El Evangelio según Juan: no cuenta verdad histórica

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John

El Cuarto Evangelio no menciona quién fue su autor, sin embargo, el primer escritor cristiano que nos dice que fue el Apóstol Juan es Ireneo, quien escribió alrededor del año 180 d.C.:

Por fin Juan, el discípulo del Señor «que se había recostado sobre su pecho» (Jn 21:20; 13:23), redactó el Evangelio cuando residía en Éfeso (Contra los Herejes, libro III, cap I)

El códice P66 que data del año 200 d.C. afirma que el apóstol Juan fue el autor. Sin embargo, según el Cuarto Evangelio, el discípulo que se recostó sobre el pecho de Jesús en la última cena es “el discípulo a quien Jesús amaba” (Juan 13:23), pero no hay ninguna sentencia que lo relacione con Juan. No obstante, sí es verdad que este evangelio  afirma que su autor es aquel discípulo amado por Jesús :

20 Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?

21 Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste?

22 Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.

23 Este dicho se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo no moriría. Pero Jesús no le dijo que no moriría, sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti?

24 Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero.

(Juan 21:20-24)

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Al parecer el versículo 21:24 arriba citado es una añadidura posterior a la muerte de éste discípulo, o una añadidura para reafirmar la autoría del discípulo amado. Analizaremos esto al final.  Pero lo que es evidente, es que este Evangelio afirma haber sido escrito por un testigo ocular de la vida de Jesús, y de hecho, un discípulo directo del maestro. ¿Podría ser el apóstol Juan?. El tal “discípulo amado” no es mencionado en los tres primeros evangelios. Un exámen del contenido de la obra revela que no podría haber sido escrita por ningún testigo ocular de la vida de Jesús. Es más, no tenemos un testimonio anterior a Ireneo que afirme que Juan la compuso. Lo que sí podemos saber es apróximadamente cuándo se escribió.

FECHA DE COMPOSICIÓN Y EL PORQUÉ NO FUE ESCRITO POR UN DISCÍPULO DIRECTO DE JESUS

PAPIRORAYLAND

El papiro P52, llamado Papiro Raylands, es un pequeño fragmento del Cuarto Evangelio, el más antiguo que se ha encontrado, y según los expertos pertenece al período 125-150 d.C. Ésto establece un límite superior para su fecha de composición. Pero esta obra no pudo haber sido escrita antes del año 70 d.C, cuando Jerusalén y su templo fueron destruídos. ¿Cómo lo sabemos?. Porque el autor escribe un pasaje donde Jesús profetiza que los que practiquen la religión verdadera ya no necesitarían del templo de Jerusalén:

19 —Señor, me doy cuenta de que tú eres profeta. 20 Nuestros antepasados adoraron en este monte, pero ustedes los judíos dicen que el lugar donde debemos adorar está en Jerusalén. 21 —Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre. 22 Ahora ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación proviene de los judíos. 23 Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. 24 Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad. (Juan 4:19-24)

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Destruction of Jerusalem by Ercole de' Roberti

Esto solo lo puede haber escrito alguien que vivió después de la destrucción del templo, para hacernos creer que Jesús ya  había predicho la época en que éste desaparecería.  Pero podemos sospechar que  la composición de la obra se inició incluso una o dos décadas después del año 70 d.C. ¿Por qué? En un pasaje del Cuarto Evangelio se narra una historia de Jesús curando milagrosamente a un ciego. Después los padres del que estuvo ciego fueron interrogados por los líderes judíos:

19 y les preguntaron, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?

20 Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego;

21 pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo.

22 Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga.

(Juan 9:19-22)

Note que el autor dice que los padres del que había sido ciego tenían miedo a los judíos. Pero siendo ellos judíos, ésta frase parece extraña. El confesar a Jesús como Mesías no fue motivo de expulsión de la sinagoga durante la vida de Jesús ni en en los primeros años después de su muerte. Según Lucas los discípulos continuaban predicando en el templo después de la resurrección de Jesús:

51 Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo.

52 Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo;

53 y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén.

(Lucas 24:51-53)

Pero el Cuarto Evangelio insiste en que la expulsión de la sinagoga por creer en Jesús era un hecho antes su muerte:

Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. (Juan 12:42)

En la primera mitad del siglo II, el cristiano Justino escribió un Diálogo con un judío llamado Trifón, al que le menciona lo siguiente:

y ahora ustedes rechazan a quienes esperan en él, y en quien lo envió, el Dios el Todopoderoso y Creador de todo, maldiciendo en sus sinagogas a quienes creen en Cristo (Justino, “Diálogo con Trifón”, cap. 16)

No obedescas a los maestros fariseos, y no te burles del Rey de Israel como los líderes de tus sinagogas te enseñan a hacer después de tus oraciones (Justino, “Diálogo con Trifón”, cap. 137)

Justino nos está contando que en las sinagogas, el lugar de reunión de los judíos, se maldecía a los cristianos en la primera mitad del siglo II. Ésta hostilidad generalizada por parte de los judíos contra los cristianos se inicia a finales del siglo I, a partir del año 90 d.C. Cuando los romanos destruyeron Jerusalén en el año 70 d.C., la religión judaica sufrió un duro golpe, porque el lugar más sagrado para los judíos, el templo, había sido destruído por completo, y los judíos ya no podían cumplir ahí con los sacrificios a su Dios que la ley establecía según la ley mosaica. El judaismo tuvo que reorganizarse y los fariseos fueron los únicos que lideraron esta reorganización. Por ejemplo, el rabino Yohanan ben Zakkai estableció en Jamnia una escuela de derecho religioso judió después de la destrucción del templo. Ésta escuela farisaica de Jamnia dio pasos radicales para rechazar al cristianismo. Así, la versión griega del Antiguo Testamento, la Septuaginta, muy utilizada por los cristianos, comenzó a ser despreciada por los fariseos. Pero los fariseos avanzaron aún más para sobrevivir como religión ante el crecimiento del cristianismo:

“En el año 58, cuando Pablo llegó a Jerusalén (Hechos 21:18) todavía los judeo-cristianos acostumbraban ofrecer sacrificios en el templo……fue el judaísmo acorralado de la época subsiguiente a la destrucción del templo el que juzgó absolutamente necesario expulsar a los judíos que creían en Jesús. El peligro a extinguirse obliga normalmente a una religión a volverse más rápidamente ortodoxa a fin de sobrevivir, y el judaísmo no fue una excepción. Desaparecidos el templo y el sacrificio, la devoción a la Ley habría de ser el principal factor de cohesión en el judaísmo. Se conocerían bien la actitud de Pablo ante la Ley y , por supuesto, la libertad de conducta de Jesús; en consecuencia, dada la peligrosa situación con que se enfrentaba el judaísmo a partir del año 70, se consideró a los judíos que creían en Jesús como un posible factor de subversión con respecto a la importantísima cuestión de la Ley. Durante la década de los 80 se produjo un esfuerzo organizado a fin de expulsar de la sinagoga a los judeo-cristianos. De ellos podemos ver un eco en el Shemoneh Esreh o Dieciocho Bendiciones recitadas por los judíos como plegaria principal en las sinagogas. ….la duodécima era una maldición contra los nimim o herejes, sobre todo los judeo-cristianos….como los judíos habían de recitar esta maldición en las sinagogas, uno de ellos que creyere en Jesús se vería obligado a maldecirse o en caso contrario a admitir públicamente su fe al negarse a pronunciar la maldición. Hacia el año 90, siendo el rabino Gamaliel II presidente de la asamblea de Jamnia, empezaron a hacerse más frecuentes las excomuniones formales como un arma contra los disidentes. (Raymond E. Brown, “El Evangelio según Juan”, volumen 1, página 93)

Lo expuesto sugiere que el escritor (o los escritores) del Cuarto Evangelio no fue alguien que estaba preocupado por escribir una historia exacta de Jesús, sino fundir en un solo horizonte la década del 30 con la década del 90 del siglo I. El autor, al que por seguir la tradición, llamaremos Juan, quería mostrar un Jesús acorde con el contexto histórico adverso en que vivían los cristianos de finales del siglo I:

Más específicamente menciona Juan en tres ocasiones (Juan 9:22;12:42;16:2) la expulsión de la sinagoga. Dos veces alude Juan a aquellos que creen en Jesús, pero no tienen el valor de confesar su fe. En 12:42-43 se combina esta alusión con un amargo sarcasmo; en 19:38 se propone a José de Arimatea como un ejemplo por superar este temor y reconocerse públicamente seguidor de Jesús. El tema de la excomunión es más fuerte en el cap. 9; en esta narración, como ha demostrado Allen, art. cit., el protagonista es un hombre que llega a creer en Jesús incluso a costa de ser expulsado de la sinagoga. Juan invita a los judeo-cristianos de las sinagogas de la Diáspora a seguir su ejemplo. (Raymond E. Brown, “El Evangelio según Juan”, volumen 1, página 94)

La exclusión del judaísmo era un momento dificil para quienes creían en Jesús como Mesías. Éstos quedaban desprotegidos, sin trabajo, y sin relaciones sociales y comerciales. Por lo tanto, sin la religión judaica farisaica permitida por el imperio romano, los cristianos judíos eran impulsados por el ambiente a asumir otra religión que fuese reconocida por los romanos, de lo contrario serían vistos como enemigos. Así, la comunidad de Juan, aquella en la que estaba inmersa el autor del Cuarto Evangelio, se sentía muy insegura. Por eso, nos presenta a un Jesús que no puede ser el Jeús histórico, porque lo muestra ajeno a su raza y a sus costumbres judaicas. El Jesús de Juan habla con los judíos sobre “La Ley de ustedes” (Juan 8:17;10:34). Llama a sus antepasados del desierto como “los padres de ustedes” (Juan 6:49). El autor quiere presentar a un Jesús que no se siente judío, a fin de animar a los judeo-cristianos a no añorar las costumbres y ordenanzas de la Ley de Moisés. Ahora se entiende porqué el autor escribe que los padres del ciego (Juan 9:22) “temían a los judíos”, como si ellos no lo fueran. Ahora también podemos entender porqué extráñamente el autor escribe que los discípulos de Jesús estaban reunidos a puerta cerrada “por miedo a los judíos” (Juan 20:19), como si ellos tampoco lo fueran. Lo que sucede es que el autor no puede ser el judío Juan, el discípulo de Jesús que lo siguió de cerca, sino que es un cristiano de finales del siglo I que vive en un ambiente donde los judíos, y especialmente los fariseos, son hostiles a su comunidad cristiana. Por eso en Juan 12:42 el autor dice que aunque muchos líderes creían en Jesús “por causa de los fariseos, no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga”. Pero los fariseos no tenían el monopolio de la autoridad en aquella época, como sí la tuvieron después, cuando se reorganizaron después del año 70 d.C.

Por consiguiente, la fecha de composición del Cuarto Evangelio está entre los años 90 d.C y 135 d.C.

LOS PRIMEROS DISCÍPULOS DE JESÚS

Leamos cómo fue que Jesús consiguió sus primeros discípulos según el Evangelio de Juan:

35 Al día siguiente, Juan [el bautista] estaba de nuevo allí con dos de sus discípulos. 36 Al ver a Jesús, que andaba por allí, dijo: «Éste es el Cordero de Dios.» 37 Los dos discípulos lo oyeron hablar, y siguieron a Jesús. 38 Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les dijo: «¿Qué buscan?» Ellos le dijeron: «Rabí (que traducido significa “Maestro”), ¿dónde vives?» 39 Les dijo: «Vengan y vean.» Ellos fueron, y vieron donde vivía, y se quedaron con él aquel día, porque ya eran como las cuatro de la tarde. 40 Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan [el bautista] y habían seguido a Jesús. 41 Éste halló primero a Simón, su hermano, y le dijo: «Hemos hallado al Mesías (que traducido significa “el Cristo”).» 42 Entonces lo llevó a Jesús, quien al verlo dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro).»

43 Al día siguiente, Jesús quiso ir a Galilea, y halló a Felipe y le dijo: «Sígueme.» 44 Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. 45 Y Felipe halló a Natanael y le dijo: «Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, y también los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.» 46 Natanael le dijo: «¿Y de Nazaret puede salir algo bueno?» Y le dijo Felipe: «Ven a ver.» 47 Cuando Jesús vio que Natanael se le acercaba, dijo de él: «Aquí tienen a un verdadero israelita, en quien no hay engaño.» 48 Natanael le dijo: «¿Y de dónde me conoces?» Jesús le respondió: «Te vi antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera.» 49 Natanael le dijo: «Rabí, ¡tú eres el Hijo de Dios!; ¡tú eres el Rey de Israel!» 50 Jesús le respondió: «¿Crees sólo porque te dije que te vi debajo de la higuera? ¡Pues cosas mayores que éstas verás!» 51 También le dijo: «De cierto, de cierto les digo, que de aquí en adelante verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre.»

(Juan 1:35-51)

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Note que según el Cuarto Evangelio, Andrés estaba en Galilea como discípulo de Juan el bautista, y cuando vió a Jesús, en presencia de Juan el bautista lo siguió. Pero esto contradice a lo que relata el Evangelio de Marcos, donde se dice que Andrés siguió a Jesús cuando éste fue a Galilea después que Juan el bautista fue encarcelado:

14 Después de que Juan fue encarcelado, Jesús fue a Galilea para proclamar el evangelio del reino de Dios. 15 Decía: «El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepiéntanse, y crean en el evangelio!»

16 Mientras Jesús caminaba junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés. Estaban echando la red al agua, porque eran pescadores. 17 Jesús les dijo: «Síganme, y yo haré de ustedes pescadores de hombres.» 18 Enseguida, ellos dejaron sus redes y lo siguieron. 19 Un poco más adelante, Jesús vio a otros dos hermanos, Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, quienes estaban en la barca y remendaban sus redes. 20 Enseguida Jesús los llamó, y ellos dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, y lo siguieron.

(Marcos 1:14-20)

También hay que destacar que el Evangelio de Juan presenta a Juan el bautista señalando a Jesús como “el hijo de Dios” y “el cordero de Dios” (Juan 1:34-35) frente a dos de sus dscípulos. Tal título indicaría que Juan el bautista y sus discípulos ya sabían que Jesús era el elegido hijo de Dios que moriría como un cordero sacrificado, lo cual deja sin sentido la pregunta de Juan el bautista en el Evangelio de Lucas, donde manda a sus discípulos a preguntar a Jesús si él era el enviado de Dios o debían esperar a otro (Lucas 7:18-20). No parece verdad que Felipe, según el Cuarto Evangelio, le haya dicho a Natanael que Jesús era aquél de quien escribió Moisés y los profetas. Tampoco parece que Natanael haya creído tan pronto que Jesús era el hijo de Dios, el rey de Israel. Y además, se contradice con lo que el autor dice después que narra la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén:

12 Al día siguiente, al oír que Jesús venía a Jerusalén, grandes multitudes que habían venido a la fiesta 13 tomaron ramas de palmera y salieron a recibirlo. Y clamaban: «¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!» 14 Y Jesús halló un asno, y montó sobre él, como está escrito:

15 «No temas, hija de Sión;
Aquí viene tu Rey,
Montado sobre un pollino de asna.»

16 Al principio, sus discípulos no comprendieron estas cosas; pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y de que así le habían sucedido.

(Juan 12:12-16)

¿Cómo es que los discípulos no comprendían que era el rey de Israel si desde el principio Felipe y Natanael habían reconocido a Jesús como el rey de Israel e hijo de Dios? Entonces, es más lógico pensar que el autor del Cuarto Evangelio exageró cuando escribió que los discípulos de Jesús y Juan el bautista, ya lo identificaban como el Mesías predicho, y el cordero que se sacrificaría por los pecados de los otros.

LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO (¿FUE HISTÓRICA?)

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Una de las más espectaculares resurrecciones efectuadas por Jesús es aquella relatada en capítulo 11 del Cuarto Evangelio, en donde Lázaro, estando cuatro días muerto, es resucitado por Jesús. Según el autor de éste Evangelio, este hecho llegó a oídos de los principales líderes judíos:

46 Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho.

47 Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales.

48 Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación.

49 Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada;

50 ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca.

51 Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación;

52 y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.

53 Así que, desde aquel día acordaron matarle.

Esta lectura nos indica cláramente que el motivo principal por el cual los líderes Judíos querían matar a Jesús, fue porque él resucitó a Lázaro y ellos temían que ésto lo haría políticamente poderoso. Lo sorpredente es que la resurrección de Lázaro es ignorada en los tres evangelios anteriores. Inclusive, según el Evangelio de Marcos, después de su entrada triunfal a Jerusalén, fue lo que Jesús hizo en el templo, lo que motivó a los líderes Judíos a matarlo:

15 Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas;

16 y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno.

17 Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

18 Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cómo matarle; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina.

19 Pero al llegar la noche, Jesús salió de la ciudad.

(Marcos 11:15-19)

Recordemos que, según los Evangelios de Marcos, Mateo y  Lucas, éste incidente en el templo fue durante la última visita de Jesús a Jerusalén, y después Jesús fue ejecutado en esa semana. Pero el Cuarto Evangelio localiza éste incidente al comienzo del ministerio de Jesús (Juan 2:15-16), y después se cuenta que hizo cuatro visitas más a Jerusalén (Juan 5:1; 7:10; 10:22; 12:1).

Pero volviendo a la resurrección de Lázaro, si éste hubiera sido un acontecimiento real, que llegó a ser conocido hasta por los líderes religiosos en Jerusalén, no es lógico que los tres primeros evangelistas lo hayan omitido en sus relatos.  Por ejemplo, el escritor del Tercer Evangelio (de Lucas) menciona en su introducción el haber consultado fuentes escritas y orales sobre Jesús:

Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas,

tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra,

me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo,

para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.

(Lucas 1:1-4)

Es muy extraño que Lucas, que dice haber sido enseñado por testigos oculares de la vida de Jesús,  haya ignorado la espectacular resurrección de Lázaro. Inclusive, el Apóstol Pablo bien podría haber utilizado la resurrección de Lázaro  como una prueba, cuando algunos de la congregación de Corinto dudaban de la doctrina de la resurreción:

12 Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?

13 Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó.

14 Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.

15 Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan.

16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó;

17 y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.

18 Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.

19 Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.

20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

……

29 De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos?

(1 Corintios 15:12-19,29)

Note que Pablo solo menciona la resurrección de Jesús y los que se bautizan por los muertos. Pero es muy extraño que no haya mencionado la espectacular resurrección de Lázaro, que según el Cuarto Evangelio, fue conocida incluso por los principales fariseos de Jerusalén, la cual habría servido como un excelente ejemplo para remediar la incredulidad de éstos corintios. Así, todo indica que Pablo no supo nada del tal Lázaro. Lo más probable es fue  una historia inventada que se propagó a fines del siglo I, más de 60 años después que murió Jesús, y después de la publicación del Evangelio de Lucas y Mateo, y así, la generación que vió a Jesús ya no estaba viva para refutar este mito . Sobre esto el ex sacerdote y teólogo católico Franz Griese, nos dice en su libro “La desilusión de un sacerdote”, lo siguiente:

“…es sumamente extraño que San Juan en su Evangelio, cuenta una serie de milagros, de los cuales los sinópticos no saben nada. Y lo que más llama la atención, es que estos milagros son de los más grandes que Cristo ha hecho: por ejemplo, la resucitación de Lázaro, la transformación del agua en vino, la cura del ciego de nacimiento, etc. 
Ahora bien; no es de suponer que justamente estos milagros, que causaron emociones  muy fuertes en el pueblo judío, como lo atestigua el mismo San Juan, hayan sido desconocidos por los otros tres evangelistas. Ni tampoco puede suponerse que hayan sido  callados intencionalmente, cuando justamente ellos serían la mejor prueba de la misión divina  de Jesús, como demuestra San Juan, quien se aprovecha ampliamente de ellos para demostrar  ese origen divino de Cristo, como él lo entendió. Queda entonces la seria sospecha, de que San Juan con este fin los haya inventado.”

LA ÚLTIMA CENA DE JESÚS:  ¿FUE DURANTE LA CENA DE PASCUA O UN DÍA ANTES ?

Antes de entrar en los detalles sobre éste asunto, es importante mencionar que para los Judíos, un día terminaba al atardecer, y el día siguiente comenzaba al ocultarse el sol. Los Judíos celebran anualmente desde hace más de 3 milenios una fiesta que llaman Pésaj (Pascua). Para los judíos, la Pascua recuerda la noche cuando el ángel de Dios pasó por la tierra de Egipto para matar a los primogénitos y no hizo ningún daño a los judíos, que habían marcado la puerta con la sangre del cordero sacrificado según lo que Dios mandó a Moisés. La sangre fue una señal de vida y salvación para los judíos. La Pascua (palabra hebrea que significa “pasar”) dio inicio a la liberación de los judíos de la esclavitud. Moisés los condujo por las aguas del Mar Rojo para comenzar su camino hacia la Tierra Prometida. En el día de la Pascua los judíos se reúnen en familia para comer la cena ritual que se llama el Séder.

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En ésta cena se come pan sin levadura o fermento junto con un cordero, el cual era sacrificado al final del día de preparación para la Pascua:

En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, Pésaj es para Dios. Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura a Dios; siete días comeréis panes sin levadura. El primer día tendréis santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis. Y ofreceréis a Dios siete días ofrenda encendida; el séptimo día será santa convocación; ningún trabajo de siervo haréis. (Levítico 23:5)

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El cordero pascual debía ser reservado desde el 10 del primer mes, para ser sacrificado el día 14:

“Y tiene que continuar bajo salvaguardia de parte de ustedes hasta el día catorce de este mes y toda la congregación de la asamblea de Israel tiene que degollarlo entre las dos tardes”. (Éxodo 12:6)

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El primer mes se llama Nisan, y esto significa que el 14 de Nisan era el día de preparación para la pascua que sería celebrada después que se ocultara el sol, es decir, al comienzo del 15 de Nisan. La primera tarde para los judíos mediaba entre las 12 y las 15 horas. Esa primera tarde se conocía como “hora sexta”, porque se cuenta a partir de que sale el sol. Y la segunda tarde, la de la “hora nona” (Marcos 15:33-34), corría de las 15 a las 18 horas. Por tanto el sacrificio del cordero se realizaba más o menos hacia las 3 de la tarde del 14 de Nisán. Como la preparación del cordero, incluído su asado, duraba unas cuatro o cinco horas, la cena tenía lugar más o menos hacia las 7 ó las 8 de la tarde, hora solar, cuando ya anochecía y empezaba el nuevo día, 15 de Nisan. Por consiguiente, según el evangelio de Marcos (así como el de Mateo y Lucas), Jesús tuvo su última cena la noche de Pascua, al empezar el 15 de Nisan:

12 El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la pascua, sus discípulos le dijeron: ¿Dónde quieres que vayamos a preparar para que comas la pascua?

13 Y envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la ciudad, y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle,

14 y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?

15 Y él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad para nosotros allí.

16 Fueron sus discípulos y entraron en la ciudad, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.

17 Y cuando llegó la noche, vino él con los doce.

18 Y cuando se sentaron a la mesa, mientras comían, dijo Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me va a entregar.

(Marcos 14:12-18)

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Según Marcos, Jesús es traicionado y entregado por Judas la noche del 15 de Nisan, y crucificado a la hora tercera (9:00 horas o 9 de la mañana para nosotros), muriendo a la hora novena (15:00 horas o 3 de la tarde):

1 Muy de mañana, habiendo tenido consejo los principales sacerdotes con los ancianos, con los escribas y con todo el concilio, llevaron a Jesús atado, y le entregaron a Pilato.
…..
6 Ahora bien, en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen.

7 Y había uno que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motín que habían cometido homicidio en una revuelta.

8 Y viniendo la multitud, comenzó a pedir que hiciese como siempre les había hecho.

9 Y Pilato les respondió diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos?

10 Porque conocía que por envidia le habían entregado los principales sacerdotes.

11 Mas los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que les soltase más bien a Barrabás.

………

24 Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaría cada uno.

25 Era la hora tercera cuando le crucificaron.

……

33 Cuando vino la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.

34 Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

35 Y algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: Mirad, llama a Elías.

36 Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber, diciendo: Dejad, veamos si viene Elías a bajarle.

37 Mas Jesús, dando una gran voz, expiró.

(Marcos 15:1,6-11,24-25,33-37)

Cabe destacar, que el día que muere Jesús es viernes, según Marcos. Porque éste menciona que murió en la víspera del Sábado (el día de reposo):

42 Cuando llegó la noche, porque era la preparación, es decir, la víspera del día de reposo,

43 José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.

(Marcos 15:42-43)

Leamos ahora lo que nos dice el Evangelio de Juan:

1 Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.

2 Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase,

3 sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba,

4 se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.

5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.

…….

20 De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.

21 Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar.

22 Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba.

23 Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús.

24 A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien hablaba.

25 El entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es?

26 Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón.

27 Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto.

28 Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto.

29 Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres.

30 Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya de noche.
(Juan 13:1-5,20-30)

Esta narración del Cuarto Evangelio nos dice que la última cena se realizó antes del día de Pascua. Esa noche Judas entregó a Jesús y lo apresaron, y en la mañana lo llevaron a la casa Caifás:

28 Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder comer la pascua. (Juan 18:28)

Note que antes de la noche de Pascua Jesús ya está capturado, y por lo tanto la última cena fue la noche anterior a la noche de Pascua, contrario a lo que afirman los tres primeros evangelios. Por eso, según el evangelio de Juan, durante la última cena, los discípulos creyeron que Judas salió de la cena para comprar lo necesario para siguiente noche, que sería la noche de Pascua. La intención de Juan, o quien sea que haya escrito el Cuarto Evangelio, fue que el sacrificio de Jesús sea exáctamente a la misma hora (la hora sexta) en la que el cordero pascual es sacrificado en el día de preparación:

14 Era la preparación de la pascua, y como la hora sexta. Entonces [Pilato] dijo a los judíos: !!He aquí vuestro Rey!

15 Pero ellos gritaron: !!Fuera, fuera, crucifícale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César.

16 Así que entonces lo entregó a ellos para que fuese crucificado. Tomaron, pues, a Jesús, y le llevaron.

(Juan 19:14-16)

Esto está en contradicción con el evangelio de Marcos que dice que Jesús fue crucificado en la hora tercera.
El Cuarto Evangelio nos dice que Jesús muere un día viernes que era, no solo el día de preparación de la Pascua, sino que coincidía también con el día de preparación para el sábado (el día de reposo), lo cual hacía a aquel sábado dóblemente sagrado, porque fue un sábado 15 de Nisan:

28 Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed.

29 Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca.

30 Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.
El costado de Jesús traspasado

31 Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo [TW SABBATW] (pues aquel día de reposo [TOU SABBATOU] era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí.

(Juan 19:28-31)

Por consiguiente, el Cuarto Evangelio coincide con los tres anteriores, en que Jesús fue crucificado el viernes, pero mientras los tres primeros evangelios dicen que la fiesta de Pascua (15 de Nisan) fue el viernes, el Cuarto Evangelio afirma que fue el sábado. Juan hizo uso del artículo definido en Griego, que señala que éste fue “El Sábado” (Juan 19:31), refiriendose al séptimo día. Y por eso Juan lo consideró “Sábado de gran solemnidad”, porque también coincidió con la fiesta de Pascua. Pero todo indica que Juan cambió la fecha de la última cena para que el momento de la crucificción coincida con la hora establecida para el sacrificio del cordero pascual, para así ostentar el apelativo de “el cordero de Dios”. Una vez más comprobamos que Juan, no conoció a Jesús, y no estuvo preocupado de contar una historia exacta, sino de seguir una agenda teológica. De lo contrario, si fue Juan, el discípulo amado que participó de la última cena, de la que afirma haberse realizado una noche antes de la noche pascual, entonces, significaría que la tradición de la última cena pascual relatada en los tres primeros evangelios está errada. Recuerde que la tradición dice que Mateo escribió el primer evangelio y Juan el último, pero es absurdo que los dos, que estuvieron en la última cena, difieran en la fecha.

El APÉNDICE AÑADIDO

El capítulo 20 parece haber sido originalmente el último de ésta obra, el último versículo parace ser una conclusión natural:

30 Jesús hizo muchas otras señales milagrosas en presencia de sus discípulos, las cuales no están registradas en este libro. 31 Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer en su nombre tengan vida. (Juan 20:30-31)

Sin embargo, el capítulo contínua con otro hecho de Jesús resucitado:

“Después de esto Jesús se apareció de nuevo a sus discípulos, junto al lago de Tiberíades…….”(Juan 21:1)

Es probable que este capítulo haya sido añadido por alguien que quería reafirmar que el autor de este evangelio fue verdaderamente el desconocido “discípulo amado”, sino, lea cómo el autor termina el capítulo 21:

20 Al volverse, Pedro vio que los seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre Jesús y le había dicho: «Señor, ¿quién es el que va a traicionarte?» 21 Al verlo, Pedro preguntó:

—Señor, ¿y éste, qué?

22 —Si quiero que él permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú sígueme no más.

23 Por este motivo corrió entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino solamente: «Si quiero que él permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?»

24 Éste es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y las escribió. Y estamos convencidos de que su testimonio es verídico.

25 Jesús hizo también muchas otras cosas, tantas que, si se escribiera cada una de ellas, pienso que los libros escritos no cabrían en el mundo entero.

(Juan 21:20-25)

Note que el versículo 21:25, es una conclusión similar a la conclusión natural en 20:31.Es muy probable que cuando ésta obra comenzó a circular, algunos cuestionaron que haya sido escrito por un discípulo que conoció a Jesús, tal vez porque notaron que sus relatos contradicen a los tres evangelios anteriores. Entonces, otro escritor, o quién sabe si el mismo,  añadió el capítulo 21 para enfatizar y defender la idea de que fue “el discípulo amado” quien lo escribió y que quienes  lo conocían “estaban convencidos” de que “su testimonio es verídico”. Dos evidencias más nos indican que tal vez, copias de la  versión original que terminaba solo en el versículo 20:31 pudieron  haber sobrevivido hasta finales del siglo II. Por ejemplo, Tertualiano escribió:

ipsa quoque clausula evangelii propter quid consignat haec scripta nisi, Ut credatis, inquit, Iesum Christum filium dei? (También, ¿por qué razón la misma conclusión del Evangelio establece que estas cosas fueron escritas para que puedan creer que Jesús es el Cristo? )(Adversus Praxeam cap. 25)

Lo cual sugiere que no conoció el capítulo 21, ya que dice que la conclusión fue el versículo 20:31. El  papiro que está en el  “Bodleian Library” en Oxford, registrado como  MS Copt.e.150(P) contiene los versículo de Juan 20:19-31 con un claro espacio bajo el versículo 31, sugiriendo que el capítulo 21 no fue escrito ahí.

Por eso,  como no podían presentar en persona al misterioso discípulo amado, y había un rumor que venía del pasado, de que no moriría porque Jesús vendría antes, el autor del capítulo 21 encontró una explicación a este fracaso, ya que el tal discipulo amado ya estaba muerto ( o nunca existió).  Parece exagerado pensar que “el discípulo amado” es una figura totalmente inventada. Lo cierto es que fue bastante idealizada, y es muy probable que quien originalmente escribió el Cuarto Evangelio, trató de legitimar su obra basándose en la figura de algún discípulo real de Jesús cuya imagen fue mitificada, y la llamó “el discípulo amado”, probáblemente para dejar su identidad como un misterio.

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