora en su primera carta a los cristianos de Corinto:

3 Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 5 que se apareció a Cefas y después a los doce; 6 luego se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales viven aún, pero algunos ya duermen; 7 después se apareció a Santiago, luego a todos los apóstoles, 8 y al último de todos, como a uno nacido fuera de tiempo[e], se me apareció también a mí.  (1 Corinitios 15:3-8)

¿Por qué omitiría Pablo que María Magdalena fue la primera en ver a Jesús resucitado? ¿No leyó éstos evangelios? Lo más problable es que no existían cuando Pablo vivía.

Veamos otra contradicción. Debemos destacar que  según el Evangelio atribuído a Mateo, Jesús profetizó que estaría muerto 3 días y 3 noches:

«Entonces le interpelaron algunos escribas y fariseos, y le dijeron: Maestro, quisiéramos ver una señal tuya. El, respondiendo, les dijo: La generación mala y adúltera busca una señal, pero no le será dada más señal que la de Jonás el profeta. Porque, como estuvo Jonás en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra» (Mateo 12,38-40)

Pero ¿ qué nos dice el Evangelio de Lucas?

50 Y había un hombre llamado José, miembro del concilio, varón bueno y justo 51 (el cual no había asentido al plan y al proceder de los demás) que era de Arimatea, ciudad de los judíos, y que esperaba el reino de Dios. 52 Este fue a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús, 53 y bajándole, le envolvió en un lienzo de lino, y le puso en un sepulcro excavado en la roca donde nadie había sido puesto todavía. 54 Era el día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo. 55 Y las mujeres que habían venido con El desde Galilea siguieron detrás, y vieron el sepulcro y cómo fue colocado el cuerpo. 56 Y cuando regresaron, prepararon especias aromáticas y perfumes. Y en el día de reposo descansaron según el mandamiento.
1 Pero el primer día de la semana, al rayar el alba, las mujeres vinieron al sepulcro trayendo las especias aromáticas que habían preparado. 2 Y encontraron que la piedra había sido removida del sepulcro, 3 y cuando entraron, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
(Lucas 23:50-56;24:1-3)

Desde el final de la tarde del viernes hasta la mañana del domingo es un día y medio, y abarca dos noches, y no tres días y tres noches. Por lo tanto, según el relato de Lucas, no se cumplió la profecía tal como  la predijo Jesús.

¿Jesús  habló con Nicodemo?

¿Jesús dijo que había que nacer de nuevo? Eso es lo que predican muchas iglesias evangélicas. Pero leamos cómo traducen del griego esta porción del Evangelio de Juan, la traducción de los testigos de Jehová, llamada La Traducción del Nuevo Mundo (TNM):

3 En respuesta, Jesús le dijo: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca de nuevo * (anothen), no puede ver el reino de Dios”. 4 Nicodemo le dijo: “¿Cómo puede nacer el hombre cuando es viejo? No puede entrar en la matriz de su madre por segunda vez y nacer, ¿verdad?”. 5 Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que ha nacido de la carne, carne es, y lo que ha nacido del espíritu, espíritu es. 7 No te maravilles a causa de que te dije: Ustedes tienen que nacer otra vez (anothen). 8 El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del espíritu”. (Juan 3:3-8)

Hemos añadido en rojo la palabra griega “anothen” para mostrar que ésta aparece en el texto griego de donde ha sido traducida. En el asterisco que aparece después de la primera ocurrencia de la frase “nazca de nuevo”, la TNM dice

“Nazca de nuevo.” Lit.: “sea generado (engendrado) desde arriba”. Gr.: guen·ne·théi á·no·then.

Note que esta traducción está admitiendo que hay dos significados para la palabra griega anothen. Uno es “de nuevo” u “otra vez”, y el otro “de arriba” o “desde arriba”. Son dos significados distintos. Nicodemo entendió por error que Jesús se refería a “nacer de nuevo”, pero Jesús se refería a “nacer de arriba”. La revista de los testigos de Jehová, La Atalaya, explica más de esto:

Cuando uno investiga este tema un poco más, se da cuenta de que Jesús no estaba enseñando que cada cual decide si va a nacer de nuevo o no. ¿Por qué llegamos a esta conclusión? Porque la expresión griega que se vierte “nazca de nuevo” también se puede traducir “nazca de arriba” (Juan 3:3). De acuerdo con esto, el nuevo nacimiento viene “de arriba”, o lo que es lo mismo, “desde el cielo” o “del Padre” (Juan 19:11; nota; Santiago 1:17). En otras palabras, depende de Dios (1 Juan 3:9). (La Atalaya,1 de Abril de 2009, artículo: “Nacer de nuevo: ¿una decisión personal?”)

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Aunque los testigos de Jehová han comprendido este pasaje mejor que otras denominaciones, La versión “New English Translation” (NET) o “Nueva Traducción Inglesa”, en una nota sobre Juan 3:3, nos proporciona una mejor comprensión del porqué se usó una palabra griega de significado ambiguo :

Esta es una técnica favorita del autor del Cuarto Evangelio, y se pierde en casi todas las traducciones…..El autor usa frecuéntemente la técnica de la “pregunta mal entendida” para resaltar un punto importante en particular: Jesús dice algo que los discípulos, o alguien más, mal entiende, lo cual le da a Jesús la oportunidad de explicar plénamente o con más detalle lo que realmente quiso decir.

https://net.bible.org/#!bible/John+3

Pero tal como Bart Ehrman comenta en su libro “Jesus Interrupted” (Jesús Interrumpido), el autor del Cuarto Evangelio no consideró que este desentendimiento entre Nicodemo y Jesús no podría haber ocurrido porque ellos hablaban en Arameo, y ese doble significado no existe en esa lengua. Este es un ejemplo de cómo los Evangelistas inventaban o modificaban historias sobre Jesús para cumplir sus agendas teológicas. Los testigos de Jehová fallan en percibir que el autor de esta porción del Cuarto Evangelio inventó una conversación que Jesús no tuvo. Y si no fallan en percibirlo, no lo exponen por temor a despertar en sus lectores un espíritu crítico hacia la Biblia.

La realidad es que muchos pasajes del Nuevo Testamento (sin mencionar que hay muchos en el Antiguo Testamento) son relatos ficticios que intentan imponer una enseñanza particular. Lamentablemente pocos quieren admitir esto, debido también a que los cristianos de los primeros siglos no percibieron que los evangelistas del primer siglo los habían engañado. Tal vez en algunos casos “el engaño” no fue intencional, sino que se añadieron a los escritos relatos falsos que se propagaron por tradición oral. De cualquier manera, esto prueba que “el Espíritu Santo” no guiaba a estos escritores bíblicos.

¿Pronunció Jesús la fórmula Trinitaria de Mateo 28:19?

La postura oficial de la mayoría de las iglesias cristianas, así como la de los testigos de Jehová dice que “sí”. En el caso de los testigos de Jehová  lo podemos saber por uno de sus comentarios publicado en la revista La Atalaya:

tenían que aceptar a Jesús como el Mesías, el medio de salvación que Dios había dispuesto. Por eso les dijo Pedro que debían bautizarse “en el nombre de Jesucristo”. Poco después de resucitar, el Maestro les había ordenado al apóstol y a sus compañeros que bautizaran a los discípulos “en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo” (Mat. 28:19, 20). (La Atalaya del 15 de Marzo del 2010, artículo: “Bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu santo”)

Entonces, a pesar de que Pedro les mandó a los Judíos a bautizarse en el nombre de Jesucristo, Jesús les había mandado a bautizarse en el nombre de una trinidad. Según el Evangelio de Mateo, la despedida de Jesús después de su resurrección fue así:

16 Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. 17 Cuando lo vieron, lo adoraron, aunque algunos dudaban. 18 Jesús se acercó y les habló diciendo: «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, 20 y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.» (Mateo 28:16-20)

Ahora noten que Jesús ordena a sus discípulos a hacer otros discípulos, no solo de entre los Judíos, sino de “todas las naciones” (gentiles), bautizándolos con la fórmula trinitaria que es “en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo”. Pero esto suscita importantes interrogantes, a saber, ¿por qué en el libro de Hechos se nos cuenta que el Apóstol Pedro necesitó de  una revelación divina especial para aceptar que se podía bautizar a los gentiles? (lea Hechos capítulos 10 y 11). Si Jesús hubiera ordenado  a bautizar a gente de todas las naciones (Judíos y gentiles), ¿no deberían haber sido bautizados desde que comenzó la predicación apostólica?.  También cabe mencionar que en el libro de Hechos se relata que el bautismo que aplicaban los Apóstoles era solo en el nombre de Jesús, y no usaban la fórmula trinitaria tal como según Mateo Jesús habría mandado. Por lo menos en el tiempo de los apóstoles Pedro y Pablo (antes del la destrucción del Jerusalén en el año 70 d.C.), se bautizaba solo “en el nombre de Jesús”, tal como lo prueban las siguientes referencias:

“Sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús.” (Hechos 8:16).

“Y mando bautizarles en el nombre del Señor Jesús.” (Hechos 10:48).

“Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.” (Hechos 19:5).

“porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” (Galatas 3:27).

“¿O no sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?” (Romanos 6:3).

¿Cómo se explica esta contradicción? El famoso erudito y Sacerdote Teólogo Católico Raymond E. Brown responde a esta interrogante sobre la fórmula trinitaria:

Si esa expresión se hubiese elaborado inmediatamente después de la resurrección precisamente con esas mismas palabras, el libro de los Hechos resultaría casi ininteligible, ya que entonces no habría existido ninguna razón para que los seguidores de Jesús hubiesen tenido la más mínima duda de que él quería que se hicieran discípulos entre los gentiles. Sin embargo, el debate sobre la aceptación de los gentiles continuó a lo largo de los veinte primeros años de cristianismo. Igualmente, si como sugiere el texto de Mateo, una forma tan completa para el bautismo como la de «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu santo» se hubiera conocido inmediatamente después de la resurrección, la expresión ordinaria que encontramos en todo el nuevo testamento de bautizar en nombre de Jesús se hace más difícil de entender. Más bien, lo que encontramos en Mateo como las últimas palabras en labios del Señor resucitado es una comprensión de la misión que el Señor dio a sus discípulos que sólo quedó clara tras muchos años de esfuerzos por la conversión de los gentiles y después que una reflexión mostrara hasta dónde llegaba la comunión entre el Padre y el Hijo y el Espíritu santo, de modo que el bautismo en el nombre de Jesús era obra también del Padre y del Espíritu. (Raymond E. Brown, 101 Preguntas y Respuestas sobre la Biblia)

Cabe resaltar que el Padre Brown, aunque ha sido criticado por las corrientes más ortodoxas de la Iglesia Católica, el Vaticano nunca lo sancionó por lo que ha escrito en sus publicaciones. Otro erudito bíblico, Antonio Piñero, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, comentó también sobre esa fórmula bautismal que aparece en Mateo:

El texto de Mateo está en todos los manuscritos, pero es imposible que pertenezca al Jesús histórico, porque refleja unas creencias y, en general, una teología, que es totalmente impropia del Jesús histórico, judío y de creencias judías. A él jamás se le pasó por la cabeza un planteamiento de un Dios trinitario ni tampoco una misión universal. Su concepción del reino de Dios era puramente judía, reservada a Israel y acá en la tierra.

Entonces, la verdad es que Jesús nunca dijo que se bautizaran también a los gentiles, y menos “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Y no es la única invensión del autor del Evangelio de Mateo, hay muchas otras. Pero desde ya podemos concluir que tanto el autor del Evangelio de Juan como el del Evangelio de Mateo no fueron testigos oculares de la vida de Jesús. Por ejemplo, Si la fórmula trinitaria bautismal era desconocida por Lucas,  autor del libro de Hechos, todo indica que el autor del Evangelio de Mateo no fue uno de “los Doce” que seguían a Jesús, sino un escritor de un período posterior a la obra de Lucas, que no conoció a Jesús personalmente. Vemos que la tradicción de la Iglesia no es confiable.

¿No hubo arreglos textuales en los Evangelios?

La ceguera de los testigos de Jehová en este aspecto (así como de muchas denominaciones), es enorme. Leamos lo que dicen en La Atalaya:

Algunos críticos afirman que las normas de la comunidad cristiana primitiva indujeron a los evangelistas a retocar la historia de Jesús, realizando en ocasiones añadidos o supresiones. Pero un estudio minucioso de los Evangelios indica que tales arreglos textuales nunca existieron. (La Atalaya, 15 de Mayo del 2000, artículo: “Los Evangelios, ¿son históricos, o míticos?”)

¿Tales arreglos textuales nunca existieron? Ya mostramos dos ejemplos arriba, pero el Evangelio de Mateo es uno de los que más tuvo esa mala costumbre.
Por ejemplo, la mayoría de los académicos actuales sabe que el autor del Evangelio de Mateo y el de Lucas usaron el Evangelio de Marcos como base para sus obras. Si el autor del Evangelio de Mateo hubiese sido un testigo ocular de la vida de Jesús, no habría necesitado basarse en el Evangelio de Marcos.  Sobre Mateo, Raymond E. Brown dice:

“…gran parte de la línea argumental de Mateo es paralela a la de Marcos,….todos reconocen que este evangelio contiene secciones paralelas a Marcos,….”(Introducción al Nuevo Testamento, páginas 247,246)

Estos tres, Mateo, Marcos y Lucas, se llaman Evangelios Sinópticos, porque tienen mucho en común. Pero Mateo y Lucas copiaron de Marcos. Sin embargo, Marcos no conoció a Jesús tal como lo reporta Papías un cristiano que vivió hasta principios del siglo II:

“Marcos, que fue intérprete de Pedro, escribió con exactitud todo lo que recordaba, pero no en orden, de lo que el Señor dijo e hizo. Porque él no oyó ni siguió personalmente al Señor, sino, como dije, después a Pedro. Éste llevaba a cabo sus enseñanzas de acuerdo con las necesidades, pero no como quien va ordenando las palabras del Señor, más de modo que Marcos no se equivocó en absoluto cuando escribía ciertas cosas como las tenía en su memoria. Porque todo su empeño lo puso en no olvidar nada de lo que escuchó y en no escribir nada falso.” (Papías, Explicación de los Dichos del Señor, citado en: Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, III, 39, 15;)

Por ejemplo, en Marcos Jesús dice:

Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios. (Marcos 10:18)

Lo mismo dice Lucas, pero a Mateo no le gustó que sus lectores lean que Jesús sea tan enfático en decir no es tan bueno como Dios, entonces modificó ligeramente el texto de la siguiente manera:

Y El le dijo: ¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Sólo Uno es bueno; (Mateo 19:17)

Ahora leeamos lo que dice Marcos en un pasaje:

4 Y Jesús les dijo: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa. 5 Y no pudo hacer allí ningún milagro; sólo sanó a unos pocos enfermos sobre los cuales puso sus manos. 6 Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos. (Marcos 6:4-6)

Pero Mateo no quiere mostrar que Jesús no hizo ningún milagro, sino que no hizo “muchos milagros”:

57 Y se escandalizaban a causa de El. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. 58 Y no hizo muchos milagros allí a causa de la incredulidad de ellos. (Mateo 13:57-58)

Marcos, no siendo Judío, comete un error cuando dice que la gente gritaba que que David era el padre de ellos:

9 Los que iban delante y los que le seguían, gritaban:

¡Hosanna!
Bendito el que viene en el nombre del Señor;
10 Bendito el reino de nuestro padre David que viene;

(Marcos 11:9-10)

Pero Mateo modifica este error porque sabe que no todos los Judíos son hijos de David:

9 Y las multitudes que iban delante de El, y las que iban detrás, gritaban, diciendo:

¡Hosanna al Hijo de David!
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
¡Hosanna en las alturas!

(Mateo 21:9)

Por ejemplo, en su profecía sobre el fin del mundo tenemos tres versiones diferentes de lo que dijo Jesús. En Marcos se dice:

Mas cuando veáis la abominacion de la desolacion puesta donde no debe estar (el que lea, que entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes; (Marcos 13:14, LBLA)

Mateo añade algo para explicar que esto se refiere a la profecía de Daniel, donde la “abominación de la desolación”, que fue el ídolo pagano que Antíoco IV colocó en el templo de Jerusalén (2 siglos antes de Cristo), también se establecería en el templo, es decir “el lugar santo”:

Por tanto, cuando veáis la abominacion de la desolacion, de que se habló por medio del profeta Daniel, colocada en el lugar santo (el que lea, que entienda), 16 entonces los que estén en Judea, huyan a los montes;(Mateo 24:15-16, LBLA)

Pero Lucas modifica aún más a Marcos y escribe como si Jesús narrara en futuro cómo los ejércitos romanos atacaron Jerusalén más de 30 años después de su muerte:

20 Pero cuando veáis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su desolación está cerca. 21 Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes, (Lucas 21:20-21, LBLA)

Es claro que Jesús no pudo decir al mismo tiempo lo que dijo Marcos, Mateo y Lucas. Mateo y Lucas retocaron e interpretaron lo que dijo Marcos. Estas contradicciones fueron examinadas por el filósofo pagano Porfirio, en el siglo III, en su libro “Contra los Cristianos”:

Los evangelistas fueron inventores y no historiadores de los eventos relacionados con Jesús. Porque cada uno de ellos escribe un relato de la Pasión sin armonizar, sino lo más contradictorio posible. Porque uno registra que, cuando fue crucificado, cierto hombre empapó una esponja con vinagre y se la trajo [Marcos 15:36]. Pero otro dice en un modo distinto: “Cuando vinieron al Gólgota, le dieron a beber vino mezclado con mirra y cuando lo probó, no pudo beberlo”. [Mateo 27:33]. Y un poco después: “Y cerca de la hora novena Jesús clamó con voz fuerte diciendo: Eloim, Eloim, ¿lama sabachthani? Esto es “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Este es Mateo [v. 46]. Y otro dice: “Fue puesta una esponja llena de vinagre. Por lo tanto, habiendo puesto una esponja llena de vinagre con un hisopo, ellos la ofrecieron a su boca. Cuando tomó el vinagre, Jesús dijo: “Está terminado” y habiendo inclinado su cabeza, entregó el espíritu”. [Juan 19:29]. Pero otro dice: “Y el clamó con voz fuerte y dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Esto pasa en Lucas [23:46]. De este registro desactualizado y contradictorio, pudiéramos tomar estas declaraciones como producto del sufrimiento, no de un hombre, sino de muchos. Porque si uno dice: “En tus manos encomiendo mi espíritu”, y otro: “Está terminado”, y otro: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” y otro: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has reprochado?” está claro que esto es una invención discordante, y apunta, ya sea a muchos que fueron crucificados o a uno que murió complicadamente y los presentes no tuvieron un punto de vista claro de su pasión. Pero si estos hombres no fueron capaces de narrar la forma de su muerte de manera verídica, y simplemente repitieron esto por costumbre, no pudieron haber dejado un registro claro sobre los demás relatos.

No solo los evangelistas alteraron entre sí sus escritos, sino que los copistas posteriores también lo hicieron. Por ejemplo, el filósofo pagano Celso, escribió en el siglo II lo siguiente (tal como lo reportó el cristiano Orígenes):

Algunos creyentes llegan al punto de oponerse a si mismos y a alterar el texto original del evangelio tres, cuatro y várias veces, para capacitarlos a negar las dificultades delante de las críticas (Orígenes, Contra Celso, 2,27)

Por ejemplo, arriba citamos que Porfirio ha citado dos versiones de Marcos 15:35. La versión que aparece en todas nuestras Biblias es “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”, pero Porfirio muestra que también hay otra versión que dice “…¿por qué me has reprochado?”. En realidad, actualmente se tienen manuscritos antiguos, tales como el Codex D (Bezae) en Griego, y otros manuscritos latinos que atestiguan esta versión que Porfirio también reportó. Esto indica que ya en el siglo III circulaban dos versiones de este versículo. Bart Ehrman está convencido de que “me has abandonado” (egkatelipes me) es del  original, porque está en los mejores manuscritos, con excepción del Codex D, y “me has reprochado” (oneidisas me) habría sido una corrección posterior para evitar una lectura “separacionista”, ya algunos usaban este texto para decir que el Jesús divino dejó al Jesús humano. Sin embargo, otros académicos como Harnack e Peter Rodgers creen que el original es “me has reprochado”, por ajustarse más al contexto en el que Jesús estaba siendo reprochado por todos.

Otro texto problemático es el de Lucas 22:44 que dice:

Mas él, entrando en agonía, continuó orando más encarecidamente; y su sudor se hizo como gotas de sangre que caían al suelo.

Esto supuestamente sucedió antes de Jesús ser arrestado. Sin embargo, 6 manuscritos antiguos, tales como  P75, Xc, A, B, W, y Sys , omiten este versículo. Inclusive, la Biblia con Referencias que usan los Testigos de Jehová lo admite. Entonces, ¿cómo sabemos si ese versículo es original o no?. Lo que sí sabemos es que es altamente improbable que alguien sude sangre. Entonces, si Lucas realmente lo escribió, no un hecho  real. Pero debido a que los manuscritos antiguos están divididos en este punto, ya que algunos lo contienen, y otros no, solo se puede especular sobre su autenticidad. Por ejemplo, Bart Ehrman cree que fue añadido posteriormente para combatir la idea de los docetas que sostenían que Jesús era un espíritu que simulaba ser humano, pero realmente no lo era. Entonces, al añadirse este versículo, se reforzaría su auténtica naturaleza humana. La realidad es que este versículo ya era conocido en el siglo II por algunos cristianos, tal como Justino Martir. Sin embargo, otros argumentan que el versíulo habría sido retirado para evitar que otros se apoyen en este a fin de disminuirle la naturaleza divina de Jesús.

Evidencia catergórica de que “Mateo” se basó en  Marcos

Pero donde es más notorio que Mateo copia de Marcos y lo distorsiona, se ve en el siguiente pasaje, para lo cual pedimos al lector que lea aténtamente:

7 Entonces llamó a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos; 8 y les ordenó que no llevaran nada para el camino, sino sólo un bordón; ni pan, ni alforja, ni dinero en el cinto; 9 sino calzados con sandalias. No llevéis dos túnicas 10 —les dijo— y dondequiera que entréis en una casa, quedaos allí hasta que salgáis de la población. 11 Y en cualquier lugar que no os reciban ni os escuchen, al salir de allí, sacudid el polvo de la planta de vuestros pies en testimonio contra ellos. 12 Y saliendo, predicaban que todos se arrepintieran. 13 Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los sanaban. 14 El rey Herodes se enteró de esto, pues el nombre de Jesús se había hecho célebre, y la gente decía: Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos, por eso es que estos poderes milagrosos actúan en él. 15 Pero otros decían: Es Elías. Y decían otros: Es un profeta, como uno de los profetas antiguos. 16 Y al oír esto Herodes, decía: Juan, a quien yo decapité, ha resucitado. (Marcos 6:7-16)

Note que después que Jesús envió a los 12 a predicar y éstos mostraron maravillosos poderes en el nombre de Jesús, el rey Herodes se preocupó porque creyó que Jesús era Juan el bautista resucitado, y es aquí donde Marcos “inicia un paréntesis” para relatar porqué Herodes ordenó la ejecución de Juan el bautista:

17 Porque Herodes mismo había enviado a prender a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de su hermano Felipe, pues Herodes se había casado con ella. 18 Porque Juan le decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano. 19 Y Herodías le tenía rencor y deseaba matarlo, pero no podía, 20 porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo mantenía protegido. Y cuando le oía se quedaba muy perplejo, pero le gustaba escucharlo. 21 Pero llegó un día oportuno, cuando Herodes, siendo su cumpleaños, ofreció un banquete a sus nobles y comandantes y a los principales de Galilea; 22 y cuando la hija misma de Herodías entró y danzó, agradó a Herodes y a los que se sentaban a la mesa con él; y el rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras y te lo daré. 23 Y le juró: Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino. 24 Ella salió y dijo a su madre: ¿Qué pediré? Y ella le respondió: La cabeza de Juan el Bautista. 25 Enseguida ella se presentó apresuradamente ante el rey con su petición, diciendo: Quiero que me des ahora mismo la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja. 26 Y aunque el rey se puso muy triste, sin embargo a causa de sus juramentos y de los que se sentaban con él a la mesa, no quiso desairarla. 27 Y al instante el rey envió a un verdugo y le ordenó que trajera la cabeza de Juan. Y él fue y lo decapitó en la cárcel, 28 y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. 29 Cuando sus discípulos oyeron esto, fueron y se llevaron el cuerpo y le dieron sepultura. (Marcos 6:17-29)

Inmediatamente después de este “paréntesis”, Marcos regresa al relato de la misión de predicación a la cual habían sido enviados los 12 apóstoles, y ahora nos cuenta cómo fue el retorno de ellos:

30 Los apóstoles se reunieron con Jesús, y le informaron sobre todo lo que habían hecho y enseñado. 31 Y El les dijo: Venid, apartaos de los demás a un lugar solitario y descansad un poco. (Porque había muchos que iban y venían, y ellos no tenían tiempo ni siquiera para comer.) 32 Y se fueron en la barca a un lugar solitario, apartado. 33 Pero la gente los vio partir, y muchos los reconocieron y juntos corrieron allá a pie de todas las ciudades, y llegaron antes que ellos. 34 Al desembarcar, El vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. (Marcos 6:30-34)

Leamos ahora cómo Mateo distorsionó la secuencia de estos eventos:

1 Por aquel tiempo, Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús, 2 y dijo a sus sirvientes: Este es Juan el Bautista. El ha resucitado de entre los muertos, y por eso es que poderes milagrosos actúan en él. 3 Porque Herodes había prendido a Juan, lo había atado y puesto en la cárcel por causa de Herodías, mujer de su hermano Felipe; 4 porque Juan le decía: No te es lícito tenerla. 5 Y aunque Herodes quería matarlo, tenía miedo al pueblo, porque consideraban a Juan como un profeta. 6 Pero cuando llegó el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó ante ellos y agradó a Herodes. 7 Por lo cual le prometió con juramento darle lo que ella pidiera. 8 Ella, instigada por su madre, dijo: Dame aquí, en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista. 9 Y aunque el rey se entristeció, a causa de sus juramentos y de sus invitados, ordenó que se la dieran; 10 y mandó decapitar a Juan en la cárcel. 11 Y trajeron su cabeza en una bandeja y se la dieron a la muchacha, y ella se la llevó a su madre. 12 Los discípulos de Juan llegaron y recogieron el cuerpo y lo sepultaron; y fueron y se lo comunicaron a Jesús. 13 Al oír esto, Jesús se retiró de allí en una barca, solo, a un lugar desierto; y cuando las multitudes lo supieron, le siguieron a pie desde las ciudades. 14 Y al desembarcar, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos y sanó a sus enfermos. (Mateo 14:1-14)

Mateo no entendió o deliberadamente pasó por alto que Marcos contó la historia de la muerte de Juan retrospectivamente. Mateo enlazó este paréntesis de Marcos con el momento en que los 12 discípulos regresaron a contarle a Jesús cómo habían tenido éxito en su misión de predicación. De esta manera Mateo hace que después que los discípulos de Juan  lo sepulten, vayan y se lo comuniquen a Jesús, y por esta mala noticia Jesús se retire en una barca solitario a un lugar desierto. Sin embargo, Marcos no dijo que los discípulos de Juan fueron a comunicarle el fallecimiento de Juan a Jesús, ya que las escenas relatadas entre los versículos 17 y 18 del capítulo 6 de Marcos, suceden antes de que Jesús envíe a sus discípulos a predicar. Marcos dijo que los apóstoles regresaron a comunicarle a Jesús lo que habían hecho en su misión, y como estaban cansados, Jesús los invitó a ir a un lugar solitario para descansar. Sobre este punto, el autor Carlos Saura Garre, describe el problema sinóptico:

[Mateo] No se dio cuenta de que Marcos contaba la muerte del Bautista como algo ya pasado y lo narró como si acabase de suceder, pues, terminaba diciendo que los discípulos de Juan, después de enterrarle, fueron a contárselo a Jesús (lo que Marcos, lógicamente, no hacía). Y se vio obligado a escribir: Al oír esto, Jesús se retiró de allí. La gente le sigue y tiene lugar el milagro de la multiplicación de los panes y peces. Un desliz comprensible: Mateo estaba cansado. (Comentario Crítico al Nuevo Testamento, Tema 6: “El extraño caso del evangelio de Mateo”, página 49)

El dudoso origen del Evangelio de Mateo

Todo esto prueba que el autor del Evangelio de Mateo, no pudo ser el Apóstol Mateo, osea, uno de los Doce. Un testigo ocular de la vida de Jesús habría creado un Evangelio original, y no habría necesitado basarse en Marcos (que no conoció a Jesús), y peor aún, distorsionar lo que escribió su fuente. Sin embargo, los testigos de Jehová no quieren admitir esto :

Es cierto que existen similitudes entre los tres Evangelios sinópticos. Pero ¿demuestra eso que sus escritores se dedicaron a copiarse entre sí? No. Para empezar, Jesús prometió a sus discípulos que el espíritu santo “les [haría] recordar todas las cosas que les [había] dicho” (Juan 14:26). Por tanto, no es de extrañar que, en algunos casos, los evangelistas recordaran y redactaran los mismos sucesos. Y si bien es probable que algunos de ellos leyeran y consultaran otros escritos bíblicos, eso puede ser indicativo de una profunda investigación, y no de un plagio (2 Pedro 3:15). (La Atalaya, 1 de Octubre del 2008, “¿Se puede confiar en los Evangelios?”)

Esta explicación es ingenua y se ciega a todas las pruebas que hemos presentado hasta el momento. En primer lugar, los manuscritos más antiguos que tenemos actualmente del Evangelio según Mateo datan de finales del siglo II, y están en Griego. No tenemos la obra original, que según la tradición, Mateo habría escrito en la lengua de los Hebreos, que pudo ser Hebreo o Arameo. Esto lo relata Papías, que según él, conoció a los discípulos de los apóstoles:

“Mateo reunió en lengua Hebrea los dichos (Logia) y cada cual lo tadujo (hermeneuese) como pudo.” (Papías, Explicación de los Dichos del Señor, citado en:Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, III, 39, 16.)

Esto significaría que la obra original de Mateo fue escrita en Hebreo, y cada uno lo tradujo como pudo, y no con “el espíritu santo”. No tenemos el orginal, ya que se perdió. Tal vez la obra en Griego que nos ha llegado sea una de esas versiones traducidas con añadiduras y arreglos textuales convenientes. Los dichos de Jesús podrían haber sido adulterados e incertados en relatos ficticios para satisfacer las necesidades teológicas de ciertas comunidades cristianas primitivas. Las evidencias internas del Evangelio de Mateo confirman éstas conclusiones que comparten la mayoría de los académicos modernos.

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  1. Garnata

    Ireneo, Papías, Clemente… y todos los demás padres de la Iglesia fueron invención de Eusebio de Cesarea, que les hace poner en su boca textos de los evangelios que el propio Eusebio y su camarilla escribieron por encargo de Constantino antes del año 325. Además este Eusebio se inventó la Historia Eclesiástica, todo para hacer ver que los evangelios y cartas que escribió eran auténticos. El cristianismo en realidad nació con Constantino.
    En cuanto al evangelio de Mateo, como todos los demás, fue escrito en griego. Se demuestra porque el escritor cita textos de la Septuaginta griega. Si el escritor fuera realmente hebreo, habría citado de la Biblia hebrea.

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    • octopusalien

      No soy de la crítica tan radical que afirma que todo fue una invención de la época de Constantino. Pero sí creo que se hicieron muchas interpolaciones
      en esa época de controversia. Y sobre el evangelio de Mateo, puedes leer también el artículo de la página que trata sobre él. Ahí también se comentan sus citas de
      la Septuaginta. Hay ciertas líneas de razonamiento que pueden sugerir que el autor de Mateo fue un judío helenizado, tal vez de Alejandría, y por eso citó más de la Septuaginta. En el artículo
      que trara sobre Mateo, he citado un texto que él traduce de la Biblia hebraica. Pero, el punto principal de éstos artículos que escribo son exponer que la Biblia no es infalible tal como creen los Testigos de Jehová. Gracias por tu comentario.

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    • octopusalien

      Te refieres al autor de estos artículos, o a algun autor citado dentro de ellos?. ….Si al autor de estos artículos te refieres, soy yo, el dueño de este blog (o página web). Esta es una iniciativa personal, basada en lo que he leído de críticos textuales sobre la Biblia. Pero en lo que se refiere a los Testigos de Jehová, los artículos están basados en su literatura, y en la experiencia personal que tuve como miembro de esa secta…..Por el momento prefiero estar en el anonimato.

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      • Carlos Saura Garre

        Hola, octopusalien, aunque llego con retraso. Preguntaba por ti debido a que me citabas en este artículo y no sabía dónde encontraste mi trabajo sobre El extraño caso del evangelio de Mateo. Desde luego está en eMule, pero también en Omegalfa y en Laicismo.org, Personalmente he tenido contacto con un par de testigos, pero no he conseguido sacar nada en claro, es como hablarle a una pared. Tú estás haciendo un estupendo trabajo de crítica, y te lo agradezco en nombre de todos los que no creemos en la inspiración de la Biblia. Supongo que también conoces mi escrito “Retrato de un dios”, que se ocupa de la Tanaj y si no es así, quizás encuentre en él algo que te ayude en tu trabajo. Por otra parte, me gustaría compartir contigo una idea que me ronda la cabeza desde hace un tiempo acerca de las revelaciones divinas a seres humanos, sean judíos, cristianos o musulmanes, pero no sé cómo hacértela llegar. Si se te ocurre ponerte en contacto conmigo puedes hacerlo a carlosaura06@gmail.com
        Saludos.

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  2. Roberto Toral

    Tienes ciertas peculiaridades al tomar diversos textos y decir que son mentiras porque las diferentes versiones no encajan. Si bien es cierto que la inspiración bíblica viene de Dios también es cierto que Dios usa hombres, los cuales tienen talentos y dones, pero también limitaciones, pues son hombres.
    Estudios de investigación criminalística muestran que un indicio de una historia falsa es que todas las personas que presenciaron un evento lo relaten usando las mismas palabras todo el tiempo; basado en que la percepción, lenguaje particular, historia personal y modo de comportamiento, alteran las palabras que se utilizan; por lo cual una historia verdadera tendrá diferentes versiones que apunten a un solo hecho, en el caso particular de esta entrada de tu blog: la veracidad de la resurrección es irrefutable.
    Muchos como el mismo ímpetu que tu han logrado abrir investigaciones contra la Biblia, gente con reconocido trayecto, profesionalismo y nivel académico, investigaciones que al final han demostrado la veracidad de la Biblia.
    Como dice Pablo “no importa que sean sinceros o no, el evangelio está siendo predicado”, por lo cual tú estás haciendo mucho más que muchos cristianos que cierran su boca, a través de este tipo de blog muchos empiezan a leer la Biblia y terminan creyendo en aquel que murió por todos nosotros.
    Dios te bendiga..

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    • octopusalien

      Al ser cristiano dices que “la inspiración bíblica viene de Dios”. Pero eso no lo cree un budista o un judío en el caso del Nuevo Testamento. Cada quien defiende por emoción su religión, pero para presentar pruebas no muestran nada. Yo expongo las evidencias que muestran los textos bíblicos. Por ejemplo, es muy claro que Jesús no mandó a bautizar a gente que no sea judía, sino los primeros capitulos del libro de Hechos no tendrían sentido. Lo mismo con la fórmula trinitaria bautismal. En el artículo he probado cláramente que el autor de Mateo copió y distorsionó un pasaje de Marcos, tal como varios académicos han notado. Los libros de la Biblia, fueron escritos basados en agendas teológicas que contienen muchos elementos míticos mezclados con algo de historicidad. Por ejemplo, Poncio Pilatos existió, Jesús existió, pero los evangelios revelan que las historias en conexión con estos personajes históricos no comunican hechos ni 20% reales. Porque hay que ser muy infantil para creer, como dice Mateo, que los santos resucitaron de sus tumbas cuando murió Jesús, y los habitantes de Jerusalén los vieron. Esto habría sido tan asombroso que hubiera sido muy mesquino que solo Mateo lo dijera, y los otros ni lo mencionen. Lo mismo con la resurrección de Lázaro en Juan. También, Mateo (o el autor de Mateo) tuvo la costumbre de inventar hechos para que cumplan frases del Antiguo Testamento fuera de contexto, como el pasaje sobre las 30 piezas de plata de Judas (ver mi artículo sobre las falsedades del evangelio de Mateo). Ahora, sobre la resurrección de Jesús tu dices que es irrefutable. Ahí yo soy menos excpetico que los críticos textuales, y más bien yo diría que es muy probable que algún hecho fuera de lo común hizo que muchos creyeran en la resurreción de Jesús. Fenómenos de este tipo también pertenecen a nuestros tiempos. En Medjugorje hay videntes que dicen comunicarse con la Virgen María, e incluso fueron sometidos a pruebas científicas que verificaron que realmente ellos ven algo, y no están mintiendo. Pero, es la Virgen que se les presenta?. No lo creo, más bien, la explicación podría estar en lo que la mente de ciertas personas puede producir, u otros fenómenos que no podemos explicar por ahora….pero estos hechos que no pueden explicarse siempre son usados por las organizaciones religiosas para imponer una interpretación teológica. Por ejemplo, los primeros cristianos vendieron la idea de que sino crees que Jesús es el Cristo, osea, el salvador de la humanidad, eres un mentiroso (ver la primera carta de Juan). Este tipo de fundamentalismos son perjudiciales. Pero aqui expongo cómo con mentiras quisieron probar que el Antiguo Testamento predecía a Jesús.

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  3. edgardo winczur

    Muy interesante tu página. Me topé hoy con ella y encuentro cosas nuevas y muy bien explicadas. To también escribo, pero soy bastante simplón en el uso de las palabras. De todos modos escribo sobre temas que noto son importantes divulgarlos. Por ejemplo, hace poco colgué un estudio sobre las incoherencias entre los sinópticos y Juan respecto a la hora en que Jesús fue crucificado a raíz de un artículo escrito por un evangélico con el cual he tenido intercambios. En total son tres pequeños libritos en PDF donde no solo trato este tema, sino, teniendo en cuenta que en breve viene la Pascua, expongo la relación de Jesucristo, la Pesaj y la Luna, demostrando que la leyenda fue elaborada fundándose en antiguos conceptos astrológicos propios de los israelitas. El tema se centra en la contradicción cronológica de la última cena y la señal de Jonás, la resurrección de Lázaro y la resurrección al tercer día. Te invito a leerlos y puedas darme tu opinión. Las direcciones son:

    https://winczurpagei.blogspot.com.ar/2017/02/jesucristo-fue-crucificado-antes-de-ser.html

    http://winczurpage.blogspot.com.ar/2017/03/las-contradicciones-biblicas-son.html

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    • octopusalien

      Hola Edgardo…gracias visitar mi página. Qué bueno que también tu escribas sobre estos asuntos referentes a las contradicciones bíblicas. Esto es tan evidente, pero cuando uno está inmerso en la creencia de que la Biblia no puede fallar se vuelve ciego, y ese fue mi caso.

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