Adán y Eva

La Atalaya del 1 de Setiembre del 2009 publicó un artículo titulado “Adán y Eva: ¿existieron en la vida real?”. Con este artículo los testigos de Jehová pretendieron probar que Adan y Eva existieron tal como lo cuenta el relato bíblico del libro de Génesis. A continuación, citaremos algunas porciones de este artículo:

PARA muchas personas, el relato de Adán y Eva que aparece en el libro de Génesis es tan solo un mito. Según se dijo en una carta al director de la revista Time, “la mayoría de los cristianos creen que los relatos de Génesis, como el de Adán y Eva, son puras alegorías”. Muchos eruditos católicos, protestantes y judíos opinan lo mismo. Afirman que gran parte de ese libro bíblico no concuerda con la evidencia histórica ni científica……..

Por supuesto, después de tantas evidencias históricas y científicas no queda otra que reconocer que la historia de Adán y Eva es un mito. Pero sigamos leyendo:

Para empezar, analicemos algunos aspectos sobre la creación del primer hombre, Adán. La Biblia explica: “Jehová Dios procedió a formar al hombre del polvo del suelo y a soplar en sus narices el aliento de vida, y el hombre vino a ser alma viviente” (Génesis 2:7). Veamos si este versículo tiene base científica. Según el libro Nanomedicine (Nanomedicina), el cuerpo humano está formado por 41 elementos químicos. Entre estos figuran el carbono, el hierro, el oxígeno y muchos otros componentes básicos que también están presentes en el “polvo” de la tierra. Así pues, bien puede decirse que estamos hechos del “polvo del suelo”, tal como enseña la Biblia……

Argumentar que el escritor bíblico del relato de Adan y Eva pensó que “polvo” significaba los elementos químicos básicos que constituyen el cuerpo humano, es descontextualizar el pensamiento del escritor. Se cree que  este relato  se escribió 9 siglos antes de Cristo ¿Sabía el escritor  que existían átomos y moléculas en aquella época?….Sigamos con la lectura:

Pero sobre todo, el testimonio bíblico más confiable sobre la existencia de Adán y Eva es el del propio Jesucristo. En una ocasión en que le preguntaron si divorciarse estaba permitido, él respondió: “Desde el principio de la creación ‘[Dios] los hizo macho y hembra. Por este motivo dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos serán una sola carne’ […]. Por lo tanto, lo que Dios ha unido bajo un yugo, no lo separe ningún hombre” (Marcos 10:6-9). ¿Verdad que Jesús no utilizaría una alegoría para establecer una norma con respecto al vínculo matrimonial? Está claro, entonces, que Jesús consideraba el relato de Génesis como una historia real.

Lo que dijo Jesucristo no puede constituir una prueba ni científica ni histórica de la existencia de Adan y Eva. Jesucristo creía en lo que estaba escrito en el Antiguo Testamento ( o La Biblia Hebraica), y no tenía ningún conocimiento de arqueología, paleontología y antropología. Los testigos de Jehová asumen que Jesús tuvo existencia prehumana y por eso conocía a los primeros humanos porque él los creó junto con Jehová Dios. Pero no conocemos ninguna prueba de que esto es cierto, y solo afirmaciones míticas que nos relatan los Evangelios escritos a fines del siglo I. Por otro lado, lo que le preocupa a los líderes de los Testigos de Jehová, es que en sus miembros se pueda debilitar  la fe en el relato de Adan y Eva. ¿Por qué?. Sigamos leyendo el artículo:

Una doctrina bíblica que tiene mucho significado para cualquier creyente es la del rescate. De acuerdo con esa enseñanza, Jesucristo ofreció su vida humana perfecta como rescate para salvarnos de nuestros pecados (Mateo 20:28; Juan 3:16). Como sabemos, un rescate es el pago que se realiza para recuperar una cosa o liberar a una persona. Por eso, la Biblia dice que Jesús es un “rescate correspondiente” (1 Timoteo 2:6). Pero ¿correspondiente a qué? La Biblia explica: “Así como en Adán todos están muriendo, así también en el Cristo todos serán vivificados” (1 Corintios 15:22). La vida perfecta que Jesús entregó para redimir a la humanidad obediente equivale —o corresponde— a la vida perfecta que Adán perdió cuando pecó en el jardín de Edén (Romanos 5:12). Es obvio, por lo tanto, que el sacrificio de Cristo no habría tenido ningún sentido si Adán no hubiera existido. Negar el relato de Génesis sobre Adán y Eva o restarle importancia produciría un efecto dominó que repercutiría en esta y otras enseñanzas bíblicas primordiales. Como resultado, muchas de las grandes preguntas de la vida quedarían sin respuesta, y nuestra fe carecería de base alguna (Hebreos 11:1).

Ahora entendemos el porqué se debe defender el mito de Adan y Eva a todo costo. Si Adan y Eva no existieron, entonces no hemos nacido con pecado original, por consiguiente, la teología de que necesitamos a Jesús como redentor se cae a pedazos. Por ejemplo, en  el libro titulado “Mi Libro de Historia Bíblicas”, publicado por la Sociedad Wachtower, los niños testigos de Jehová son enseñados a creer que Adan y Eva perdieron el paraíso porque comieron del fruto prohibido, y por eso Jehová castigó a toda la humanidad con el sufrimiento y la muerte.

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Si los testigos de Jehová y los evangélicos fundamentalistas dejaran de creer en el pecado original, La Biblia dejaría de ser un libro infalible para ellos, y los líderes de éstas iglesias no tendrían argumentos para dominar a las masas. Los pastores evangélicos perderían dinero.

Hay quienes argumentan que la ciencia ha probado que Adán y Eva existieron. Para aclarar esto leamos lo que nos dice un artículo de Wikipedia:

Actualmente, gracias a los análisis científicos, se sabe que en la genealogía de la evolución humana habría existido un antepasado común masculino y uno femenino; a los cuales se les nombró como sus símiles religiosos.

A la Eva se denomina Eva mitocondrial. Se sabe de la existencia posible de esta Eva mitocondrial a causa de las mitocondrias (un orgánulo celular) que sólo pasan de la madre a la prole. Cada mitocondria contiene ADN mitocondrial y la comparación de las secuencias de este ADN revela una filogenia molecular. Así este análisis estaría indicando que todas las líneas maternas convergen en un punto en que todas las hijas que tuvieron descendientes actuales comparten la misma ancestro; sucediendo esto entre hace 150.000 o 200.000 años, cuando ya habrían existido los primeros y más primitivos Homo sapiens, tales como el Homo sapiens idaltu.

En el caso del ancestro común más cercano por vía paterna, éste ha sido apodado Adán cromosomal-Y. Así como las mitocondrias se heredan por vía materna, los cromosomas Y se heredan por vía paterna. El análisis de estos cromosomas igualmente indicarían que todas las líneas paternas convergen en un punto en que todos los hijos que tuvieron descendientes actuales comparten el mismo padre ya humano; sucediendo esto alrededor de hace 60.000 a 90.000 años, cuando ya existía la especie Homo sapiens, con todos sus rasgos morfológicos actuales.

Estos hechos sin embargo llevan muchas veces a una confusión cuando es comparado con la historial literal del Adán y Eva bíblicos. Así es muy importante aclarar que:

-A través del análisis genético, se postula que el Adán cromosomal-Y, y la Eva mitocondrial serían sólo los antepasados comunes a todos los seres humanos “modernos”, pero no que fueron los primeros seres humanos (Homo sapiens).

-La Eva mitocondrial no vivió en la misma época que el Adán cromosomal-Y. Por el contrario, su existencia fue por lo menos anterior en 70.000 años, lo que indica que no fueron pareja; por lo cual el Adán cromosomal-Y tuvo descendencia, pero lo más probable es que fuese con algunas de las descendientes de la Eva mitocondrial. Esto puede ser posible ya que el mecanismo con que se heredan las mitocondrias y el cromosoma-Y son diferentes; y por ello sufren distinta presión genética para trasmitirse y permanecer a través de las generaciones descendientes.

-En los períodos que vivieron el Adán cromosomal-Y, y la Eva mitocondrial, debido a lo ya mencionado, igualmente habrían existido otros seres humanos; pero estos no habrían logrado dejar una descendencia directa de padre a hijo, madre a hija, o posiblemente ninguna hasta el tiempo presente.

Pero la prueba más contundente de que el relato de de Adán y Eva no es historia real es la fecha en que según la Biblia ellos aparecieron. Según la cronología bíblica, Adán, el primer hombre, habría sido creado 4026 años antes de Cristo. Pero según datos científicos actuales, el hombre moderno apareció hace más de 40 000 años. Entonces, si es que realmente existió Adán, no pudo ser el primer hombre, porque ya existían humanos más de 30 000 años antes. Leamos una porción de un artículo de  la Enciclopedia Británica, que este blog ha traducido (http://www.britannica.com/EBchecked/topic/1009371/Neanderthals-the-Latest-News-Year-In-Review-2004):

En casi 150 años desde que los restos fósiles de Neandertals fueron los  primeros descubiertos en Alemania, docenas de esqueletos completos y parciales de estos homínidos han sido recuperados. Aunque muchas preguntas sobre su comportamiento, ecología, y biología permanecen sin respuestas, en 2004 investigadores de diversos campos descubrieron pistas que ayudan a entender la relación y posible interacción entre Neandertals y Homo Sapiens modernos.

Los Neandertals florecieron desde 200 000 y 300 000 años atrás; los Neandertals conocidos como “Neandertals Clásicos”, aparecieron después de 100 000 años atrás. Restos fósiles de Neandertals son encontradon desde la Europa Atlántica hasta el Asia Central. Los Neandertals se asemejan físicamente al Homo Sapiens moderno. Tenían un cerebro tan grande como el de muchas poblaciones humanas modernas, y sus cuerpos, mientras que tienen huesos pesados y robustos, se diferencian en grado y no en clase, de los cuerpos humanos modernos. No obstante, hay un considerable desacuerdo sobre la relación taxonómica entre los Neandertals y el moderno Homo Sapiens. Pruebas recientes de secuencias de DNA mitocondrial tomados de muchos fósiles de Neandertals muestran que estas son bastante diferentes de cualquier población humana moderna. Algunos investigadores argumentan que esta diferencia justifica que los Neandertals sean asignados como una especia separada (H. neanderthalensis), pero otros creen que deberían ser considerados como subespecies de Homo Sapiens.

Muchos genetistas interpretan las distribuciones de ciertas marcas genéticas entre poblaciones humanas vivientes como evidencia que sus ancestros se dispersaron rápidamente fuera de África alguna vez en los pasados 100 000 años. La mayoría de los genetistas cree que eliminaron a los Neandertals o fueron absorvidos rápidamente dentro de sus propias poblaciones y los Neandertals contribuyeron muy poco o nada en el moderno genoma humano. Sin embargo, evidencias arquelógicas y de fósiles muestran que los Neandertals sobrevivieron en lugares tal como la Península Ibérica y las Montes Caucásicos hasta una fecha tan temprana como 30 000 años atrás, más de 10 000 años después que los humanos modernos se cree que entraron en Eurasia. Las evidencias arqueológicas también revelan que los Neandertals fueron capaces de un comportamiento más sofisticado del que antes se creía, un comportamiento que tal vez les ayudó a resistir la expansión de los Homo Sapiens en áreas donde vivían los Neandertals.

Por otro lado, un equipo  liderado por Tom Higham (Universidad de Oxford), presentó los análisis de piezas dentales británicas de uno de los humanos modernos más antiguos. El diario El País, comentando esta investigación, dice:

Es un fragmento de mandíbula superior con tres dientes, descubierta, en 1927, cerca de Torquay, en el Reino Unido, y asociada a herramientas de corte típicas de la cultura del hombre moderno, no neandertal. Esa mandíbula estaba identificada ya como perteneciente a la especie actual, pero las dataciones realizadas por radiocarbono en 1989 indicaban una antigüedad de unos 35.000 años. Ahora Higham y sus colegas explican que han aplicado una técnica más refinada y que la mandíbula, que efectivamente es de humano moderno, tiene entre 44.200 y 41.500 años. “Es, por lo tanto, el fósil anatómico conocido más antiguo del Noroeste de Europa”, escriben los investigadores. Además, señalan que esta pieza “demuestra lo rápida y amplia que fue la dispersión de los primeros humanos modernos por Europa hace más de 40.000 años”. Es descubrimiento significa que “los primitivos humanos modernos debieron coexistir con los neandertales en esta parte del mundo [noroeste de Europa], cosa que algo que muchos investigadores han dudado”. (El País, 2/11/2011, artículo: Los restos fósiles más antiguos de nuestra especie en Europa tienen unos 45.000 años)

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/11/02/actualidad/1320188418_850215.html

Por otro lado, el “Hombre León”, que es una escultura hecha en marfil de mamut, ha sido datada en 32000 años. ¿Cómo podría existir una escultura de 32000 años si Adán apareció hace  4000 años ? La respuesta es que Adán es un personaje mitológico, no existió. Las evidencias muestran que el hombre moderno es producto de una evolución. Por ejemplo, los Neandertals tenían diferencias morfológicas con los humanos modernos. Por ejemplo, en el artículo científico “The Neandertal vertebral column 1: The cervical spine”, de A. Gómez-Olivencia, publicado en 2013, en el Journal of Human Evolution, se nos muestra la diferencia entre un hueso cervical de un neandertal con un un humano moderno:

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En el artículo “Morphology and function of Neandertal and modern human ear ossicles”  de la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, se exhibe la diferencia entre uno de los huesos del oído medio (el martillo) de un Neandertal con un hombre moderno:

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Vea ahora la diferencia entre el creano de un Neandertal con el de un humano actual:

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Pero uno de los más primitivos ancestros del hombre lo podemos ver en el esqueleto del Turkana Boy, que tiene entre 1.5 a 1.6 millones de años. Observe a continuación su craneo:

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El Turkana Boy era un Homo Erectus, es decir, un homínido que ya andaba erguido. Note que su craneo es más primitivo que el del hombre de Neandertal. Y nadie puede decir que es un chimpancé o un gorila, ya que sus craneos son diferentes tal como podemos ver a continuación, respectívamente:

 

Se puede observar que el gorila y el chimpancé poseen colmillos.  Estas evidencias de la evolución humana tratan de ser opacadas por argumentos engañosos y citas fuera de contexto en la literatura de los Testigos de Jehová. Leamos algunos de sus argumentos expuestos en el folleto “El Origen de la Vida!“, que citaremos en color rojo:

¿Y qué decir de los fósiles semejantes a humanos llamados neandertales, que se presentan a menudo como prueba de que existió un tipo de hombre-mono? Los investigadores han comenzado a modificar su postura. En 2009, Milford H. Wolpoff escribió en la revista American Journal of Physical Anthropology que los “neandertales quizás hayan sido una verdadera raza humana”

Si los Neandertals fueron una antigua raza humana, esto no salva en nada al relato del Génesis, ya que los Neandertals tienen más de 200 000 años, lo cual invalida la genealogía desde Adán que presenta el evangelio  bíblico de Lucas que nos dá poco más de 6000 años para el primer hombre. Pero de hecho, por sus huesos se puede ver que morfológicamente los neandertals difieren del hombre moderno, lo cual ya muestra una evolución del Homo-Sapiens mismo.

Pregunta. ¿Pueden los científicos reconstruir con exactitud tales rasgos basándose en los restos fosilizados que encuentran?

Respuesta. No. En 2003, el antropólogo forense Carl N. Stephan, quien trabaja para el Departamento de Ciencias Anatómicas de la Universidad de Adelaida (Australia), escribió: “No se pueden construir ni comprobar objetivamente los rostros de los primeros antepasados humanos”. Y añadió que los intentos de hacerlo basándose en los simios modernos “son con toda probabilidad marcadamente sesgados, inexactos por demás y carentes de validez”. ¿Cuál fue su conclusión? “Es muy probable que toda ‘reconstrucción’ facial de los primeros homínidos esté equivocada.”

Vea usted la foto del Turkana Boy, y vea su craneo comparado con el del humano moderno. ¿A quién más se parece?, ¿a un hombre o a un homínido primitivo? Puede que la reconstrucción facial no sea exacta, pero definitivamente usted no podría representar al Turkana Boy como un Homo Sapiens (hombre moderno).

Hecho. Una manera como los evolucionistas determinan si un hipotético antepasado del hombre corresponde a un pariente próximo o lejano es midiendo el tamaño del cerebro.

Pregunta. ¿Es el tamaño del cerebro un indicador fiable de la inteligencia?

Respuesta. No. Un equipo de investigación que recurrió a la talla del cerebro para especular sobre qué criaturas extintas eran los parientes más próximos del hombre admitió que “muchas veces se sintieron pisando terreno movedizo”.48 ¿Por qué razón? La revista Mente y Cerebro explicó en 2009 que el peso cerebral absoluto o relativo no es el mejor correlato de la inteligencia. Y añadió: “Los investigadores no han logrado establecer alguna peculiaridad anatómica o fisiológica en el cerebro humano que no se halle presente también en los animales. Sólo hay una excepción a esta regla: el área del lenguaje de Broca”.49

¿Qué opina? ¿Por qué razón colocan los científicos los fósiles en la cadena “simio-hombre” según el tamaño del cerebro, sabiendo que este no es un indicador fiable de la inteligencia? ¿Estarán forzando las pruebas para que encajen en su teoría? ¿Y por qué debaten constantemente sobre qué fósiles deben incluirse en el “árbol familiar” del hombre? ¿Será que los fósiles que estudian son justo lo que parecen ser: formas extintas de simios?

Aqui vemos un argumento desesperado por derrumbar la abrumadora evidencia. Si estos homo erectus eran formas extintas de simios, ¿por qué se les encontró usando estas herramientas?

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Es por eso que los líderes de los Testigos de Jehová  desaniman a ir a la universidad a sus seguidores  para que no desarrollen un pensamiento crítico, y crean ciegamente en argumentos débiles que intentan defender los mitos bíblicos. La revista jehovista La Atalaya dice:

La sabiduría humana no se iguala a la divina (1 Cor. 2:6, 7). Por eso sabemos que cuando hay un conflicto entre lo que Dios ha revelado y las enseñanzas humanas, son siempre estas últimas las que están equivocadas (La Atalaya, 15 de Abril de 2008, Rechacemos las Cosas que Nada Valen)

Con estas palabras, que solo apelan a la emoción, pretenden anular las evidencias científicas que derrumban sus fantasías.

Algo Paradójico

Sabemos que uno de los métodos más usados para fechar los fósiles es  aquel que usa la desintegración de carbono 14, también llamado método de radiocarbono. Existen otros métodos radiométricos, pero el de radiocarbono puede ser confiable para fechar hasta 50 000 años de antiguedad. Todo ser vivo recibe carbono 14 al alimentarse. En un ser vivo el porcentaje de carbono 14 en sus huesos es el mismo que en la atmósfera. Al morir, los huesos pierden carbono 14 con el tiempo. Cada 5700 años los huesos de un muerto pierden el 50% de carbono 14. Con esta información se puede saber cuándo murió el ser que poseía esos huesos. Pero esta técnica puede indicar una fecha más temprana o más antigua que la real si  la muestra está contaminada. Este puede ser el caso del manto de Turín que se cree que es la sábana que cubrió al cadaver de  Jesús en el siglo I. Los Testigos de Jehová están en contra de darle algún interés a esta sábana y a la idea de que  ésta  podría haber pertenecido a Jesús que vivió en el siglo I de nuestra era. ¿ Por qué?, porque la Iglesia Católica la posee, y esto le daría supuestamente más credibilidad a la Iglesia Católica a la cual los testigos de Jehová llaman de religión falsa. Pero para suerte de ellos, la ciencia está a su favor en este punto. Leamos qué dicen los testigos de Jehová sobre esta sábana:

¿Es auténtica la Sábana Santa de Turín?

Lo más famoso de Turín tal vez sea el sudario que, según algunos, envolvió el cuerpo de Cristo. Una guía turística hace este comentario: “La reliquia sagrada más célebre —y más cuestionada— se guarda en la catedral de Turín”. Se exhibe de forma permanente en una de las capillas de la catedral, dentro de una vitrina hermética y a prueba de balas llena de un gas inerte. El libro añade: “Sin embargo, en 1988 se acabó con el mito del lienzo: una medición realizada con radiocarbono indicó que se remonta a lo sumo al siglo XII”. (Despertad 22/7/2001, artículo : “Milán y Turín, encantadores destinos turísticos“)

Los testigos de Jehová han citado convenientemente el resultado de radiocarbono para sepultar una reliquia que ellos detestan. Es decir, cuando la técnica de radiocarbono está a su favor, los testigos  no escatiman en citarla. UN ejemplo más lo tenemos cuando quieren probar que un relato bíblico fue realmente histórico, no escatiman en citar pruebas de radiocarbono (carbono 14):

¿Fue el rey Ezequías quien construyó el túnel de Siloam en Jerusalén?……De acuerdo con el experto Amos Frumkin, doctor en Geografía de la Universidad Hebrea de Jerusalén, “las pruebas del carbono 14 realizadas con la materia orgánica encontrada en los muros del túnel de Siloam, así como el método del uranio-torio empleado para datar las estalactitas, dejan claro que el túnel fue construido en la época de Ezequías”. La revista científica Nature dice más: “Los tres diferentes métodos de verificación —la datación radiométrica, la paleografía y el registro histórico— lo sitúan en torno al año 700 antes de nuestra era. Hasta ahora, ninguna construcción bíblica de la Edad del Hierro está mejor datada que el túnel de Siloam”. (La Atalaya, 1 de Mayo de 2009, página 27)

pero, ¿qué hacen los testigos de Jehová cuando el radiocarbono nos brinda fechas de fósiles humanos que son decenas de miles de años anteriores a la fecha que la Biblia nos da para la creación de Adán? Leamos :

Sumamente inexacto
Entre muchos científicos ha recibido extensa aceptación que el método para fechar con radiocarbono muestra que el hombre ya existía por lo menos en el año 50.000 a. de la E.C. Eso está en pugna con lo que dice la Biblia.
Pero el físico R. Brown, de la Universidad de Andrews, afirma que este método de fechar con radiocarbono es sumamente inexacto. Después de un estudio de diez años, concluye que la atmósfera de la Tierra no contenía átomos de carbono radioactivo en cantidades significativas antes de 2000 a. de la E.C. y que por eso no se puede utilizar el sistema de carbono radioactivo para asignar fechas a objetos de antes de esa fecha. En algún tiempo alrededor de esa fecha, dice él, es probable que haya acontecido un cambio atmosférico importante que haya resultado en que el carbono radioactivo se haya acumulado en la atmósfera.
Un cambio grande de ese tipo fue el diluvio del día de Noé, que la Biblia indica que tuvo lugar en 2370 a. de la E.C. Sin lugar a dudas esa catástrofe alteró drásticamente las condiciones atmosféricas.—Gén. 7:11, 12.  (La Atalaya, 1 de Diciembre de 1977, sección: “Ponderando Noticias”)

Esto lo analizaremos en otro artículo. Pero desde ya podemos ver que el carbono 14 es algo que los Testigos de Jehová utilizan favorablemente cuando les conviene, y cuando no, lo desacreditan.

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