¿Hubo tal Ley de Moisés?

 

La lectura de la Biblia nos deja más preguntas que respuestas. No obstante, cuando analizamos sus contradicciones, podemos imaginarnos cuánta manipulación ha habido en su composición. En el capítulo 7 del libro de Jeremías el profeta citó lo que el dios Jehová le dijo:

21 ”Esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: ‘Añadan aquellos holocaustos de ustedes a sus sacrificios, y coman carne. 22 Porque no hablé con sus antepasados, ni les mandé en el día que los saqué de la tierra de Egipto respecto a los asuntos de holocausto y sacrificio. 23 Pero esta palabra sí la expresé en mandato a ellos, y dije: “Obedezcan mi voz, y ciertamente llegaré a ser su Dios, y ustedes mismos llegarán a ser mi pueblo; y tienen que andar en todo el camino que yo les mande, a fin de que les vaya bien”’ 24 Pero ellos no escucharon, ni inclinaron su oído, sino que se pusieron a andar en los consejos en la terquedad de su corazón malo, de modo que se hicieron retrógrados en dirección, y no adelantadores, (Jeremías 7:21-24; Traducción del Nuevo Mundo)

Jeremías está afirmó que cuando Jehová o Yahvé los sacó de la tierra de Egipto (según leemos en el libro de Éxodo), Jehová no les ordenó nada sobre sacrificios de animales para adorarlo. No obstante, el libro de Éxodo nos dice lo contrario:

11 Y cuando Jehová te haya metido en la tierra del cananeo, como te ha jurado a ti y a tus padres, y cuando te la hubiere dado,

12 dedicarás a Jehová todo aquel que abriere matriz, y asimismo todo primer nacido de tus animales; los machos serán de Jehová.

13 Mas todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. También redimirás al primogénito de tus hijos.

14 Y cuando mañana te pregunte tu hijo, diciendo: ¿Qué es esto?, le dirás: Jehová nos sacó con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre;

15 y endureciéndose Faraón para no dejarnos ir, Jehová hizo morir en la tierra de Egipto a todo primogénito, desde el primogénito humano hasta el primogénito de la bestia; y por esta causa yo sacrifico para Jehová todo primogénito macho, y redimo al primogénito de mis hijos.

16 Te será, pues, como una señal sobre tu mano, y por un memorial delante de tus ojos, por cuanto Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte.
(Éxodo 13:11-16)

Vemos que este libro nos dice que ni bien Jehová los sacó de la tierra de Egipto les mandó sacrificar a los primogénitos de sus animales.  ¿Cómo se entiende esta contradicción?. Jeremías tiene la respuesta:

¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas. (Jeremías 8:8)

Jeremías aqui mencionó que los que copiaban la Ley, la cambiaban con mentiras. Entonces, para Jeremías, esa ley sobre sacrificios de animales no era genuina. Por lo tanto,
deberíamos dudar de la autenticidad de las partes del Pentateuco donde esta ley de sacrificios de animales sea dada. Sin embargo, según Ezequiel, Dios le dijo otra cosa:

24 porque no pusieron por obra mis decretos, sino que desecharon mis estatutos y profanaron mis días de reposo, y tras los ídolos de sus padres se les fueron los ojos. 25 Por eso yo también les di estatutos que no eran buenos, y decretos por los cuales no podrían vivir. 26 Y los contaminé en sus ofrendas cuando hacían pasar por el fuego a todo primogénito, para desolarlos y hacerles saber que yo soy Jehová. (Ezequiel 20:24-26)

Ezequiel nos informa que Jehová mismo ordenó leyes absurdas, que no eran buenas,  “por las cuales no podrían vivir”, y que por eso hacían pasar a sus hijos por el fuego. Aunque dice que al final, cuando los israelistas sean purificados, sí serán aceptables los sacrificios:

40 Pero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice Jehová el Señor, allí me servirá toda la casa de Israel, toda ella en la tierra; allí los aceptaré, y allí demandaré vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas. (Ezequiel 20:40)

En cuanto al sacrificio humano relacionado a la leyes que no eran buenas, según nos dice Ezequiel, podemos deducirlas del libro del Éxodo:

29 No demorarás la primicia de tu cosecha ni de tu lagar. Me darás el primogénito de tus hijos. 30 Lo mismo harás con el de tu buey y de tu oveja; siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás. (Éxodo 22:29-30)

Al decir  “me darás el primogénito de tus hijos” al igual que con los primogénitos de tus animales, indicaría un sacrificio humano.  De hecho, antes de Josías, el sacrificio humano en favor a Jehová y otros dioses era una práctica normal del culto, y solo se condenaba cuando este sacrificio se hacía en favor de otros dioses. Por ejemplo, Jefté mató a su hija para Jehová (Jueces 11), David vengó a los gabaonitas ahorcando a algunos israelitas “en el monte delante de Jehová”(2 Samuel 21:9). Dios le ordenó a Abraham a sacrificar a su primogénito Isaac, pero después dijo que ya no lo hiciera y que en vez de eso mate a un carnero en sacrificio. En el capítulo 30 de Isaías leemos algo interesante:

30 Y Jehová hará oír su potente voz, y hará ver el descenso de su brazo, con furor de rostro y llama de fuego consumidor, con torbellino, tempestad y piedra de granizo.

31 Porque Asiria que hirió con vara, con la voz de Jehová será quebrantada.

32 Y cada golpe de la vara justiciera que asiente Jehová sobre él, será con panderos y con arpas; y en batalla tumultuosa peleará contra ellos.

33 Porque Tofet ya de tiempo está dispuesto y preparado para el rey [Moloc], profundo y ancho, cuya pira es de fuego, y mucha leña; el soplo de Jehová, como torrente de azufre, lo enciende.

Isaías(30:30-33)

¿Qué era  Tófet?. La Enciclopedia de los Testigos de Jehová nos informa lo siguiente:

Lugar situado a las afueras de Jerusalén donde los israelitas apóstatas, entre ellos sus reyes Acaz y Manasés, participaron en el sacrificio de niños durante un período de tiempo considerable. Finalmente, el rey Josías lo inutilizó para el culto. (2Re 23:10; 2Cr 28:3; 33:6; Jer 7:31-33; 19:3-14; 32:35.)

¿Cómo entonces Jehová usaría, ya sea literal o simbólicamente, un lugar abominable, donde se sacrificaban niños, para destruir a sus enemigos?. Por eso, Baruch Schwartz, como muchos otros académicos modernos, lista Isaías 30:33 entre doce pasajes del Antiguo Testamento que mencionan sacrificios de niños en el antiguo Israel. Porque también hay que considerar que  Isaías dice  que “Tofet ya de tiempo está dispuesto y preparado para Moloch”. Pero Moloc (MLC) significa en Hebreo “rey”. Leamos para mejor entendimiento Levítico 18:21:

Y no des hijo tuyo para ofrecerlo por fuego a Moloc; no contamines así el nombre de tu Dios. Yo Jehová.

Esta Ley parece haber sido dada después del exilio, o entre esas leyes de Josías. Paradójicamente el Talmud Babilónico, que es un documento autoritativo para los judíos en la interpretación de su ley,  dice:

El que entrega su simiente a Moloc no es castigado, a menos que lo pase por fuego. Si lo entrega a Moloc sin pasarlo por el fuego, no incurre en penalidad, a menos que haga las dos cosas. (Babylonian Talmud, Tractate Sanhedrin 64a, Soncino 1961 Edition, page 437)

Cabe destacar que la Enciclopedia Católica dice que “ese sacrificio era pasar por el fuego, un rito realizado luego de haber asesinado a las víctimas“. Entonces, el Talmund Babilónico no condena el  asesinato sino el ritual.  Tradicionalmente Moloc se considera como el dios de los Amonitas y Fenicios, sin embargo, no se ha encontrado hasta ahora ninguna inscripción de este dios, más bien sí del dios Milcom entre sus restos. Debido a estos, muchos académicos creen que Moloc se refiere a un sacrificio real, en el que el rey israelita ofrecía a su hijo en sacrificio para su dios, que era Yahvé mismo. Sea como fuere, en Isaías 30:33 se relacionó Tófet y  Moloc como algo que usaría Jehová en su beneficio.  Pero estas antiguas costumbres eran abominables para Jeremías, por eso dijo:

Y edificaron lugares altos a Baal, los cuales están en el valle del hijo de Hinom, para hacer pasar por el fuego sus hijos y sus hijas a Moloc; lo cual no les mandé, ni me vino al pensamiento que hiciesen esta abominación, para hacer pecar a Judá.(Jeremías 32:35)

Moloch

Volviendo al asunto de lo que dice Jeremías y Ezequiel, vemos que los dos se contradicen, uno dice que Dios no ordenó ciertas leyes y fueron  los escribas que la adulteraron, y el otro dice que Dios mismo dio leyes absurdas en castigo a la desobediencia del pueblo. Estas y otras contradicciones se pueden entender admitiendo que no hubo tal ley de Moisés 1200 o 1500 años antes de Cristo, tal como el libro de Éxodo actual nos quiere hacer creer. Todo indica que Josías, que reinó Judá desde el 641 a.C. hasta el 609 a.C., introdujo reformas legales reflejadas en el libro de Deuteronomio, que la tradición se la atribuye a Moisés. Estas nuevas normas impusieron una visión monoteísta que el pueblo antes no tenía. Jehová o Yahvé, no era el único dios que se adoraba en Jerusalén. Pero Josías, muy probablemente apoyado por sacerdotes de Yahvé, impuso el culto a Yahvé como el único a ser aceptado. Sin embargo, cuando murió Josías, su sucesor restauró el antiguo politeísmo (ver 2 Reyes 23:31,37). Y Ezequiel, que había sido sacerdote de Yahvé durante el reinado de Josías, justificó la desgracia por la que estaba pasando Judá al haber sido desolada por Babilonia debido al politeísmo al que muchos del pueblo habían retornado. Porque cuando Ezequiel se refiere a “los ídolos de sus padres”, está admitiendo que los ancestros de sus compatriotas contemporáneos no fueron monoteístas. Sin embargo, tanto Jeremías como Ezequiel atribuyeron la desgracia por la que estaban pasando los judíos a causa del politeísmo. ¿Por qué actualmente la mayoría de los críticos textuales del Antiguo Testamento creen que durante el reinado de Josías se inventó el núcleo del libro de Deuteronomio?. Esto lo podemos deducir del libro de 2 de Reyes en el capítulo 22:

3 A los dieciocho años del rey Josías, envió el rey a Safán hijo de Azalía, hijo de Mesulam, escriba, a la casa de Jehová, diciendo: 4 Ve al sumo sacerdote Hilcías, y dile que recoja el dinero que han traído a la casa de Jehová, que han recogido del pueblo los guardianes de la puerta, ….8 Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcías al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. E Hilcías dio el libro a Safán, y lo leyó. …..10 Asimismo el escriba Safán declaró al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y lo leyó Safán delante del rey. 11 Y cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos. 12 Luego el rey dio orden al sacerdote Hilcías, a Ahicam hijo de Safán, a Acbor hijo de Micaías, al escriba Safán y a Asaías siervo del rey, diciendo: 13 Id y preguntad a Jehová por mí, y por el pueblo, y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer conforme a todo lo que nos fue escrito. 14 Entonces fueron el sacerdote Hilcías, y Ahicam, Acbor, Safán y Asaías, a la profetisa Hulda, mujer de Salum hijo de Ticva, hijo de Harhas, guarda de las vestiduras, la cual moraba en Jerusalén en la segunda parte de la ciudad, y hablaron con ella. 15 Y ella les dijo: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Decid al varón que os envió a mí: 16 Así dijo Jehová: He aquí yo traigo sobre este lugar, y sobre los que en él moran, todo el mal de que habla este libro que ha leído el rey de Judá; 17 por cuanto me dejaron a mí, y quemaron incienso a dioses ajenos, provocándome a ira con toda la obra de sus manos; mi ira se ha encendido contra este lugar, y no se apagará. 18 Mas al rey de Judá que os ha enviado para que preguntaseis a Jehová, diréis así: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Por cuanto oíste las palabras del libro, 19 y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová, cuando oíste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrán a ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová. 20 Por tanto, he aquí yo te recogeré con tus padres, y serás llevado a tu sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar. Y ellos dieron al rey la respuesta.

Esta historia no le cierra a nadie con un mínimo de espíritu crítico. ¿Cómo puede ser que Dios deje que su ley se pierda? ¿Cómo permitió que solo hubiera una copia, y que ésta se perdiera por tanto tiempo?. Además, si este manuscrito estubo perdido por algún tiempo, ¿por qué Dios dijo que su ira no se apagaría contra Jerusalén si sus habitantes fueron ignorantes de su contenido?. ¿Qué culpa tenían los que no conocían la ley perdida?. Dice que como Josías se preocupó por esa ley, a él no se le maldeciría como a su próxima generación. Pero, ¿no sería más lógico pensar que recién se habían instaurado las leyes monoteístas, y que esta historia de haber encontrado por sorpresa el libro de la ley fue un cuento piadoso pero falso, a fin de justificar el surgimiento de estas nuevas normas inventadas? Probablemente Ezequiel se creyó esta historia mientras era sacerdote en ese momento. Después, en el capítulo 23 de 2 de Reyes se cuenta que:

1 Entonces el rey [Josías] mandó reunir con él a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. 2 Y subió el rey a la casa de Jehová con todos los varones de Judá, y con todos los moradores de Jerusalén, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el más chico hasta el más grande; y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová. 3 Y poniéndose el rey en pie junto a la columna, hizo pacto delante de Jehová, de que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto.

Pero para unificar estas nuevas normas religiosas, Josías tuvo que tratar de destruir toda otra religión que no se ajuste al nuevo jehovismo:

4 Entonces mandó el rey al sumo sacerdote Hilcías, a los sacerdotes de segundo orden, y a los guardianes de la puerta, que sacasen del templo de Jehová todos los utensilios que habían sido hechos para Baal, para Asera y para todo el ejército de los cielos; y los quemó fuera de Jerusalén en el campo del Cedrón, e hizo llevar las cenizas de ellos a Bet-el.

5 Y quitó a los sacerdotes idólatras que habían puesto los reyes de Judá para que quemasen incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalén; y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodíaco, y a todo el ejército de los cielos.

6 Hizo también sacar la imagen de Asera fuera de la casa de Jehová, fuera de Jerusalén, al valle del Cedrón, y la quemó en el valle del Cedrón, y la convirtió en polvo, y echó el polvo sobre los sepulcros de los hijos del pueblo.

7 Además derribó los lugares de prostitución idolátrica que estaban en la casa de Jehová, en los cuales tejían las mujeres tiendas para Asera.

8 E hizo venir todos los sacerdotes de las ciudades de Judá, y profanó los lugares altos donde los sacerdotes quemaban incienso, desde Geba hasta Beerseba; y derribó los altares de las puertas que estaban a la entrada de la puerta de Josué, gobernador de la ciudad, que estaban a la mano izquierda, a la puerta de la ciudad.

9 Pero los sacerdotes de los lugares altos no subían al altar de Jehová en Jerusalén, sino que comían panes sin levadura entre sus hermanos.

10 Asimismo profanó a Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para que ninguno pasase su hijo o su hija por fuego a Moloc.

11 Quitó también los caballos que los reyes de Judá habían dedicado al sol a la entrada del templo de Jehová, junto a la cámara de Natán-melec eunuco, el cual tenía a su cargo los ejidos; y quemó al fuego los carros del sol.

12 Derribó además el rey los altares que estaban sobre la azotea de la sala de Acaz, que los reyes de Judá habían hecho, y los altares que había hecho Manasés en los dos atrios de la casa de Jehová; y de allí corrió y arrojó el polvo al arroyo del Cedrón.

13 Asimismo profanó el rey los lugares altos que estaban delante de Jerusalén, a la mano derecha del monte de la destrucción, los cuales Salomón rey de Israel había edificado a Astoret ídolo abominable de los sidonios, a Quemos ídolo abominable de Moab, y a Milcom ídolo abominable de los hijos de Amón.

14 Y quebró las estatuas, y derribó las imágenes de Asera, y llenó el lugar de ellos de huesos de hombres.

15 Igualmente el altar que estaba en Bet-el, y el lugar alto que había hecho Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; aquel altar y el lugar alto destruyó, y lo quemó, y lo hizo polvo, y puso fuego a la imagen de Asera.

16 Y se volvió Josías, y viendo los sepulcros que estaban allí en el monte, envió y sacó los huesos de los sepulcros, y los quemó sobre el altar para contaminarlo, conforme a la palabra de Jehová que había profetizado el varón de Dios, el cual había anunciado esto.

17 Después dijo: ¿Qué monumento es este que veo? Y los de la ciudad le respondieron: Este es el sepulcro del varón de Dios que vino de Judá, y profetizó estas cosas que tú has hecho sobre el altar de Bet-el.

18 Y él dijo: Dejadlo; ninguno mueva sus huesos; y así fueron preservados sus huesos, y los huesos del profeta que había venido de Samaria.

19 Y todas las casas de los lugares altos que estaban en las ciudades de Samaria, las cuales habían hecho los reyes de Israel para provocar a ira, las quitó también Josías, e hizo de ellas como había hecho en Bet-el.

20 Mató además sobre los altares a todos los sacerdotes de los lugares altos que allí estaban, y quemó sobre ellos huesos de hombres, y volvió a Jerusalén.
Josías celebra la pascua

21 Entonces mandó el rey a todo el pueblo, diciendo: Haced la pascua a Jehová vuestro Dios, conforme a lo que está escrito en el libro de este pacto.

22 No había sido hecha tal pascua desde los tiempos en que los jueces gobernaban a Israel, ni en todos los tiempos de los reyes de Israel y de los reyes de Judá.

23 A los dieciocho años del rey Josías fue hecha aquella pascua a Jehová en Jerusalén.
Persiste la ira de Jehová contra Judá

24 Asimismo barrió Josías a los encantadores, adivinos y terafines, y todas las abominaciones que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalén, para cumplir las palabras de la ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilcías había hallado en la casa de Jehová.

25 No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual.

26 Con todo eso, Jehová no desistió del ardor con que su gran ira se había encendido contra Judá, por todas las provocaciones con que Manasés le había irritado.

27 Y dijo Jehová: También quitaré de mi presencia a Judá, como quité a Israel, y desecharé a esta ciudad que había escogido, a Jerusalén, y a la casa de la cual había yo dicho: Mi nombre estará allí.

Fuera de salvajismo de Josías, podemos deducir que cuando el autor de este pasaje dice que “no había sido hecha tal pascua desde los tiempos en que los jueces gobernaban a Israel, ni en todos los tiempos de los reyes de Israel y de los reyes de Judá”, se puede entender que nunca había sido celebrada la pascua. Por eso, no sería ilógico pensar que incluso parte del relato del Éxodo, especialmente la que se refiere a la primera pascua, fue un invento que surgió en la época de Josías, o después de él, durante el exílio babilónico. Porque esta historia de Josías fue escrita por alguien que tuvo una agenda teológica, y no de exactitud histórica.

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