¿Es provechosa toda lectura de la Biblia?

Los Testigos de Jehová, así como otras Iglesias fundamentalistas, nos venden la idea de que la Biblia es la “Palabra de Dios” y por eso debemos leerla. Una de las revistas que distribuye esta secta es La Atalaya, y en su edición del 1 de Octubre del 2010 se publicó un artículo titulado “La lectura de la Biblia, provechosa y placentera”. Leamos lo que nos dicen los párrafos 12 y 15:

12 Si valoramos la Biblia, “no como palabra de hombres, sino, como lo que verdaderamente es, como palabra de Dios”, nos atraerá del modo que la leche materna atrae al recién nacido (1 Tesalonicenses 2:13). El apóstol Pedro hizo esa comparación cuando escribió: “Como criaturas recién nacidas, desarrollen el anhelo por la leche no adulterada que pertenece a la palabra, para que mediante ella crezcan a la salvación, con tal que hayan gustado que el Señor es bondadoso” (1 Pedro 2:2, 3). Si verdaderamente hemos gustado por experiencia personal que “el Señor es bondadoso”, anhelaremos la lectura de la Biblia……….15 La sabiduría es la aplicación práctica del conocimiento. Por lo tanto, antes de abrir la Biblia, pidamos a Jehová que nos ayude a percibir puntos de la lectura que debamos aplicar a nuestra vida personal. Relacionemos las nuevas ideas que aprendemos con lo que ya sabemos. Encajémoslas en “el modelo de palabras saludables” que hemos aceptado (2 Timoteo 1:13). Reflexionemos sobre episodios de la vida de siervos de Jehová de tiempos pasados y preguntémonos cómo hubiéramos actuado nosotros en circunstancias similares (Génesis 39:7-9; Daniel 3:3-6, 16-18; Hechos 4:18-20).

De lo citado podemos destacar que la secta jehovista nos dice que si creemos en la Biblia como “Palabra de Dios”, nos sentiremos atraídos por ella. Y también nos exhorta a reflexionar en cada relato que encontramos en ella, y buscar cómo aplicarla en nuestras vidas. Pues bien, veamos qué podríamos hacer con el Salmo 137. En este Salmo el autor Judío está aparentemente inmerso en el contexto histórico en el cual Jerusalén ya había sido debastada por los ejércitos del rey babilonio Nabucodonosor (en 587 a.C.) y los judíos sobrevivientes habían sido llevados cautivos a la ciudad de Babilonia. Entonces el salmista escribe lo siguiente:

7 Jehová, recuerda lo que decían los edomitas
el día que Jerusalén fue destruida:
«¡Arrásenla, destrúyanla hasta sus cimientos!»

8 ¡También tú, Babilonia, serás arrasada!
¡Dichoso el que te dé tu merecido
por todo el mal que nos hiciste!
9 ¡Dichoso el que agarre a tus niños
y los estrelle contra las rocas!

(Salmo 137:7-9, Reina Valera Contemporánea)

Vemos el gran odio que este escritor bíblico muestra a sus enemigos babilónicos, de manera que desea que los niños de aquel país se estrellen contra las rocas. Si este pasaje fue inspirado por Jehová, el dios de Israel, no cabe duda que es un infanticida. De hecho, el dios Jehová ya había ordenado matar niños y hasta lactantes en un episodio pasado (leer 1 Samuel 15:1-3). No parece ser muy agradable este pasaje bíblico, y mucho menos sería recomendable seguir lo que nos sugiere el escritor.

A continuación mostraremos otro episodio bíblico donde el dios Jehová le obliga al profeta Oseas a casarse con una mujer llamada Gomer, que era fornicadora y prostituta:

2 El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová. 3 Fue, pues, y tomó a Gomer hija de Diblaim, la cual concibió y le dio a luz un hijo. (Oseas 1:2-3)

Gomer

Este matrimonio absurdo sería usado por Jehová para mostrarle pedagógicamente al pueblo de Israel su infidelidad para con él. Después de Gomer haber dejado a Oseas por su gran prostitución, el dios Jehová le pide a Oseas que la compre y la tome por esposa de nuevo:

1 Me dijo otra vez Jehová: Ve, ama a una mujer amada de su compañero, aunque adúltera, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel, los cuales miran a dioses ajenos, y aman tortas de pasas. 2 La compré entonces para mí por quince siclos de plata y un homer y medio de cebada.
3 Y le dije: Tú serás mía durante muchos días; no fornicarás, ni tomarás otro varón; lo mismo haré yo contigo. 4 Porque muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua, sin efod y sin terafines. 5 Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días. (Oseas 3:1-5)

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Habría que preguntarse, si alguien estaría dispuesto a casarse con una mujer infiel y prostituta, para exponer públicamente su relación conyugal como un ejemplo de cómo la nación de Israel se comportaba como una prostituta al violar su pacto “matrimonial” con Jehová. ¿Qué clase de dios en su sano juicio pediría tal cosa?

Si la Biblia fuese una guía moral coherente, ¿cómo una mujer podría aplicar la siguiente ley “divina” dada en el libro de Deuteronomio?:

28 »Cuando alguien halle a una doncella aún no comprometida, y la fuerce a acostarse con él, y sean descubiertos, 29 el que forzó a la joven dará al padre de ella cincuenta piezas de plata, y la joven será su mujer. Por haberla humillado, no podrá despedirla mientras él viva. (Deuteronomio 22:28-29)

Aqui el dios Jehová obliga a una mujer virgen, víctima de una violación, a casarse con el violador mientras éste viva. Esta ley no puede ser divina, sino producto de una mente totalmente ignorante de psicología que castiga a la víctima en vez de consolarla. Es poco probable que una mujer halle deleite en leer esta porción de la Biblia. Y ni qué decir que la siguiente ley “divina”:

11 »Cuando dos hombres se estén peleando y la esposa de uno de ellos venga a rescatar a su esposo de manos de su atacante, si la mujer le hiere los genitales al otro hombre, 12 tú le cortarás a ella la mano. No le tendrás compasión. (Deuteronomio 25:11)

Esto significa que para Jehová era más importante proteger los testículos de un asaltante que la vida del asaltado. Si esta ley puede enseñarnos algo, es que quien la escribió tenía una noción ridícula de justicia.

Sigamos viendo cuán provechosa es la lectura de la Biblia. Por ejemplo, en la revista La Atalaya se les exhorta a los testigos de Jehová a evitar ver películas o programas de televisión violentos e inmorales. Leamos esto en una edición de La Atalaya 15 de Setiembre del 2009, en el artículo titulado “Imitemos la obediencia y la valentía de Jesús” (párrafos 6-8):

6 Una manera de preparar el corazón es estudiando con diligencia la Biblia y las publicaciones cristianas. Imagínese en la siguiente situación. Usted está llevando a cabo su estudio personal en la noche que ha fijado para ello. Le ha pedido a Jehová que le dé su espíritu y que le ayude a poner en práctica lo que aprenda en su Palabra. Suponga que al día siguiente van a pasar en la televisión una película que quiere ver. Pero aunque las críticas son muy buenas, se ha enterado de que tiene algunas escenas violentas e inmorales.

7 Entonces reflexiona en el consejo del apóstol Pablo que se halla en Efesios 5:3: “Que la fornicación y la inmundicia de toda clase, o la avidez, ni siquiera se mencionen entre ustedes, tal como es propio de personas santas”. También recuerda la exhortación que dio el apóstol en Filipenses 4:8 (léase). Y se pregunta: “Si expusiera mi mente y mi corazón a películas como la que planeo ver mañana, ¿estaría siguiendo el ejemplo de obediencia absoluta de Jesús?”. ¿Qué haría usted si se encontrara en esta situación? ¿Vería la película a pesar de todo?

8 Sería un error rebajar nuestras normas morales y espirituales pensando que somos lo suficientemente fuertes como para resistir los efectos de las malas compañías, aunque esas compañías sean los personajes de películas y programas violentos e inmorales. Tenemos que protegernos a nosotros y a nuestros hijos de las dañinas influencias satánicas. Mucha gente hace todo lo posible por que su computadora no se infecte con virus informáticos que pueden destruir información, provocar fallos en el sistema o incluso adueñarse de este para atacar otras computadoras. ¿Deberíamos hacer menos por protegernos de “las artimañas del Diablo”?

Sin embargo, en la Biblia hay escenas muy violentas e inmorales no aptas para niños. Vamos a mostrar un par de ejemplos. Uno de ellos es la historia de un levita que viajaba con su concubina. Ellos fueron hospedados por un anciano bien intencionado. Leamos lo que sucedió, según lo relata el capítulo 19 del libro de Jueces:

16 Aquella noche volvía de trabajar en el campo un anciano de la región montañosa de Efraín, que vivía en Guibeá como forastero, pues los hombres del lugar eran benjaminitas. 17 Cuando el anciano miró y vio en la plaza de la ciudad al viajero, le preguntó:

—¿A dónde vas? ¿De dónde vienes?

18 El viajero le respondió:

—Estamos de paso. Venimos de Belén de Judá, y vamos a una zona remota de la región montañosa de Efraín, donde yo vivo. He estado en Belén de Judá, y ahora me dirijo a la casa del Señor, pero nadie me ha ofrecido alojamiento. 19 Tenemos paja y forraje para nuestros asnos, y también pan y vino para mí y para tu sierva, y para el joven que está conmigo. No nos hace falta nada.

20 —En mi casa serás bienvenido —le dijo el anciano—. Yo me encargo de todo lo que necesites. Pero no pases la noche en la plaza.

21 Así que lo llevó a su casa y dio de comer a sus asnos y, después de lavarse los pies, comieron y bebieron.

22 Mientras pasaban un momento agradable, algunos hombres perversos de la ciudad rodearon la casa. Golpeando la puerta, le gritaban al anciano dueño de la casa:

—¡Saca al hombre que llegó a tu casa! ¡Queremos tener relaciones sexuales con él!

23 El dueño de la casa salió y les dijo:

—No, hermanos míos, no sean tan viles, pues este hombre es mi huésped. ¡No cometan con él tal infamia! 24 Miren, aquí está mi hija, que todavía es virgen, y la concubina de este hombre. Las voy a sacar ahora, para que las usen y hagan con ellas lo que bien les parezca. Pero con este hombre no cometan tal infamia.

25 Aquellos perversos no quisieron hacerle caso, así que el levita tomó a su concubina y la echó a la calle. Los hombres la violaron y la ultrajaron toda la noche, hasta el amanecer; ya en la madrugada la dejaron ir. 26 Despuntaba el alba cuando la mujer volvió, y se desplomó a la entrada de la casa donde estaba hospedado su marido. Allí se quedó hasta que amaneció.

27 Cuando por la mañana su marido se levantó y abrió la puerta de la casa, dispuesto a seguir su camino, vio allí a su concubina, tendida a la entrada de la casa y con las manos en el umbral. 28 «¡Levántate, vámonos!», le dijo, pero no obtuvo respuesta. Entonces el hombre la puso sobre su asno y partió hacia su casa.

29 Cuando llegó a su casa, tomó un cuchillo y descuartizó a su concubina en doce pedazos, después de lo cual distribuyó los pedazos por todas las regiones de Israel. 30 Todo el que veía esto decía: «Nunca se ha visto, ni se ha hecho semejante cosa, desde el día que los israelitas salieron de la tierra de Egipto. ¡Piensen en esto! ¡Considérenlo y dígannos qué hacer!»

Note que en esta historia de terror no se menciona que el dios Jehová haya hecho algo para condenar estos actos abominables en su pueblo. Cabe también resaltar y criticar el hecho  de que para la mentalidad machista de los israelitas era mejor que se violara a las mujeres que a un hombre. Esto muestra que la mujer era considerada inferior,  como un objeto. Pero si estas escenas de violación sexual y de descuartizamiento, fueran reproducidas para el cine o la televisión, serían actualmente consideradas no aptas para menores de 18 años. Y algo parecido tenemos en la historia de la visita de dos ángeles a la casa de Lot, en el libro de Génesis capítulo 19:

1 Caía la tarde cuando los dos ángeles llegaron a Sodoma. Lot estaba sentado a la entrada de la ciudad. Al verlos, se levantó para recibirlos y se postró rostro en tierra. 2 Les dijo:

—Por favor, señores, les ruego que pasen la noche en la casa de este servidor suyo. Allí podrán lavarse los pies, y mañana al amanecer seguirán su camino.

—No, gracias —respondieron ellos—. Pasaremos la noche en la plaza.

3 Pero tanto les insistió Lot que fueron con él y entraron en su casa. Allí Lot les preparó una buena comida y coció panes sin levadura, y ellos comieron.

4 Aún no se habían acostado cuando los hombres de la ciudad de Sodoma rodearon la casa. Todo el pueblo sin excepción, tanto jóvenes como ancianos, estaba allí presente. 5 Llamaron a Lot y le dijeron:

—¿Dónde están los hombres que vinieron a pasar la noche en tu casa? ¡Échalos afuera! ¡Queremos acostarnos con ellos!

6 Lot salió a la puerta y, cerrándola detrás de sí, 7 les dijo:

—Por favor, amigos míos, no cometan tal perversidad. 8 Tengo dos hijas que todavía son vírgenes; voy a traérselas para que hagan con ellas lo que les plazca, pero a estos hombres no les hagan nada, pues han venido a hospedarse bajo mi techo.

9 —¡Quítate de ahí! —le contestaron, y añadieron—: Éste ni siquiera es de aquí, y ahora nos quiere mandar. ¡Pues ahora te vamos a tratar peor que a ellos!

Podemos ver de nuevo, que al igual que el anciano del capítulo 19 del libro de Jueces, Lot prefiere entregar a las mujeres que había en su casa para que sean violadas en lugar de los hombres que había hospedado. Y más escenas Peor aún es el relato que después se narra al final del capítulo 19 de Génesis, donde las hijas de Lot emborrachan a su padre para tener hijos con él:

30 Luego, por miedo a quedarse en Zoar, Lot se fue con sus dos hijas a vivir en la región montañosa. Allí vivió con ellas en una cueva. 31 Un día, la hija mayor le dijo a la menor:

—Nuestro padre ya está viejo, y no quedan hombres en esta región para que se casen con nosotras, como es la costumbre de todo el mundo. 32 Ven, vamos a emborracharlo, y nos acostaremos con él; y así, por medio de él tendremos descendencia.

33 Esa misma noche emborracharon a su padre y, sin que éste se diera cuenta de nada, la hija mayor fue y se acostó con él. 34 A la mañana siguiente, la mayor le dijo a la menor:

—Mira, anoche me acosté con mi padre. Vamos a emborracharlo de nuevo esta noche, y ahora tú te acostarás con él; y así, por medio de él tendremos descendencia.

35 Esa misma noche volvieron a emborrachar a su padre y, sin que éste se diera cuenta de nada, la hija menor fue y se acostó con él. 36 Así las dos hijas de Lot quedaron embarazadas de su padre. 37 La mayor tuvo un hijo, a quien llamó Moab, padre de los actuales moabitas. 38 La hija menor también tuvo un hijo, a quien llamó Ben Amí, padre de los actuales amonitas.

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Nada bueno para la moral nos deja la lectura de éstos relatos bíblicos, y muestran que en la Biblia se puede encontrar tanta violencia e inmoralidad como en las películas del cine o la televisión actual.

Por último, un lector de la revista La Atalaya le pregunta a los testigos de Jehová si ellos expulsarían de su congregación a miembros que no rechazen la pornografía. Leamos esto en la sección de “Preguntas de los lectores” de La Atalaya del 15 de Marzo del 2012:

¿Puede un cristiano llegar tan bajo en el vicio de ver pornografía que termine siendo expulsado de la congregación? La respuesta es sí. Esto subraya la importancia de rechazar de plano cualquier clase de pornografía, ya sea en forma de texto o de imágenes en revistas, películas, videos o Internet.

Note que dice que se debe rechazar toda pornografía, inclusive en forma de texto. Pero, paradójicamente, en la Biblia se relatan escenas pornográficas. Por ejemplo, en el capítulo 23 del libro de Ezequiel, el dios Jehová le cuenta al profeta Ezequiel un drama simbólico en donde Jehová se casa con dos mujeres que simbolizaban a las ciudades de Samaria y Jerusalén:

1 El Señor me dirigió la palabra: 2 «Hijo de hombre, te cuento que había dos mujeres, hijas de una misma madre. 3 Desde jóvenes se dejaron manosear los senos; en Egipto se prostituyeron y dejaron que les acariciaran sus pechos virginales. 4 La mayor se llamaba Aholá, y la menor, Aholibá. Me uní a ellas, y me dieron hijos e hijas. (Aholá representa a Samaria, y su hermana Aholibá, a Jerusalén.) 5 Mientras Aholá me pertenecía, me fue infiel y se enamoró perdidamente de sus amantes los asirios, 6 todos ellos guerreros vestidos de púrpura, gobernadores y oficiales, jóvenes apuestos y hábiles jinetes. 7 Como una prostituta, se entregó a lo mejor de los asirios; se contaminó con todos los ídolos malolientes que pertenecían a sus amantes. 8 Jamás abandonó la prostitución que había comenzado a practicar en Egipto. Desde su juventud, fueron muchos los que se acostaron con ella; fueron muchos los que acariciaron sus pechos virginales y se apasionaron con ella. 9 Por eso la entregué en manos de sus amantes, los asirios, con quienes ella se apasionó. 10 Y ellos la desnudaron, le quitaron sus hijos y sus hijas, y a ella la mataron a filo de espada. Fue tal el castigo que ella recibió, que su caso se volvió una advertencia para las mujeres.

11 »Aunque su hermana Aholibá vio esto, dio rienda suelta a sus pasiones y se prostituyó aún más que su hermana. 12 Ella también se enamoró perdidamente de los asirios, todos ellos gobernadores y oficiales, guerreros vestidos con mucho lujo, hábiles jinetes, y jóvenes muy apuestos. 13 Yo pude darme cuenta de que ella se había contaminado y seguido el ejemplo de su hermana. 14 Pero Aholibá llevó más allá sus prostituciones. Vio en la pared figuras de caldeos pintadas de rojo, 15 con cinturones y amplios turbantes en la cabeza. Todos ellos tenían aspecto de oficiales, y se parecían a los babilonios originarios de Caldea. 16 Al verlos, se enamoró de ellos perdidamente y envió mensajeros a Caldea. 17 Los babilonios vinieron y se acostaron con ella en el lecho de sus pasiones. A tal punto la contaminaron con sus prostituciones que se hastió de ellos. 18 Pero exhibiendo su desnudez, practicó con descaro la prostitución. Entonces me hastié de ella, como antes me había hastiado de su hermana. 19 Pero ella multiplicó sus prostituciones, recordando los días de su juventud cuando en Egipto había sido una prostituta. 20 Allí se había enamorado perdidamente de sus amantes, cuyos genitales eran como los de un asno y su semen como el de un caballo. 21 Así echó de menos la lujuria de su juventud, cuando los egipcios le manoseaban los senos y le acariciaban sus pechos virginales.

(Ezequiel 23:1-21, Nueva Versión Internacional (NVI))

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Podemos ver que si tuvieramos que reproducir visualmente las escenas descritas en el capítulo 23 de Ezequiel, en nada serían diferentes de una película pornogáfica. Entonces, los testigos de Jehová deberían también prohibirle a sus miembros la lectura de pasajes bíblicos como este.

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